Réquiem por la Empresa Privada

abril 21, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Viendo y escuchando al vicepresidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, Daniel Fortín, pidiendo al gobierno que no se cobre este año el impuestos del activo neto a los empresarios, en virtud de la calamitosa situación en que se encuentran la mayoría de las medianas y pequeñas empresas, los miles de empresarios que hoy estamos abatidos por una serie de factores que quedan fuera del alcance posible para superarlos, tenemos que unirnos a la voz de este dirigente que habla a nombre de todos los empresarios, que hace pocos años nos sentíamos orgullosos de ir al día en el cumplimiento de las obligaciones tributarias, pero que, desde un tiempo para acá por una serie multifactorial de situaciones que  le han dado la voltereta a Honduras, no hemos podido recuperarnos. Con el tridente de tragedias, la pandemia y dos huracanes asoladores, el escenario comercial del país quedó estremecido por la caída de la economía que no se ha recuperado ni en el 50%, lo cual equivale a una fractura lastimosa que no permitirá que las empresas puedan operar con la solvencia que antes de esta crisis les permitía por lo menos cumplir con el pago de sus planillas de empleados, pago de servicios públicos e impuestos.



La pandemia y los dos huracanes no achicaron la economía, la doblegaron de un todo, al grado de dejar en la ruina a miles de pequeños y medianos empresarios que hoy están entre la espada y la pared, unos que ya cedieron y cerraron sus negocios y otros que quedan boqueando aferrados en forma quijotesca a sostener a flote sus empresas, sabiendo que, dejar a centenares de empleados sin el puesto de trabajo es un paso que está a la vuelta de la esquina.

Cuando los funcionarios del SAR recuerdan que el 30 de abril es el plazo para pagar el ISR, a lo mejor ni se les cruza por la cabeza que hay miles de empresarios que sabiendo que tributar es un deber están con el alma en vilo al no contar con los recursos para cumplir con el deber tributario con el Estado. La actitud de defensa de los empresarios, que solo hemos visto y escuchado en el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, es la voz de la golondrina solitaria que se pierde por no tener el acompañamiento del resto de la dirigencia empresarial que está en lo suyo.

No cabe duda que este año estaremos viendo el final de muchas empresas medianas y pequeñas, lo que repercutirá en más desempleo, cosa que el gobierno parece no haber analizado a fondo, porque absorto como está en la multitud de problemas que surgen en la crisis sanitaria que a la vez es crisis económica, al no contar con los suficientes recursos, aunque quisiera, no tiene como enfrentar la desesperanza causada por el empobrecimiento que ha sido agravado por la pandemia del coronavirus y los huracanes.

El problema es que el manual administrativo con que se maneja al país es el que un gobierno emplea en tiempo normal, lejos de una pandemia y sin haber tenido dos huracanes devastadores encima, porque en la actual situación solo los verdaderamente ricos, son los que tienen capacidad de enfrentar la crisis sin el agobio que a los demás nos tiene de rodillas. El dilema de que llegue el 30 de abril y tener para pagar planillas de empleados o pagar el impuesto, nos pone en la encrucijada de optar por pagarle a la gente que nos colabora en mantener operando la empresa pero quedando en deuda con el fisco, con el riesgo de no tener acceso a las facturas para cobrar lo poco que se vende para seguir sobreviviendo.

Esta es la triste realidad de miles de medianas y pequeñas empresas, que al escuchar al vicepresidente de la Cámara de Comercio de Tegucigalpa, Daniel Fortín, por lo menos nos sentimos representados y agradecidos por ser la única voz que le está recordando al gobierno y al Congreso Nacional, que ante la prolongación de la pandemia, que a la vez es la extensión de la crisis sanitaria y económica, lo que procede es crear un estado de indulgencia tributaria, que permita a los empresarios ir pagando la obligación sin penalizaciones conforme el comportamiento de la economía se lo permita mientras dure la pandemia, o quizás cuando por lo menos el 80 por ciento de la población hondureña haya sido vacunada.

El cierre inminente de la economía que reclama a gritos el sector salud, que ve alarmado el peligroso pico de contagio del virus que no habíamos tenido, podría dejarnos por quince días o más tiempo enclaustrados en un encierro que no respeta las reglas del juego, al que debemos acogernos todos los hondureños para contener la propagación del coronavirus.

Una situación que podría estarse repitiendo hasta tanto no esté vacunada la mayoría de la población  hondureña, será un vaivén que no permitirá la recuperación de la economía y mientras tanto, las empresas permanecerán con la soga al cuello, o pagar salarios y servicios pero quedando cortos para pagar impuestos. Una situación que mantendrá a los empresarios cada quince y fin de mes oyendo la música del réquiem, el canto litúrgico que se les entona a los difuntos. Con todo y rótulo de requiescat in pace.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 21 de abril de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *