No descuidemos la educación

abril 9, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Preocuparse por la educación en un ambiente aprisionado por la crisis sanitaria creada por la pandemia del coronavirus, para muchas personas, incluso en el gobierno, pareciera algo incomprensible, porque la situación que más les preocupa por ahora es cómo convencer a nuestra gente que debe cuidarse para no contagiarse en este tiempo en que han surgido cepas contagiosas y más letales. Sin embargo, no podemos olvidarnos de la educación de nuestros niños y quedarnos de brazos cruzados, solo haciendo planes que no se concretan. En El Salvador ya reanudaron las clases presenciales de una forma cuidadosa, en Costa Rica combinan las clases presenciales con las virtuales y en Nicaragua las escuelas no se han paralizado.



Mientras tanto en Honduras estamos congelados por el miedo de que el incremento del contagio del virus, por los desenfrenos observados en la semana santa, no permita la reanudación de clases presenciales. La Secretaría de Educación solo amaga que las clases comenzarán en unas semanas, pero si el gremio magisterial no está dispuesto a acudir a los centros educativos hasta tanto no se aplique la vacuna a los profesores, las clases presenciales no serán reactivadas. El gran obstáculo entonces es la falta de vacunas para los maestros, y la compra del fármaco es asunto de que los laboratorios internacionales produzcan los excedentes para venderlos, algo que está a mediano plazo, por lo menos dentro de tres meses, cuando el gobierno de EEUU cree que podrá compartir la producción de vacunas con los países aliados de menos recursos.

No se les puede pedir a los profesores que asistan a las escuelas a impartir clases presenciales en las condiciones actuales, solo porque es su obligación, ese procedimiento por ahora no es humano y no corresponde al momento, porque los maestros como personas se preocupan por preservar su vida y la de sus alumnos. Lo que procede es esperar que el gobierno en la próxima remesa de vacunas les dé prioridad a los docentes, porque estando vacunados, más las medida sanitarias implantadas, ya se puede planear una reapertura de clases en forma presencial.

Lo que corresponde entonces es planificar la reanudación de las clases una vez que se vacune a los maestros. Esto debe hacerse en este lapso en que el gobierno tiene promesa de entrega del inmunizador y los maestros están en sus casas aguardando, porque no les queda más que hacer que cuidarse mientras no estén vacunados. Planificar debe ser la orden del día, porque las vacunas llegarán en uno, dos o tres meses y no es sensato esperar hasta ese momento para empezar a preparar la reanudación de clases. Hay que nutrirse desde ahora de la experiencia de Costa Rica, Nicaragua y El Salvador, hay que ver sus aciertos y errores para aprovechar los primeros y no cometer los segundos.

Por lógica las clases presenciales deben reanudarse en las escuelas de los municipios donde ha habido menor incidencia del contagio del COVID-19 y en la medida que avance la cobertura de la vacunación irá creciendo la reactivación escolar hasta llegar al máximo nivel posible, que es el ideal que debe forjarse para normalizar la actividad en el sistema educativo. Esto se refiere desde luego, a la educación del sector público del país, porque en el sector privado donde prevalecen otras condiciones, aunque no del todo normales, por la vía virtual se han mantenido las clases a través de internet y los niños han aprovechado su tiempo escolar desde sus casas.

La pandemia ha sido un verdadero parteaguas en la educación, porque en este sector es donde no se ha podido reactivar la imprescindible impartición de clases de manera presencial, y sin clases presenciales la educación pública no funciona, porque el sistema está conformado por escuelas de los sectores de escasos recursos, que son atendidos por las escuelas públicas. Hay que recordar que las escuelas de educación pública son las que cumplen el fortalecimiento de la cohesión y la identidad nacional. Jules Ferry, el ideólogo del sistema educativo público francés, escribió una frase memorable e histórica: «debemos sacrificarnos por defender a la Patria, no hemos nacido para nosotros, sino para ella».

La educación privada juega sin duda un gran papel, es admirada por el nivel de eficiencia que no permite dilaciones, paralizaciones y apuesta a que haya clases llueva, truene o relampaguee, pero sin dar lugar a confusiones, podemos decir que ambos sectores, público y privado se complementan y cumplen estrictamente sus funciones. Por ahora en la educación privada, dadas las condiciones de los niños matriculados en las diversas escuelas bilingües, estas han estado impartiendo clases. El reto es para las escuelas del sector público donde el fracaso escolar podría hacerle un daño gravísimo a miles de niños si las autoridades no planifican desde ahora un regreso a las aulas, para que en el momento que se vacunen a los profesores no haya excusas para que los niños no vuelvan a las aulas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 9 de abril de 2021.

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