La era del acordeón

abril 19, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Contra el coronavirus no hay ninguna certeza de cómo reducir su poder contagioso, mucho menos de erradicarlo, lo que más sabemos es que la aproximación o contacto físico favorece el contagio, por lo tanto el encierro masivo, el aislamiento de las personas, es la única manera radical de atajarlo. No hay por ahora fórmulas que funcionen para prevenirlo, medicamentos como la Ivermectina han sido descartados por la FDA y la OMS, y más bien contraindicados por las consecuencias que puedan dejar en el organismo humano. El caso de la Ivermectina que funciona como preventivo en algunas personas, para otras resulta un fracaso al terminar contagiados. Incluso en muchas personas la vacuna no está resultando efectiva porque después de recibir la doble dosis han vuelto a contagiarse. Y mientras tanto la prisa por atenuar la crisis económica termina agravando la crisis sanitaria, tal como lo han advertido los virólogos. Esto es como el acordeón, que en la medida que se le aprietan las teclas y se le inyecta aire, produce los sonidos musicales, pero al dejarlo sin aire, es un instrumento mudo.



Este 2021 pasará a la historia como el año que sometió a prueba a los habitantes del planeta, pero de manera especial a los hondureños, porque somos los más dados a ser mezquinos con el país en los momentos más difíciles. Y sin embargo, sin que nadie alcance a saber la razón, Honduras no se ha parado del todo, las autoridades que al principio abrían y  cerraban la economía, ahora ya bajaron los brazos y han dejado que sean los hondureños los que decidan contagiarse o cuidarse. Ahora se ven en las calles a miles de personas usando mal la mascarilla, otras evitando estar en grupos, pero hay otros miles de compatriotas que ni usan la mascarilla y no tienen temor de mezclarse en grupos, son los que tarde o temprano tendrán que ir derechito a un hospital en busca de atención.

La experiencia permisiva que estamos viviendo en Honduras es lo que alarma a los médicos y enfermeras, al ver completamente abarrotados los hospitales, convirtiéndolos en lugares con una gran carga viral, por lo que ir a un hospital en estos tiempos de pandemia resulta de alto riesgo y cuando hay necesidad de una consulta, toca acudir a la consulta virtual y varios médicos resultan muy amables sabiendo lo difícil que es dar ese tipo de consultas. Estamos en la era de la estrategia del acordeón, usando el método de la prueba y error, pero, ahí vamos, dando tumbos, pero sin pararnos.

Al amanecer de cada día nos encontramos con nuevas noticias, más alarmantes que las del día anterior, hay más países con ciudades cerradas por completo para hacerle frente al contagio, situación que ya se está dando en Honduras, como hemos visto en el departamento de Olancho, en el que ha habido un repunte alarmante de contagios que ha obligado a las autoridades olanchanas a cerrar sus entradas para evitar que el COVID-19 siga creciendo. Los médicos han señalado otros departamentos como La Paz que ha tenido un rebrote alarmante. Pero no se quedan atrás Lempira, Intibucá y Santa Bárbara. El virus se esparció de tal manera que hoy es una amenaza grave que está presente en todo el territorio hondureño.

Sin embargo, Honduras no se frena de ninguna manera, ni los que se cuidan ni los descuidados, por eso es que no sabemos cómo podríamos estar en pocos meses, porque como la economía sigue abierta y la gente anda a sus anchas, al no haber una aplicación masiva de la vacuna no podemos pensar que por obra y gracia de Dios estaremos mejor en dos meses de cómo estamos hoy. Los médicos están implorando por un cierre nacional, porque es la única restricción que ven para contener la infección y aliviar la presión en los hospitales. Pero, cerrar la economía tiene un coste económico palmario que asfixia a los sectores de intensa capilaridad social como el comercio en todos sus ramos, y la hostelería, en la que varios hoteles decidieron capitular y cerrar operaciones. Con las consecuencias que conocemos, tras la Navidad, las elecciones y el verano, la nueva oleada del COVID-19 está teniendo consecuencias con impacto trágico de numerosas muertes.

Después de las elecciones primarias, que eran inevitables para que Honduras tenga oportunidad de seguir viviendo en Democracia, debemos prepararnos para las elecciones generales del 28 de noviembre. La calistenia política empezó de nuevo, hoy dos de los partidos de oposición, el Partido Liberal y LIBRE, han iniciado los primeros acercamientos para concertar una alianza y presentarse en  un bloque que tenga posibilidades de derrotar a los nacionalistas. La convocatoria a elecciones generales será el 25 de mayo, por lo que a partir de ese momento estaremos de nuevo inmersos en una campaña política sin cuartel, con los opositores hambrientos de poder, dispuestos a quemar hasta el último cartucho por sacar al Partido Nacional de casa presidencial.

Así las cosas y con la vacunación caminando a “pasito tun tun”, entraremos pronto a un punto en que será inminente una nueva escalada de contagios, porque los políticos no pueden hacer campaña si no es reuniendo en concentraciones a centenares de personas, donde no hay distanciamiento físico y muchas personas seguirán asistiendo sin mascarillas. Si los políticos y el resto de los hondureños no están conscientes de atenuar la crisis sanitaria, no habrá manera de aliviar la crisis económica en que estamos, cuando muchas empresas pequeñas y medianas para sobrevivir establecen la prioridad de pagar como pueden a sus empleados, prescindiendo de otras obligaciones.

Si en esta próxima campaña política los partidos no contribuyen a evitar las aglomeraciones de personas, es casi seguro que tendremos un repunte explosivo de contagios causado por las nuevas cepas del virus que es casi seguro que ya tenemos en Honduras. Si los políticos y el resto de los hondureños no tienen conciencia de esta amenaza es porque habrán perdido la perspectiva de la amenaza del COVID-19 por cansancio pandémico. Entonces preparémonos, porque tendremos una pirámide diaria de centenares de muertos por día.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 19 de abril 2021.

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