La vindicta del Tío Sam

julio 2, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En la antigua Roma, el término vindicta era algo solemne y a la vez temido, porque sin ser ley por la fuerza de la costumbre se convirtió en una manifestación popular que buscaba la satisfacción de aquellos delitos que no tenían el castigo por la sola razón de la justicia. La vindicta era una especie de varita, lo que se llama un rasero, con la que se castigaba a los autores de delitos que escapaban del brazo de la ley. Los romanos empleaban una serie de vindictas, hasta para castigar a los difamadores, a los calumniadores, a los que ofendían, pero además a los tiranos. La más popular era la vindicta pública, que era una especie de venganza privada que buscaba evitar la impunidad. Una de las vindictas más singulares era la vindicta tutelar, que permitía a los tutores ejercer cierta autoridad para reprender y cuidar el comportamiento de los tutelados.



Ahora que el Departamento de Estado de EEUU publica la famosa Lista Engel, con el propósito de poner en evidencia a personas señaladas por cometer actos de corrupción contra el interés público, es pertinente preguntarse conque autoridad el gobierno de otro país se inviste de tal autoridad para ejercer una especie de vindicta pública o vindicta tutelar, aplicando el único castigo con el que pone a temblar a medio mundo, que es la cancelación de la visa con lo cual se le impide a la persona poder ingresar a EEUU y por supuesto le evidencia de avergonzarlo públicamente por cometer actos de corrupción.

Que nosotros sepamos hasta ahora no hay un convenio firmado entre Honduras y EEUU que faculte a ambos países a ejercer una vindicta tutelar recíproca, porque entuertos de corrupción hay en todos lados, aunque como muy bien lo dice Juan Ramón Martínez, la Lista Engel es una manifestación de poderío de EEUU sobre los demás países, de todo tamaño, manifestando con esa tradición imperialista su deseo de que los ciudadanos de todos los países actúen apegados a la ley, evitando cometer delitos que propenden al enriquecimiento ilícito a costillas de los fondos públicos con lo que afectan al resto de los ciudadanos. Desde este punto de vista el deseo de EEUU no merece ser objetado, lo discutible no es su intención de castigar a los corruptos de donde sean, el punto es hasta donde el departamento de Estado actúa con ecuanimidad al momento de elaborar este tipo de listas cuyo efecto castigador es más de tipo moral.

Por lo general, las fuentes de las que el Departamento de Estado de EEUU se nutre para recibir información  no son del todo confiables, los políticos opositores son expertos en el arte de la queja, pero ocultan sus propios ropajes sucios, y organismos como UFERCO del Ministerio Público no esconden su preferencia por aquellos políticos que en el reciente pasado han estado involucrados en asuntos vergonzosos atribuidos a sus vinculaciones con reconocidos capos internacionales. Todavía el Ministerio Público está en deuda por no aclarar el origen del famoso avión que vino a Tegucigalpa en el 2006 destinado a un alto funcionario del gobierno de entonces. Esto por supuesto que fue investigado por la embajada de EEUU presidida en aquel año por el embajador Charles Ford, quien lo notificó a su gobierno en una carta que recibió mucha publicidad a través de los famosos wikileaks. O sea que, los antecedentes sobre esos hechos están en el Departamento de Estado y sin embargo, este organismo nunca movió un dedo para dilucidar responsabilidades a pesar de ser algo que estaba vinculado al delito que más persiguen las autoridades de EEUU.

El hecho de que organismos de EEUU como la DEA, pacten y trancen con algunos capos, para perseguir y castigar a otros capos, es algo verdaderamente extraño, porque aún en el vertedero jurídico resulta inadmisible que una autoridad llegue al punto de sentarse y pactar con un grupo de delincuentes para castigar a otros. Este es un sistema que tiene carta de ciudadanía en el modus operandi de la DEA, que pareciera tener una autoridad supranacional para desconocer la jurisdicción y la autoridad de los otros países, hasta pasar por encima para extender su brazo poderoso que le permite hacer justicia bajo un molde excepcional que solo su enorme poder le puede permitir.

Así que, entre los ciudadanos hondureños señalados en la Lista Engel pueden haber personas que han consumado delitos gravosos, pero hay otros que están defendiéndose de las acusaciones incoadas por el MP ante los tribunales hondureños, donde por ley les asiste el derecho de ser considerados inocentes hasta que no sean vencidos y sentenciados en juicio. Sin embargo, el señalamiento que hace el Departamento de Estado de EEUU contra estas personas a través de la Lista Engel, es un desconocimiento absoluto al ejercicio jurisdiccional de la justicia hondureña. Ni más ni menos, entendido en buen castellano, para el Departamento de Estado de EEUU la justicia no existe en Honduras. Y eso lo lleva a practicar, a la antigua usanza romana, el «vindicatio tutelae» o vindicta tutelar, la vindicta donde los tutores tienen autoridad para castigar a los tutelados. Desde luego que esto solo es posible cuando un país es muy poderoso y los otros países actúan en condición de sometidos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 2 de julio 2021.

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