La madre Rusia

abril 27, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Rusia está luciendo muy candorosa, hasta generosa y compasiva con las vacunas para los países que han sido tradicionalmente aliados de EEUU, pero del que hasta ahora no hemos recibido una sola dosis porque conforme su política, «América para los americanos» las vacunas de Pfizer, Moderna y Johnson y Johnson será compartidas con los países subdesarrollados hasta que haya sido vacunada toda la población estadounidense, incluso los turistas con alto nivel de ingresos que pueden ir a aplicarse cualquiera de las vacunas a EEUU. China les está vendiendo vacunas a sus socios estratégicos, entre ellos El Salvador, donde ya tiene en su poder una pequeña porción insular. Y Rusia, que sabe alzar la vista por encima del hombro de su gran rival que es Estados Unidos, busca espacios por donde llegar a donde antes solo había estado el Tío Sam.



La visita del canciller hondureño Lisandro Rosales no se pensaba que podría abrir puertas importantes en el Kremlin, como son las de la cancillería rusa, con su titular y su plana mayor. La misión del canciller Lisandro Rosales era para agilizar la entrega de las vacunas contratadas, pero de repente Putin le ordenó a su maquinaria de política exterior que le ofrecieran al canciller hondureño una recepción formal como suele hacerse con la delegación de un país importante. Rusia no es un país bondadoso, pero cuando quiere dar un golpe duro y seco a su adversario más importante del mundo que es EEUU, sabe hacerlo sin misericordia y sin ser vengativo. Sabe que países de escasos recursos como Honduras, que le hace un gran favor a EEUU manteniéndole una base militar importante y de remate le hace el trabajo más complicado en la contención del narcotráfico que busca llegar a EEUU, al no tener la correspondencia esperada en estos tiempos de pandemia, cuando Washington no da esperanzas de compartirnos sus vacunas más acreditadas como son la Pfizer y la Moderna, la aparición de otro país que llegue mostrándose más cariñoso hace pensar de repente que Rusia no es tan mala como la pintan.

Por lo pronto, Lisandro Rosales no solo se trae el buen sabor de la espléndida recepción que le brindó el canciller ruso y su plana mayor, obviamente por instrucciones de Putin, sino que hasta pudo haber avanzado en otros campos, y es posible que antes de que finalice este gobierno de JOH veamos articulando relaciones de otro tipo entre Honduras y Rusia. Cómo es posible que en el cuarto piso del Departamento de Estado de EEUU no abran los ojos para ver que Rusia y China están llegando a sus barbas con la facilidad que les permite el abandono de Washington a los pequeños aliados centroamericanos, a los que además maltrata con su indiferencia, lo cual es una pena.

Hoy Rusia aparece como la madre noble que acude a auxiliar a los vecinos distantes que han sido abandonados por un padre que ahora los trata con desdén, colocándoles la gran carga que es cuidar su frontera para que de aquí nadie se salga y pretenda llegar por la vía ilegal a la frontera con EEUU. No falta preguntar qué le está fallando a EEUU para que no se dé cuenta que hace ratos nos puso a los centroamericanos en la parte más distante de sus intereses. Indudablemente que la política exteriores es el talón de Aquiles de EEUU, porque no advertir que siendo débiles y con grandes necesidades los países centroamericanos, que aún se mantienen en la égida de Washington, necesitan el apoyo del poder estadounidense, y en este momento eso se traduce en la dotación de vacunas, que no es la gran cosa la que necesitamos. En Honduras apenas somos 9 millones de personas, una cantidad que Pfizer y Moderna la producen en menos de una semana. Igual que Guatemala, porque El Salvador ya se surtió de vacunas con la mano protectora de China Continental.

¿Habrá alguien en la Embajada de EEUU en Tegucigalpa que reporte a Washington el impacto de imagen que le abona a Rusia y a China al mostrarse desprendidos para compartir sus vacunas con los hondureños y salvadoreños? La vacuna rusa, que al principio generaba dudas, ahora parece ser la panacea que las compran por millones de dosis los alemanes, los italianos, los franceses y varios países más. El hecho de que el Kremlin le preste toda la atención y cortesía al canciller hondureño Lisandro Rosales, que solo iba para confirmar que las vacunas vengan pronto, es una hábil articulación política de Rusia para mostrar una ternura que solo es propia en una madre.

Esta recepción del Kremlin al canciller Rosales y la oferta de entregar sus vacunas con mayor fluidez a Honduras, es un compromiso de Rusia que le hace ganar simpatías en estos lados que tradicionalmente hemos sido considerados el traspatio de EEUU. Esto se debe a la incapacidad del cuarto piso del Departamento de Estado, donde se cocina la política exterior de EEUU, que sigue siendo la mayor democracia del planeta, solo que descuidada con sus pequeños aliados que se resienten cuando se nos ofrecen vacunas que les sobran porque en otros países las rechazan por los efectos secundarios delicados que producen como los trombos en las venas.

El descuido de EEUU, particularmente con los países centroamericanos, puede volverse contra esa gran nación en forma global. El tener clavada la vista solo sobre los países grandes, no les permite advertir que los chinos y los rusos se han dejado venir en plan de conquista a Centroamérica. Y la vacuna es el pasaporte más barato que se han encontrado tanto chinos como rusos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 27 de abril de 2021.

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