La vacunación del caos

abril 15, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como los hondureños somos lentos para entender que la vacuna no es una mercancía que está en vitrinas o en refrigeradores, y en cantidades suficientes para satisfacer las demandas de todo el mundo, estamos volviendo un caos la necesidad de vacunación, sobre todo porque como estamos en un año enteramente político, todo se politiza, no solo por los políticos sino por el resto de la población que, igual que la gente de otras partes, está desesperada por vacunarse. No perdamos de vista que en el planeta habitamos 8 mil millones de personas, todos somos seres humanos con derechos y todos reclamando la preferencia para ser vacunados. Pero, como la vacuna tiene un costo y los laboratorios que la producen son empresas mercantiles, la venden a los países que la pueden pagar al contado y de ser posible por adelantado.



La adquisición de la vacuna requiere de un protocolo con mucho rigor, en primer lugar los laboratorios solo la venden a los gobiernos, por lo menos hasta ahora, porque llegará el momento en que la vacuna forme parte de los fármacos que estarán disponibles para los laboratorios y cadenas de farmacia. Cuando las señales de alarma por nuevos contagios de cepas que se están multiplicando, encienden los temores en la población, la presión por la vacuna se pone de moda y la descarga emocional más fácil es culpar al gobierno por no haber comprado las vacunas con anticipación. El gobierno carga con su cuota de responsabilidad, pero, si mal no recordamos, desde septiembre del año pasado se hicieron las gestiones de donación y de compra a la vez. Sin embargo, adquirir las vacunas depende de un proceso de elaboración y entrega que lleva tiempo. Europa encargó vacunas en febrero de este año a la Pfizer, y están a punto de recibir 50 millones del fármaco, pero hay que ver la influencia del viejo continente con el que no tenemos como competir.

Hay que mantener el juicio en este momento porque corremos el riesgo por la desesperación, de coadyuvar con la politización del asunto, es decir, por blindar el derecho a vacunarse solo con el auspicio del gobierno se restringe el derecho de las personas que contando con recursos perfectamente pueden comprar la vacuna. Es un error equivalente al sacrilegio decir que el gobierno tiene el deber de monopolizar la adquisición de la vacuna, satanizando al sector privado para que no tenga acceso a adquirir cierta cantidad de vacunas para ponerlas a disposición de quién las pueda comprar. El gobierno si está obligado a dotar de vacunas a las personas que no tienen recursos para comprarla, pero tampoco tiene la capacidad para adquirir el fármaco para los más de 9 millones de hondureños.

Estas son las ocasiones en que los hondureños nos atropellamos por la mala cabeza, porque los demás ciudadanos que no entramos en las listas preferenciales donde está el personal de salud, los docentes, los adultos mayores, los auxiliares, las personas que son vulnerables y otras, tenemos el derecho a reclamar la vacuna, no pudiendo ir al extranjero a vacunarnos, pero si con recursos para comprar la vacuna aquí. Naturalmente que deben ser las autoridades de Salud las que deben controlar a las empresas farmacéuticas o laboratorios que sean autorizadas a adquirir una cuota específica de vacunas conforme haya clientes que se apunten para comprar el inmunizador.

Los laboratorios hondureños con la autorización del gobierno pueden adquirir en Pfizer y Moderna las dosis cuando haya personas con capacidad para comprar el fármaco. Conforme las gestiones que hace el gobierno para comprar las vacunas de Rusia y otras, no hay esperanza de avanzar y el ritmo de vacunación es desesperadamente lento, lo cual obnubila a los hondureños para no ver la ralentización de la vacuna en todos los países, con excepciones de algunos que han logrado agenciarse ciertas cantidades. El caso de El Salvador es muy especial, la gente ignora que los chinos le dieron preferencia al gobierno de Bukele porque este les ha abierto las puertas de su país, por su política de marcar distancia de EEUU. Pero no es que China esté fabricando vacunas a lo loco. En la adquisición de la vacuna se está jugando política de toda clase y de todo tamaño.

El gobierno no debe sentirse agraviado porque haya empresas dispuestas a comprar la vacuna para venderla a quienes las puedan adquirir, ¿quién dice que en el ramo de la salud no existe el derecho a satisfacer la demanda de quién puede pagar un servicio privado? Entonces no habría hospitales ni clínicas privadas. También la medicina y las ofertas de salud son parte del mercado, en EEUU las cadenas de farmacias y de supermercados que por lo general tienen un apartado farmacéutico, son los que están ayudándole al gobierno a agilizar el proceso de vacunación. El gobierno norteamericano por sí solo no habría avanzado para vacunar a los 365 millones de personas.

Este es el momento de botar el monte, no nos comportemos como un país de ignorantes, es cierto que el nivel de analfabetismo todavía es alto, pero fomentar la irresponsabilidad por querer cargarle al gobierno todo el deber de vacunar a los más de nueve millones de hondureños es una injusticia contra todos los que podemos pagar la vacuna aquí, pero que no tenemos suficientes recursos para pagar un costoso viaje en avión y permanecer 20 días en EEUU para vacunarnos.

Por el amor a Dios, no abonemos a la causa del caos exigiendo que solo el gobierno puede comprar la vacuna, porque ese es su deber. Sí, es su deber para cubrir a los que no pueden comprar la vacuna, pero habemos miles de personas que tenemos como comprar la vacuna en Honduras. Pedimos a los anarquistas que no jueguen con la salud de la población, está bien que exijan al gobierno que compre las vacunas para nuestros compatriotas que se están jugando la vida combatiendo al virus, pero dejen que el gobierno permita que empresas responsables, bajo control, importen las vacunas más acreditadas de EEUU para que las adquieran los que tienen como hacerlo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 15 de abril de 2021.

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