La meca de los desconfiados

julio 14, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras es la meca de los desconfiados. No es que tengamos la cultura de la duda, el problema va mucho más allá de lo dubitativo, cuando en los diversos quehaceres de la vida nacional, pública o privada, el paso a paso, el trayecto, el tracto sucesivo de todo lo que se hace, está bajo la lupa de la desconfianza. En todos los asuntos que se hacen en Honduras en primer lugar está la desconfianza. El verbo desconfiar está en la conducta de casi todos los hondureños: yo desconfío, tú desconfías, él desconfía, nosotros desconfiamos, vosotros desconfiáis, ellos desconfían. En ese trajinar marcado por la desconfianza, podrían creer en otras partes del mundo que aquí nada se hace mal, porque entre tanta desconfianza no debería haber corrupción, ni robos, ni traiciones, etc. Pero en el plano de la realidad es todo lo contrario, la desconfianza es el imán que atrae lo malo en lugar de lo bueno, porque entre más desconfianza hay en Honduras, peor le va al país.



Como muestra un botón, estando a cuatro meses de las elecciones generales en las que elegiremos un nuevo gobierno, nuevos diputados y nuevos alcaldes, surgen los choques más absurdos dentro del aparato electoral hondureño, apareciendo como un organismo integrado por principiantes, porque en lugar de inyectar y transmitir optimismo en el electorado hondureño, el mensaje de que las elecciones están en peligro porque el Congreso Nacional no les aprueba un bicoca millonaria para adquirir tecnología para transmitir resultados, es el método preferido de los incompetentes en cuyas manos se depositó la misión de sacar adelante el proceso electoral.

Es seguro que el Congreso Nacional aprobará un anexo al presupuesto que ya dispone el CNE, lo extraño es que dos consejeras del CNE expresan en forma repetida  que las elecciones están en peligro, cuando eso no es cierto, porque el proceso va caminando y lo que está en discusión es la compra de la tecnología para transmitir resultados. El conflicto surge en la cantidad que pide el CNE, que no es poca cosa y que perfectamente puede acomodarse a comprar los aparatos que se necesitan, que resulten al alcance de la disponibilidad económica que tiene el país en momentos de crisis.

Hasta el candidato Salvador Nasralla, de profesión ingeniero industrial, ha manifestado que hay aparatos más accesibles en materia de precios que los que se propone adquirir el CNE. Entonces ¿por qué hacer un drama de un acto de compra que perfectamente puede orientar cualquier ejecutivo de una firma especializada en vender aparatos tecnológicos? ¿Por qué la compra tiene que ser exactamente por determinada suma? Porque no existe una sola marca o una determinada compañía que venda los aparatos que se necesitan, por el contrario, abundan las compañías que se disputan el mercado mundial en este negocio. Las computadoras hoy en día, de las distintas marcas y especificaciones, están al alcance en EEUU y otros países. No hay ninguna sola razón para que desde el CNE dos personas digan que las elecciones están en peligro porque el Congreso Nacional no aprueba determinado monto para la operación de compra de las llevadas y traídas computadoras.

Tampoco es cierto que por hacer esa compra se eliminará la figura del fraude, porque en Honduras sin que comience un nuevo proceso electoral, surgen las acusaciones de fraude, ni ha comenzado el primer paso cuando surge un cabezón o un pelón detectando fraude. Estos seudo-líderes o dirigentes de nuevo cuño, son verdaderos expertos en atemorizar y ahuyentar al electorado hablando solo de fraude, de actas fraudulentas, de resultado fraudulento, cuando ni siquiera se han asomado a sus propias organizaciones para comprobar que tanto trabajo están haciendo para tener presencia en las mesas electorales.

No se puede hablar de fraude cuando ni siquiera comienza el período final para llegar al día de los comicios. En realidad no es la tecnología lo que garantiza la pureza de una elección, es la mala actitud de las personas la que puede empañar cualquier evento donde se pone en la balanza el futuro del país. Entre las irregularidades que hay en cualquier elección, lo que incide para que un resultado no sea legítimo es la intención de los delegados en las mesas electorales. En una elección se pueden tener los mejores aparatos de la tecnología pero si la intención es hacer marrulla, el resultado será una marrullería. Entre un papel y un bolígrafo y una tablet, hay un mundo de diferencia, pero si quien maneja la tablet lleva la mala intención de hacer fraude, la diferencia estará entre un fraude hecho a mano en papel y bolígrafo, y un fraude pintoso hecho con una tablet. Es la intención de las personas lo que cuenta para que haya legitimidad en todo acto.

Como decíamos, Honduras es la meca de los desconfiados y es que, entre más desconfiada es una persona, más malicia tiene para hacer las cosas. El día que los hondureños convivamos en confianza, que nos acostumbremos a hacer los asuntos en serio, sin desconfiar de las cosas mínimas, ese día habremos superado la peor crisis que puede atrapar a un país que es la crisis de confianza. Por algo el pensador liberal John Locke decía que la palabra clave es confianza.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 14 de julio de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *