Empleo o desempleo

junio 17, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El tema de debate de aquí a las próximas elecciones, que GRACIAS A DIOS no van a ser mañana sino hasta finales de noviembre, debe ser como responder a la necesidad de empleo que tienen miles de hondureños, y que al no tenerlo se están dedicando a cualquier cosa, incluso llegando a las actividades delictivas y a cometer cualquier ilícito para obtener dinero para sostener a su familia, Hasta ahora el problema del desempleo, que solo se combate creando nuevos empleos, apenas se conceptualiza en forma ocasional cuando los medios informativos nos referimos a la gran cantidad de hondureños que deambulan por las calles implorando un puesto de trabajo que muy pocos encuentran. Y como la necesidad tiene cara de perro, arrebatados por la desesperación de llevar comida a su casa, centenares de personas se han pasado al lado del crimen, llegando a perder la vergüenza y la dignidad para cometer fechorías a la luz del sol y en plena vía pública.



Se puede pensar que no hay justificación para robar, para atracar o matar, pero, eso es lo que pensamos los que tenemos la barriga bien forrada, y a veces sobrealimentada, porque los que pasan semanas y meses sin poder obtener un trabajo para agenciarse el dinero necesario para comprar comida, pierden la fe y pierden el respeto por la ley y la dignidad. Saltarse las trancas de la ley para sobrevivir es muy común en muchos países donde los gobiernos han sido incapaces de tomar medidas que posibiliten las inversiones que son las generadoras de empleo masivo. No nos cansaremos de repetirles a nuestros políticos y a nuestros gobernantes que lean la historia de Taiwán y Singapur, para que se enteren que fue lo que hicieron los gobernantes de esos dos países, que en más o menos 25 años, hicieron de Taiwán y Singapur dos potencias económicas, después de haber estado en condiciones muy parecidas a las nuestras.

Por lo que hemos leído de la historia de Taiwán y Singapur, los gobernantes se esmeraron en fomentar la educación, pero simultáneamente impulsaron la economía con una serie de medidas que atrajeron a centenares de inversionistas de todas partes del mundo, reduciendo los impuestos al mínimo, como primer atractivo y otorgando las condiciones de seguridad jurídica que le daban al inversionista la certeza que su capital no corría ningún riesgo. De entrada, tanto Taiwán como Singapur crearon legislación especial que concedía a los inversionistas extranjeros una serie de privilegios. Hay que revisar esta parte de la historia, porque de ella podemos aprender para seguir los pasos de Taiwán y Singapur que son ejemplos que deberíamos imitar para salir del subdesarrollo en que nos mantiene el statu quo producto del pensamiento de las élites políticas que nos han gobernado y las élites profesionales que siguen formando generaciones defectuosas de pensamiento y carácter, siendo por lo tanto ambas, responsables por el atraso en que seguimos atrapados.

Con la bandera del «no se puede» no se le va a dar un vuelco a esta situación de pobreza; es una lástima ver el gran abanico de dirigentes, profesionales y de la principal universidad del país, haciendo un muro de contención para que no puedan operar las inversiones extranjeras y es hasta sospechoso que se resistan a revisar el caso de la Zona de Desarrollo de Mariel en Cuba y que ignoren lo que está haciendo Nayib Bukele en El Salvador. Por lo que vemos, el bloqueo que se anuncia a las zonas de desarrollo es todo un aluvión, en el que comparten pensamiento personas inoficiosas como Rafael Alegría, dirigente campesino de LIBRE, de quien se dice que nunca ha sembrado una milpa, mezclado con la élite académica  de la UNAH y colegios profesionales, una extraña simbiosis que huele más a política vernácula que a ejercer el derecho por defender la integridad territorial.

Mientras se torpedea la inversión extranjera por un lado, por otro lado el gobierno y los dirigentes sindicales se despacharon para incrementar el salario mínimo en un momento totalmente inadecuado, cuando la gran mayoría de las empresas hacen agua y apenas captan ingresos para sobrevivir. Comparto la preocupación expresada este día por mi colega editorialista de Diario La Tribuna, cuando de manera acertada dice «a nadie premiaron con esa decisión, más bien castigan el esfuerzo que hace el sector productivo nacional intentando ponerse de pie. Una cosa es la necesidad de quien ya tiene trabajo deseando ganar más, pero otra muy distinta es la posibilidad de sacar más y más a los sectores productivos severamente lastimados por la crisis. Ese incremento al costo de operación va a desencadenar otra oleada de desempleo. Imponiendo algo que muchos empleadores no van a poder pagar, los condenan a reducir su fuerza laboral».

Nos corresponde agregar que, infortunadamente Honduras es un país en manos de élites irremediables; no podemos soñar mucho menos aspirar a que Honduras algún día alcance mejores estadios de progreso con una clase dirigencial que demuestra una sorprendente capacidad para oponerse a todo intento que busque introducir cambios para sacar a la economía de la estrechez y la angostura, lo que no nos permitirá crecer como país. Y los dos casos citados son el mejor ejemplo: por un lado se torpedea a la inversión extranjera de gran nivel con capacidad de generar empleo masivo, y en un contrasentido enorme, gobierno y dirigencia obrera, en un momento político, crean la condición perfecta para que se incremente el desempleo al incrementar el salario mínimo, que será la felicidad de algunos pero la desdicha de todos los que caigan en el recorte de personal que para muchas empresas será inevitable.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 17 de junio de 2021.

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