La pandemia y la política

junio 15, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Dice el filósofo Guy Sorman que podría parecer presuntuoso querer hacer un primer balance de la pandemia y proyectar el futuro cuando aún está distante de que  esta peste termine. De lo que no podemos escapar es de la pregunta que todos nos hacemos: ¿volveremos a la normalidad anterior o entraremos en un mundo diferente? En lo que nos concierne a los hondureños estaremos en las dos situaciones, es decir volveremos a ser como siempre hemos sido y seremos diferentes solo en cuanto a los hábitos, por lo menos durante cierto tiempo. Y si no fíjense bien, el ejemplo nos lo dan ciertos médicos, que han vivido en la pandemia siendo críticos mordaces de los políticos, pero no han desperdiciado el tiempo para hacerse de una imagen pública, que no la hubieran ganado sin estar en una situación difícil como la que ha tocado vivir en la pandemia.



Ayer, cuando trascendieron las listas de los candidatos a cargos de elección popular por el Partido Salvador de Honduras, sin mucha sorpresa vimos varios nombres de médicos muy reconocidos, que se han subido a la palestra política aprovechando el envión de popularidad que los medios, especialmente los noticieros de televisión, les brindamos en bandeja de plata, con lo cual se ganaron la mayor propaganda que jamás en su vida se imaginaron. De estos podemos citar casos específicos: la Dra. Suyapa Figueroa que montaba constantes conferencias de prensa para condenar sistemáticamente a las autoridades por lo que, según ella, no estaban haciendo, o dejaban de hacer, o hacían mal. Y otro caso muy peculiar y simpático, el de nuestro insigne doctor Carlos Umaña, que llegó a superar las participaciones de los presentadores de los noticieros televisivos, en los que aparecía mañana, tarde y noche, hablando de todo. Al principio el Dr. Umaña hasta se volvió una figura necesaria, porque hablaba de todos los ámbitos del COVID-19, pero en la medida que pasaron los días sus intervenciones rebasaron los límites de la información para trascender a la construcción de una imagen personal. Cuando vimos este rumbo tuve la precaución de pedirle a nuestros jefes de redacción del noticiero Abriendo Brecha y Canal 10 que le hiciéramos un favor al apreciado Doctor Umaña, sacándolo del aire por unos días, porque no habiéndolo contagiado el  COVID-19, notamos que le había entrado la fiebre de la «microfonitis» que por todo enviaba sus propios videos, en su mayoría repetitivos sobre asuntos que los noticieros y los medios publicamos a diario en carácter de recordatorio a las personas.

No era nada raro entonces que los médicos más célebres durante la pandemia terminaran encaramados en el tren de la política, buscando diputaciones para llegar al Congreso Nacional. Este es el mundo pos-COVID, donde las oportunidades saltan a la vista y lo normal es que haya oportunistas para aprovecharlas. La política es una gran oportunidad y no estamos condenando que los médicos se suban al carro de la política, el hecho es que aprovechen la figuración que la pandemia les ha permitido ganarse con el valioso apoyo de los medios de comunicación que siempre corremos detrás de estos personajes hasta convertirlos en personalidades. Porque somos los medios los responsables o los causantes de hacer figuras de barro o personalidades.

El hecho es que la política, la actividad más importante y necesaria en la vida para construir la plataforma en que se sostiene la democracia, después de vapuleada y vilipendiada por los que en un momento la consideran la actividad más nefasta y repugnante del país, terminan colgándose de ella para ir en busca del poder, que resulta ser el gran objetivo de todos los sectores que ambicionan llegar a las esferas más altas del país. La influencia de los medios de comunicación serios al final de cuentas es la gran catapulta para los ciudadanos y profesionales que anidan en el fondo de sus aspiraciones encontrar la oportunidad para lanzarse a la política. Y esta vez los dos grandes impulsores para conseguir este objetivo, son, en primer lugar la pandemia, que ha sido usada como plataforma desde la cual los médicos se han alzado aconsejando, regañando e informando. En segundo lugar están los medios de comunicación, especialmente los noticieros televisivos, en los que hay reporteros que no pueden hacer una nota sin tener la participación del médico del momento. Hubo veces en que el Dr. Umaña y la Dra. Figueroa estaba simultáneamente a la hora de los noticieros en varios canales a la vez.

Esto no era fortuna, sucede que hay reporteros que buscan desesperadamente a los mismos personajes, de esos que se ven hasta en la sopa, y todo porque los colegas no pueden realizar la nota por su propio trabajo si no es colocando una declaración del personaje, aunque lo hayan tenido en sus coberturas durante toda la semana, y la verdad es que la gente termina perdiendo credibilidad después de oír hablando a los mismos médicos hasta por los codos. Naturalmente que escuchar a un médico ponderado y juicioso siempre es altamente instructivo. Pero saca de quicio a cualquiera cuando los mismos profesionales tienen una exageradísima participación mediática con las mismas intervenciones, con lo cual se confirma el interés de aprovechar los espacios televisivos para lograr la figuración nacional que es imprescindible para entrar en la política.

Y allí los tenemos, ahora convertidos en aspirantes a cargos públicos, integrando las filas de un partido político, lo que cada vez veremos más a menudo. Este  es un resultado que nos deja la pandemia, que ha servido de plataforma de amplificación a varios médicos para colarse en la política habiendo hecho la mejor campaña a través de los noticieros de la televisión. En este contexto de hipocresía los médicos mencionados deben estar sumamente agradecidos con los medios de comunicación, por prestarles sin costo sus espacios, lo que les permitió salir del mundo de lo desconocido para convertirse en una especie de héroes populares.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 15 de junio de 2021.

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