Elección y Estado de Derecho

mayo 31, 2021

Nery Alexis Gaitán

La convocatoria a elecciones generales hechas en tiempo y forma por el Consejo Nacional Electoral (CNE) debe motivar a todos los hondureños porque representan el afianzamiento del Estado de derecho, que es vital para que haya paz y desarrollo en el país.



Defender el Estado de derecho es la prioridad de todo hondureño de bien. Porque de él depende que se pueda construir una convivencia de paz y seguridad. Los políticos, todos sin excepción alguna, deben luchar porque se fortalezca cada día más nuestro sistema democrático, garante de una vida armoniosa y de desarrollo en todos los aspectos.

Jamás se nos debe olvidar que en la defensa de nuestro sistema democrático descansa el bienestar de todos los hondureños. Ya que de otra forma solo amarguras y violencia de todo tipo golpea a los pobres, quienes son las víctimas siempre.

Es muy importante que el pueblo hondureño participe con fervor patriótico en las elecciones generales, ya que se elegirán las autoridades que regirán los destinos del país durante los próximos cuatro años. Esta es una valiosa oportunidad para que se elijan personas idóneas que estén interesadas en sacar adelante a la nación y mejorar la calidad de vida de los más necesitados. Por eso, cada voto cuenta y fortalece nuestra democracia.

Nos parece que el CNE está desarrollando un buen trabajo y eso brinda más confianza al electorado. Lo mismo sucede con la promulgación de la nueva Ley Electoral, que aporta confianza a todo el proceso eleccionario. Si es cierto que todavía hay algunos aspectos pendientes, no podemos dejar de ver que es producto de un consenso entre los diferentes partidos políticos y eso representa un bien para todos.

Es necesario hacer énfasis en que los intereses del país están por encima de los intereses de grupos o de partidos. Si todos claman que desean y trabajan por el bienestar del país es oportuno que lo demuestren.
Y es que las rivalidades políticas demuestran lo contrario. Para empezar, la oposición enfrascada en sus pugnas internas, no han consolidado sus partidos y se muestran endebles para derrotar al Partido Nacional en noviembre próximo.

Ante su grado de debilidad hubieran concertado una fuerte alianza opositora. Pero sus líderes, enamorados del poder y anteponiendo sus intereses personales, fueron incapaces de unirse. No son líderes que convencen y su honestidad está fuertemente cuestionada.

La alianza formada por Salvador Nasralla y Doris Gutiérrez no es nada significativa. El Señor de la Televisión ya ha perdido toda credibilidad debido a sus constantes torpezas. Y Doris Gutiérrez, aunque ha tenido una buena actuación en el Congreso Nacional, siempre ha sido una lideresa minoritaria. Lo único que buscan es la sobrevivencia política.

No debemos seguirle el juego a aquellos políticos que buscan deslegitimar el proceso eleccionario. Obviamente sólo están interesados en sus beneficios personales y no en los del país.

Nos llama la atención que los líderes de la oposición política, que han mantenido un fuerte cuestionamiento en contra del gobierno, han sido incapaces de presentar un frente común de lucha; están tan divididos y debilitados por su mezquindad que el pueblo ha perdido su confianza en ellos.

Y es que un ex presidiario no es una buena carta de presentación; lo mismo el dueño del partido izquierdista que dejó en bancarrota al país y creó la peor crisis política de los últimos tiempos que hemos vivido los hondureños. Y no contento con eso generó la violencia política en los comicios de 2017.

Los políticos deben, a través de sus acciones y hechos correctos, generar credibilidad en el electorado. De eso se trata, que la población confíe en los políticos, y en las instituciones que sostienen nuestra democracia.
Por lo demás, el hondureño debe ser más exigente pidiéndole cuentas a los políticos y no botar su voto.

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