No importa de qué color sea el gato

julio 27, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Mientras conversábamos con Juan Ramón Martínez en el programa “Cara a Cara” me contaba que varios amigos suyos de San Marcos de Colón le expresaron su alegría por contar con una nueva fuente de empleos en aquella ciudad, desde que empezó a funcionar allí la Zona Especial de Empleo, sin importarles los debates en se traban los políticos y los politiqueros de la capital, a los que no les importa si la gente se muere de hambre en los pueblos y ciudades por falta de puestos de trabajo. Los habitantes de San Marcos de Colón están alegres porque, por fin, se abre una oportunidad para trabajar, a centenares de personas que tenían que salir de la ciudad en busca de un puesto de trabajo. A la gente de San Marcos de Colón no le importa que sea una ZEDE las que les brinde la oportunidad, lo que quieren es que haya fuentes de empleo en la localidad.



Esto nos recuerda la famosa frase del dirigente reformista chino Deng Xiaoping, que en plena guerra fría en 1978 cambió el rumbo de China Comunista con una visión transformadora, que entonces parecía imposible imponer en el férreo sistema comunista chino que había dejado Mao Tse Tung. Cuando el régimen de Pekín abrió las puertas de China a las grandes transnacionales de comida rápida norteamericana, de pizzas, hamburguesas y permitió que entraran las dos grandes embotelladoras de refrescos, un periodista inglés le preguntó a Deng Xiaoping como siendo China un sistema comunista permitía el ingreso de las comidas y refrescos que eran los baluartes del capitalismo del imperio norteamericano. Deng Xiaoping, con una sabiduría erudita le respondió: «no importa de qué color es el gato, mientras pueda cazar ratones es un buen gato». Con esta frase el líder chino expresaba la nueva visión para el futuro de la República Popular China que se abría al mundo para transformarse en una potencia industrial y convertirse en un eslabón sólido en la cadena de suministros de la economía mundial.

En esta visión de la nueva China Comunista imperó el pragmatismo, convencidos que solo con apertura se podía desarrollar un sistema productivo, que aprovechara sin limitaciones las ventajas comparativas, porque en ese momento lo importante era traer más oportunidades de trabajo que daría mejor calidad de vida a su pueblo. Cuando estamos a varias décadas de aquella verdadera revolución que introdujo en China Deng Xiaoping, a miles de kilómetros de distancia, los hondureños no podemos cerrar los ojos y seguir atados a los pensamientos dogmáticos de profesionales arcaicos que escudándose en una falsa protección a la soberanía han levantado una barrera oponiéndose a las Zonas de Empleo y Desarrollo.

Sin grandes inversiones no habrá fuentes de trabajo que den oportunidades a miles de hondureños desempleados, la empresa privada hondureña ha hecho lo que puede, pero siendo nuestro país una economía muy pequeña y con el deterioro que hemos sufrido en la pandemia, no habrá oportunidades de trabajo masivo si el país continúa desgarrado por un antagonismo interno e infecundo que se opone a la inversión extranjera con argumentos desfasados que se aferran a un falso patriotismo. Da tristeza escuchar y ver las posiciones de muchos profesionales que utilizan una retórica colmada de palabrería, según ellos defendiendo la soberanía al rechazar la instalación de las zonas de empleo, ignorando que al impedirlo condenan a miles de hondureños a continuar sumidos en la pobreza extrema por falta de empleo.

Lo más triste es que instituciones como la UNAH, que está llamada a identificar y aportar las propuestas de solución de los problemas reales que afectan a los hondureños, en una posición lamentable se ha sumado a los políticos radicales que continúan oponiéndose por el prurito de hacer oposición, a las pocas decisiones que adoptan las autoridades por la urgencia necesaria de abrir puertas a la inversión extranjera, sin importar quien sea, con tal de que genere puestos de trabajo, que es lo que celebran hoy los habitantes de San Marcos de Colón.

Es muy fácil para estos hondureños señalar la crisis, lo difícil es dejar a un lado la incapacidad y el egoísmo para cambiar el discurso y reconocer lo que se está haciendo en Honduras con realismo, superando el diagnóstico equivocado de economistas y sociólogos que adoptan el papel de héroes al defender la soberanía a expensas de oponerse a las fuentes de empleo donde el hondureño podrá encontrar los ingresos para mejorar sus condiciones de vida.

Ningún sector, entre todos los que se oponen de manera férrea a las zonas de empleo, se ha atrevido a exponer una propuesta que genere empleo masivo en Honduras. Todos los enemigos declarados contra las zonas de empleo tienen capacidad para oponerse a este modelo de desarrollo, lo que no demuestran es capacidad para proponer una solución a la deuda que tienen los políticos y los profesionales hondureños que son una maravilla para criticar todo lo que se hace, pero sin una pizca de talento para decirnos como se puede generar empleo masivo en Honduras para que miles de hondureños lleven ingresos a su casa para sostener a su familia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy  martes 27 de julio de 2021.

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