Las ZEDE y un debate distorsionado

junio 2, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Hace once años el periodista Nicolas Kristoff del New York Times, quizás el mejor informado de EEUU, publicó un artículo donde denunciaba que China Continental  estaba negociando la compra de un islote en el Pacífico centroamericano, dentro del Golfo de Fonseca, con fines expansionistas de tipo comercial y militar. Cinco años después, un comerciante chino, testaferro del régimen comunista de Beijing, compró el Islote Perico, en aguas jurisdiccionales salvadoreñas dentro de la Bahía de la Unión. Perico es una isla pequeña, pero tiene la suficiente extensión territorial para los propósitos descubiertos de China.



Hace dos años, a pocos meses de ganar la presidencia salvadoreña, Nayib Bukele fue invitado por el gobierno de China y fue recibido por el propio líder Xi Jinping, con los más altos honores que los chinos dispensan a los dignatarios de los países más importantes. De esa provechosa visita, Bukele regresó de China Continental con las manos llenas de promesas que ahora se anuncian como algo real a través de una inversión multimillonaria que se plasmará en varias zonas de desarrollo en el territorio ribereño del Golfo de Fonseca. Once años después, la denuncia del periodista Nicolas Kristoff se materializa en hechos, sin duda que desde entonces el gobierno de EEUU conocía los movimientos expansionistas de China en Centroamérica.

Cuando los alcaldes liberales y de LIBRE viajaron a El Salvador, unos en busca de vacunas y otros en busca de contactos políticos, dijimos que este tipo de gestión por muy necesaria y urgente que pareciera abría una fisura delicada por el comportamiento del presidente Bukele, que cada vez confirma su decisión de un cambio de relaciones, desdeñando a EEUU y acercándose cada vez más a China. EEUU, que ha perdido la visión política en el escenario centroamericano, pareciera no prestarle importancia al avance de China en el istmo centroamericano, en donde los nuevos gobiernos que surjan en Guatemala y Honduras podrían decantarse por China Continental, viendo la clase de inversiones que el gigante asiático se propone hacer en El Salvador.

Esta ilustración real debe ser del conocimiento de los hondureños, porque aquí nos quieren mantener engañados desde todos lados. En Honduras hay poca inversión extranjera y cuando se intenta atraer capital en gran escala, aparecen bloqueos del lado político, de organizaciones de sociedad civil y como si fuera poco, hasta de un sector empresarial desorientado. Honduras es un mercado pequeñito, tamaño hormiga, porque fuera del capital hondureño que demuestra valentía invirtiendo en el rubro de la maquila que apuesta por la generación de empleos, apenas un par de grupos hondureños merecen consideración por su constante empeño competitivo.

Hemos vivido en un mercado cautivo desde los años 70, y llegamos al siglo XXI viviendo en ese extenso cautiverio que no nos permite crecer como mercado y como economía. Cómo es posible que el régimen comunista de Cuba haya abierto las puertas de la isla para que lleguen los inversionistas extranjeros a invertir en la creación de una ZEDE gigantesca, creando miles de empleos, atrayendo a otros inversionistas, mientras en Honduras se desata una guerra contra ese modelo de inversión que es aceptado en Cuba, en las islas españolas, en Nicaragua y ahora, el gobierno de El Salvador, abraza una gigantesca inversión china con una inmensa ZEDE que ha provocado revuelo en nuestro país, por la creencia de que la gran presencia de China en una extensa posesión salvadoreña representa una posible alteración de la tranquilidad que hasta ahora ha habido en el Golfo de Fonseca.

El debate sobre las ZEDE en nuestro país, ha sido distorsionado por la estrechez mental de los opositores políticos, por algunas organizaciones de sociedad civil que buscan un protagonismo permanente y desafortunadamente por un sector empresarial desorientado que se declara enemigo de un gran capital que quiere invertir en un escenario seguro, como lo encontró en Cuba, en Nicaragua y El Salvador. Con este debate trasnochado, ni porque ven lo que se viene en El Salvador, hasta los empresarios se pronuncian por que sigamos viviendo en el cautiverio económico, porque pareciera que seguir siendo el mercado más pequeñito del continente, donde todo se maneja en tamaño de migajas, es lo mejor. Con esa mentalidad de auto limitación, Honduras estará condenada a continuar siendo el país con la economía más estrecha y pequeña del continente. Mientras los chinos le ofrecen una derrama súper millonaria a El Salvador, los hondureños le meten tecolilla al capital extranjero que quiere invertir en grande en nuestro país. ¡Hay que aceptar que los hondureños somos únicos!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 2 de junio de 2021.

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