Promesas ilusorias (sin compromiso)

mayo 28, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La vicepresidenta del gobierno de EEUU, Kamala Harris, sostuvo una reunión con un grupo de ejecutivos de connotadas empresas estadounidenses, buscando convencerlos para que inviertan en los países centroamericanos del Triángulo Norte y México, con el propósito de crear oportunidades para los habitantes de esta región y de esta forma minimizar la necesidad migratoria de miles de personas que buscan ingresar por la vía ilegal a EEUU. Con este anuncio la señora vicepresidenta Kamala Harris envía un mensaje de esperanza de su gobierno, que como promesa se puede estrellar en el muro de la ilusión para los hondureños, porque las empresas de EEUU son enteramente pragmáticas, para ellas ninguna invitación gubernamental es atractiva si no trae por anticipado el ofrecimiento de los incentivos económicos y fiscales y demás beneficios.



Una cosa es la intención del gobierno de EEUU, y otra es la reacción de las grandes empresas norteamericanas que no se dejan tentar por las promesas de ningún gobierno, siguiendo el patrón de comportamiento de los empresarios de ese país, que no dan ningún paso para invertir en países extranjeros sin antes tener documentadas las condiciones que les resulten favorablemente atractivas para arriesgar capital. En el caso de Honduras, los empresarios norteamericanos ven con inquietud las condiciones de seguridad tanto en el campo jurídico como en el aspecto de la seguridad personal y social, por esa razón es que los grandes conglomerados comerciales prefieren a Costa Rica y Guatemala cuando voltean a ver a Centroamérica, en cambio Honduras se queda en el tintero por varios inconvenientes que tienen que ver con el aspecto social, en donde la libre sindicalización de los trabajadores es considerada un elemento desmotivador para la inversión. Como se sabe en EEUU, los sindicatos operan solo para rubros de producción y servicios a nivel nacional, como el transporte.

Como la vicepresidenta Kamala Harris fue comisionada por el Presidente Joe Biden para liderar iniciativas que busquen mejorar las condiciones en los países centroamericanos del Triángulo Norte, la funcionaria cree que una forma fácil de hacer sentir el beneficio de EEUU en estos países es direccionando hacia acá la inversión privada, pero eso no es nada fácil y posiblemente la señora Harris, como política creerá que basta con una reunión con los ejecutivos de las empresas para entusiasmar a estas a que inviertan aquí, gestión que de llegar a tener éxito tardará mucho tiempo en concretarse. Otra cosa distinta sería la inversión directa del gobierno de EEUU, a través de organizaciones y fundaciones público-privadas, con fondos del gobierno de EEUU, que están contemplados en el presupuesto estatal a través de los distintos programas sociales que tiene EEUU con fondos destinados a la cooperación internacional, con preferencia en los países que son aliados y que le reportan distintos beneficios a ese país.

Para más señas, Honduras es sin duda el mejor aliado que tiene EEUU en Centroamérica, pues en territorio hondureño mantiene la segunda base militar en importancia con derecho a usar la pista internacional de Palmerola, y como nunca antes había tenido, sobre todo en el gobierno de JOH, cuenta con una autoridad entregada las 24 horas a combatir e impedir el tráfico de drogas hacia EEUU. En el plano internacional esta diligencia del gobierno de Honduras es vista más que como un servicio de cooperación, como una entrega incondicional de todo un país a una tarea que fundamentalmente es de ingente necesidad para la nación norteamericana.

Entre la buena voluntad que pueda tener la vicepresidenta Kamala Harris y lo pragmático del resultado de su gestión hay un mundo de diferencia, porque si a las empresas de EEUU no se les ofrece un marco de incentivos económicos, para venir a Honduras y Guatemala a invertir, ninguna hará lo necesario para instalarse en Honduras, partiendo que nuestro contexto social y jurídico no motiva a los empresarios norteamericanos a participar en esta iniciativa del gobierno de Biden.

La excepción en el campo de la inversión extranjera son los empresarios de la maquila que están en Honduras, que se acogen a un régimen especial, y en el que tiene que ver el intenso trabajo de una asociación de este tipo de empresas liderada por empresarios sampedranos de mucho prestigio, que trabajan las 24 horas por fortalecer la organización los 365 días del año. Si la señora Kamala Harris se informara cómo funciona la Asociación Hondureña de Maquiladores pudiera tener una idea más conceptual y segura de cómo lograr el buen propósito de atraer inversionistas estadounidenses hacia Honduras.

Caso contrario, si cree que con una reunión burocrática basta para prender el entusiasmo necesario en los empresarios de su país para que vengan a invertir a Honduras, su oferta se quedará en una promesa ilusoria, desconectada de la realidad, y su intención de que la política del buen vecino de EEUU se plasme en crear mejores condiciones, en base a promover inversión privada en gran escala en Honduras, se quedará en una nueva quimera diplomática más, de las tantas que se han inventado gobiernos anteriores de EEUU, que hablaban también de querer ayudarnos promoviendo la inversión privada en Honduras, algo que se dio, pero no del tamaño que se necesita para desestimular la emigración ilegal.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 28 de mayo 2021.

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