El virus más peligroso

julio 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Literalmente hablando, del peligro a lo realmente peligroso hay una gran diferencia y una considerable distancia. El COVID-19 es un peligro, pero se vuelve mucho más peligroso cuando factores que coadyuvan a su favor hacen que las personas, que son las víctimas una vez que se contagian, puedan llegar al extremo de la fatalidad de agravarse y hasta perder la vida. Últimamente hemos visto que en la zona sur y otros lugares del país las personas no están acudiendo a los lugares donde se aplica la vacuna. En el sur, las brigadas de Salud han tenido que suspender la actividad ante la inasistencia de la población para vacunarse, un extraño proceder de nuestros compatriotas que le rehúyen a ser inoculados ante la profusa desinformación que les llega por medio de las redes sociales que reciben en los teléfonos.



En una conclusión importante obtenida en un reciente simposio organizado por la OMS, se conoció que la crisis creada por la pandemia del COVID-19, ha estado acompañada de un fenómeno nuevo, denominado «infodemia», que consiste en la gran cantidad de información que en su mayoría es falsa e incorrecta, creando confusión por un lado, y por otro, la indisposición de las personas para acatar las medidas biosanitarias para evitar contagiarse. Pero, lo más grave es que en esta guerra donde la información falsa gana muchos adeptos, por la natural disposición de ciertas personas a guiarse por lo falso, las hace creer en aquello que de antemano saben que es incorrecto, pero que lo aceptan por el espíritu contradictorio que brilla en las mentes que hacen causa común con lo malo, con lo cual se identifican hasta con cierto orgullo.

Por la desinformación constante, que procede de mentes trastornadas, miles de ingenuos se dejan atrapar por esa vaselina malsana que se riega de una manera vertiginosa en las redes sociales, que favorecen el libertinaje más pernicioso que jamás se había visto en la historia de la humanidad. En esos mensajes, se atribuyó una declaración alarmante al virólogo oficial de EEUU, Dr. Anthony Fauci, en la que supuestamente habría expresado que las personas vacunadas estaban condenadas a morir al cabo de dos años de haber recibido la vacuna. El Dr. Fauci no se molestó en aclarar, partiendo de que en EEUU los sectores cultos y educados dan por sentado que mensajes de ese tipo no penetran en la mente de la población estadounidense, porque sabe que la mayoría de la información que se difunde en las redes sociales es falsa. Ese no es el caso de Honduras y la mayoría de países latinos, donde la gente, aun la que tiene cierto nivel educativo, da por aceptable los mensajes que rayan en la falsedad a través de las redes sociales.

En el evento de la OMS, se trató este asunto y se concluyó que detrás de este malévolo fenómeno de transmitir noticias falsas, como sostiene el Premio Nobel Daniel Kahneman, están los sesgos cognitivos, producto de los desvaríos mentales irracionales de ciertas personas. Por más que se le quiera buscar un atajo comprensible a los autores de la desinformación o las noticias falsas, lo cierto es que, lo que verdaderamente está detrás de este afán por desubicar a las personas ingenuas son las mentes perversas. Hace una semana denunciamos que esas mentes malignas se daban a la innoble tarea de modificar los programas de vacunación, cambiando las fechas y los itinerarios que fijan las autoridades de salud al hacer las convocatorias por edades. Lo grave es que, en esta innoble tarea podría haber médicos y enfermeras con mentalidad sectaria que se han trastornado cuando se trata de defender su posición política radical.

Lo que debe tenerse fijo  en el pensamiento, es que el mal propósito de desorientar a las personas, al «machacarles» la falsa información de que la vacuna es dañina, ha penetrado incluso en cierto personal de salud, que ha rehuido a vacunarse, con lo cual avalan las falsedades en contra de la vacuna, siendo una de las causas para que centenares de compatriotas ingenuos se hayan pasado al sector de los que le rehúyen a la vacuna. Esto es un factor peligroso pues se van multiplicando las noticias falsas que trabajan contra la vacunación, por lo que no es extraño que la actitud asumida por muchos pobladores de la zona sur se replique en otros puntos del territorio nacional.

El gobierno debe redoblar los mensajes dirigidos especialmente a estos sectores incrédulos de los efectos positivos de la vacuna, para convencerlos que la vacuna es fundamental, porque una persona vacunada alcanza la inmunidad para protegerse y para no caer en el estado extremo fatal de tener que ser internado en un hospital y requerir de una unidad de cuidados intensivos. Pero como la democracia es tan amplia y tolerante y no se pueden prohibir los mensajes falsos en las redes sociales, aunque sean malsanos, perniciosos y dañinos, lo que nos queda a los que trabajamos desde el lado del bien, es decirle a nuestros compatriotas que una persona vacunada tiene esperanzas de sobrevivir si por infortunio resultara contagiada, en cambio una persona no vacunada corre el grave riesgo de terminar sus días en la faz de la tierra. Así que, estar vacunado significa sobrevivencia y no estar vacunado es caminar hacia el panteón.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 8 de julio de 2021.

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