Patente de corso

julio 15, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la antigüedad las autoridades de algunos países de corte imperialista, acostumbraban otorgar patente de corso al conceder a los capitanes de los barcos de corsarios y piratas, autorización para que atacaran y saquearan los barcos y ciudades que se consideraban enemigos. Actualmente se le llama patente de corso al accionar de ciertas personas que actúan con desprecio en contra del derecho de los demás. Nos parece que en el CNE se ha hecho una patente de corso la exigencia al Congreso Nacional para que les aprueben la suma de 800 millones de lempiras para la adquisición de computadora portátiles que servirán para transmitir los resultados de las elecciones el 28 de noviembre.



Como la necesidad de contar con esta tecnología no se ha planteado en forma debida, sino como algo indefectible a un monto muy alto, en el ámbito del Congreso Nacional, donde no hemos percibido una negativa rotunda a aprobar una suma complementaria del presupuesto del CNE, la reacción de algunos directivos del parlamento ha ido acompañada de cierta dosis de sarcasmo, como el de decirles a las concejales que llevan la voz cantante en la presión por obtener semejante suma, que el Congreso no puede otorgarle un cheque en blanco al CNE. Tampoco el cronograma electoral puede considerarse como algo pétreo, porque como todas las disposiciones tiene su punto de flexibilidad, especialmente cuando hay razones de fuerza mayor, como el momento de crisis que vive Honduras.

El Congreso Nacional perfectamente puede aprobar una disposición transitoria para que se amplíe el plazo para la adquisición de las computadoras tablets, o en su defecto otro mecanismo tecnológico cuya compra no rebase la capacidad económica del país que, está enfrentando una serie de exigencias por gastos que no estaban contemplados antes de la pandemia en el Presupuesto de la República. Sostener la democracia es esencial, pero teniendo claro que hay que poner también todas las necesidades imprevistas que han llegado como imponderables a golpear la economía del país, las que se costean con dinero y no con buenos deseos.

La meta del CNE debe ser llegar a realizar el proceso electoral salvando todos los obstáculos que se presenten de aquí al 28 de noviembre, sin prestar atención a las voces agoreras de personas mal intencionadas que quisieran que las elecciones no se realizaran. Sin embargo, estos malos deseos son débiles ante la fortaleza de los partidos políticos que ya tienen sus respectivos candidatos debidamente electos y reconocidos por el organismo electoral. Nada ni nadie puede detener el proceso electoral, de allí que, cuando la concejal Rixi Moncada afirma que las elecciones están en peligro, actúa como vocera especial del partido que, a lo mejor, en el fondo, como no tiene posibilidad de ganar la Presidencia que es su ansiado trofeo, están buscando la forma de ensuciar desde ahora el torneo electoral, siguiendo la antigua filosofía de ensuciar las aguas para que nadie pueda disfrutar de ellas.

Anticipar una situación que no está a la vista, como es decir que las elecciones peligran, es la aventura que promueve el partido que se desvive por convocar a una asamblea nacional constituyente, porque sus dirigentes lo consideran el único caballito en que se pueden montar para alcanzar el poder y desde allí instaurar un sistema autoritario, opuesto diametralmente al sistema democrático. Los sectores cuerdos de la democracia no deben caer en ese juego; la exigencia rotunda no debe ser la de pedir determinado monto multimillonario, como una daga puesta en el cuello, y que si no aprueban ese monto al carajo con las elecciones. Eso no es así, los demás miembros del CNE han confirmado que el organismo todavía tiene un apreciable colchón de casi 800 millones de lempiras. Por lo tanto, lo que se requiere es un complemento para comprar las computadoras tablets, compra que debe ponerse en el contexto de la posibilidad económica del país buscando mejores ofertas.

No permitamos que el criterio dividido en el CNE, por la obstinación inexplicable, un tanto radical, de dos funcionarias, nos amargue la vida antes de llegar al día de la fiesta cívico-electoral. No hay ningún fracaso a la vista, el proceso electoral va caminando con la determinación de todos los actores que en su mayoría manifiestan un buen estado de ánimo para obtener el mejor resultado en las elecciones del 28 de noviembre. Ese es el espíritu que también debe prevalecer en todos los funcionarios del CNE. Deben ser ambiciosos en el deseo de alcanzar el objetivo de celebrar elecciones legítimas y limpias el 28 de noviembre, pero sumergidos en un baño de realismo económico,  sabiendo que Honduras no está nadando entre borbollones de dinero.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de julio de 2021.

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