Un monumento a la inconsecuencia

abril 14, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El CNE, máxima autoridad en materia electoral, dio a conocer anoche los resultados oficiales de las elecciones primarias del pasado 14 de marzo, confirmando las candidaturas de Nasry Asfura por el Partido Nacional, Yani Rosenthal por el Partido Liberal y Xiomara Castro por LIBRE, quedando por resolver algunos reclamos  de algunas urnas, que no incidirán en ninguna de las candidaturas, dada la solvencia que mantuvieron los tres candidatos presidenciales confirmados. Lo que cabe son reclamos ante el TJE presentados por aspirantes a diputados y alcaldes, en su mayoría del Partido LIBRE, algunos del PL y muy pocos del PN. La excepción en este proceso post elecciones la hace el ex aspirante Luis Zelaya, al manifestar que no reconoce los resultados oficiales ofrecidos por el CNE, entablando acciones ante el Ministerio Público, con lo cual demuestra su crasa ignorancia porque todo reclamo que concierna a la materia electoral debe ser planteado ante el TJE, y no ante un operador de justicia.



El caso de Luis Zelaya se está volviendo un elogio a la inconsecuencia, algo que pueden atestiguar quienes lo vieron actuar en las elecciones del 2017, cuando Zelaya Medrano en un derroche  de soberbia rechazó el apoyo de la vieja militancia del PL que le ofrecía un respaldo de vocería que al arrogante aprendiz de político le pareció un estorbo, al creer que tenía todo bajo su absoluto control personal, a lo mejor creyendo que era un monstruo de mil brazos y mil cabezas, como los engendros de la mitología griega, y que se bastaba para ganar aquella elección en la que recibió una vapuleada electoral que es el peor desmadre que ha tenido en su historia el Partido Liberal de Honduras.

Fuera de este lunar protagonizado por el susodicho personaje, hay que celebrar que los hondureños pudimos sacar adelante un proceso electoral en medio de una pandemia y con una concurrencia electoral de más de dos millones y medio de ciudadanos que acudieron a las urnas en un ambiente donde si bien no se miró el delirio tradicional que caracteriza los eventos electorales en nuestro país, tampoco caímos en el abismo de la indiferencia y la abstención, porque el porcentaje de ausentismo es congruente con el momento pandémico que ha embargado de temores y precauciones a las personas, que en su mayoría evitan salir a las calles a mezclarse en grupos de personas que es donde está el mayor riesgo para contraer el COVID-19.

El trabajo desarrollado por el CNE, si bien no puede calificarse de impecable, es justo que se valore desde el ángulo de la valentía de los magistrados, y del numeroso círculo de colaboradores, que se mantuvieron con firmeza en todo momento, atendiendo sus obligaciones para que la elección no sufriera un tropiezo mayor, logrando que el evento electoral se realizara en la fecha establecida por la ley. No obstante que dos de los magistrados propietarios sufrieron alteraciones de salud, que pudieron atender con actitud estoica para regresar a sus labores apenas recuperaron las energías.

Las elecciones primarias fueron una prueba ejemplar para todos los hondureños, porque nadie había pasado una experiencia en un tiempo en que se dio un cúmulo de mantras delirantes contra las cuales los hondureños no estábamos preparados para enfrentarlas, mejor dicho, ni siquiera teníamos idea de cómo sobrevivir para mantenernos vivos. Así que, desarrollar un proceso electoral en tales condiciones era desafiar una pandemia que continúa haciendo estragos en nuestro país y en el mundo entero. Pero más de dos millones de hondureños nos armamos de valor, nos protegimos y tomamos las previsiones sanitarias aconsejadas por las autoridades de salud y fuimos a las urnas y hablamos con nuestro voto. Porque entendimos que votar en las elecciones primarias para elegir los candidatos para las elecciones generales era un compromiso infranqueable con nuestra querida República hondureña.

Esos dos millones y medio de hondureños que acudimos a las urnas el 14 de marzo pasado no fuimos por el simple ejercicio de depositar el voto, lo hicimos como un acuerdo nacional para confirmar la más importante hoja de ruta por la que debe transitar nuestra nación para reafirmar nuestro sistema democrático. Es la pequeña gran diferencia que existe entre los que, aun siendo conscientes de la importancia fundamental que constituye la democracia para la vida de nuestro país se quedaron en casa prefiriendo aguardar por los resultados, porque con su ausencia contribuyen a la indefensión del sistema, que solo podemos fortalecer con nuestro voto.

El cierre del proceso electoral primario declarando electos a tres candidatos presidenciales es un mérito de la democracia hondureña en el que los tres magistrados del CNE con toda solvencia moral, encabezados por su presidenta Ana Paola Hall, con un mensaje lleno de civismo y patriotismo, le dieron un no rotundo a los pocos que han adoptado el oficio de maltratar a Honduras. El constitucionalismo ha quedado afortunadamente reafirmado en Honduras, porque celebrar las elecciones primarias con todo éxito es una victoria constitucional que enaltece a las autoridades electorales hondureñas, que ahora no deben bajar la guardia y aprovechar las mejores experiencias cosechadas para preparar las elecciones generales de noviembre.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 14 de abril de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *