Joven hondureño pierde una pierna y se fractura la otra tras ser lanzado de ‘La Bestia’

junio 23, 2021

La pierna derecha de Francisco Javier colgaba solo de un tendón, le pesaba mucho al arrastrarse sobre las vías férreas.

México

Francisco Javier García Rodríguez, joven de 25 años de origen hondureño, fue lanzado del tren la madrugada del jueves 10 de junio, cuando intervino para defender a una madre con su hija, quienes eran agredidas cuando viajaban sobre ‘La Bestia’, buscando llegar a la frontera norte de México.



Hombres vestidos de negro se subieron al ferrocarril, encapuchados y armados. El que agredía a la mujer, pateó al joven hondureño y lo tiró del tren en marcha, a la altura de Canticas, en municipio de Cosoleacaque en Veracruz. Al caer, una pierna le fue cercenada y se fracturó la otra.

Desde hace tres años que el joven, de profesión electricista, vive en México. Beatriz Torres, oriunda de Chiapas, relató a MILENIO que la madrugada de ese jueves lo tiraron de los vagones, al igual que a Osmar García, otro migrante de origen boliviano, que perdió un pie.

Como pudo, en medio de la oscuridad, tras caer del tren, García Rodríguez se arrastró por casi un kilómetro, silbando lo más fuerte que podía para ser oído por los automovilistas que veía pasar, pero nadie lo escuchaba.

La pierna derecha de Francisco Javier colgaba solo de un tendón, le pesaba mucho al arrastrarse sobre las vías férreas.

Así se arrastró, siguiendo las luces de los vehículos que veía cerca de un puente, seguía pidiendo auxilio y seguía sin ser escuchado a pesar que los automóviles y camiones pasaban rápido, cerca de él, pero no lo suficiente para que pudieran verlo.

Torres señala que tras arrastrarse hasta el puente, “ve que pasa un señor como de 70 años de edad y le chifla y le dice que le pasó un accidente porque lo aventaron del tren, entonces el señor le habla a la (policía) estatal”, que pidió ayuda ala Cruz Roja y a Protección Civil.

A una semana de lo ocurrido, Francisco Javier García espera ser operado y necesita donadores de sangre. Beatriz lleva tres años viviendo en unión libre con él, de quien dependía económicamente y ahora permanece desde la semana pasada afuera del hospital de Oluta, a donde fue trasladado para su atención médica.

Las cirugías y rehabilitación para el joven hondureño pueden tomar hasta seis meses, por lo que la mujer pide ayuda a la ciudadanía, pero sobre todo a las autoridades migratorias, para que no vaya a ser deportado tras ser dado de alta médica.

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