El valor de la libertad y la opinión

mayo 3, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Es muy probable que no haya una tan sola persona en el mundo que no entienda de una u otra forma lo importante que es el valor de la opinión y la libertad, unos de forma amplia y otros dentro de su capacidad intelectual, pero todos sabrán que un pueblo que vive con libertades restringidas es infeliz hasta el momento que explote y busque la forma de romper las cadenas y las ataduras. Ya ocurrió en muchos países, la historia está plagada de movimientos y revoluciones que se originaron cuando gobiernos despóticos y tiránicos impusieron yugos que impedían la libertad de opinión y de expresión que son baluartes entre las libertades del hombre.



La tragedia que vive Venezuela es la peor en la historia moderna, donde el régimen autoritario chavista que presiden Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, ha pulverizado la libertad de expresión y la libertad de opinión, arrasando todas las demás libertades a que tienen derecho los venezolanos, una réplica de lo que sucedió en Cuba donde no se permiten las libertades si no se está en simpatía con el gobierno comunista que establecieron los hermanos Castro en la isla. Y por esa misma senda se ha fortalecido el gobierno autoritario de Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo. En esos tres países no hay medios independientes, porque los periódicos, las televisoras y emisoras que han querido mantenerse, han sido aplastados de una u otra forma.

Lo más reciente lo estamos viendo en  El Salvador, donde el presidente Nayib Bukele ha dado una demostración de fuerza bruta a través de los diputados de su partido que domina ampliamente la asamblea nacional salvadoreña. Lo que ocurre en El Salvador es digno de ser contemplado y observado con cuidado, si bien Bukele no es un elemento radical de izquierda, su sentido irreverente lo vuelve agresivo y virulento contra todos los que lo contradicen, nadie puede mover un solo dedo si el no autoriza por un twitter lo que debe hacerse en el país. La conducta que está demostrando Nayib Bukele es el de ser un gobernante con una violencia intolerante que se aleja radicalmente de la más elemental práctica democrática. Hasta ahora solo ha enfilado las baterías contra ciertos medios que han osado criticarlo.

Lo que pasa en El Salvador, con distinto color, es lo mismo que ha pasado en Venezuela y en Nicaragua, es un fenómeno creciente que nos debe alertar como sociedad, por el estilo virulento que trata con desprecio los actos esenciales para la democracia y para las libertades. El hecho de que en los primeros actos de la Asamblea Nacional se destituyera a todos los magistrados de la Corte Constitucional y al Fiscal General, sin ninguna justificación más que la enarbolada «por oponerse a los intereses del pueblo salvadoreño» es un episodio violento de arbitrariedad, grave, que ha merecido con justicia la condena de los foros más importantes del mundo: la ONU, la Unión Europea y la OEA.

Cuando surgen gobiernos con este perfil antidemocrático, tenemos que valorar lo que tenemos, porque en Honduras podemos hablar hasta por los codos y lo que menos puede decirse es que aquí se coarta la libertad de expresión y de opinión, algo que apoyamos los medios de comunicación, donde hay espacios a diario para que se expresen todos los sectores de la sociedad. En los foros de los canales de televisión, de las emisoras y en las páginas de los periódicos, hablan los líderes y los que no lo son, a veces dicen barbaridades pero como es su legítimo derecho nadie puede decir que se le coartan los derechos de expresión y opinión. Esto es lo que permite que Honduras no sea un polvorín de conflictos sociales, porque los espacios que ofrecemos los medios de comunicación son válvulas de escape que permiten a los ciudadanos disentir y expresar sus propias opiniones. Pueden decir lo que quieran en las redes sociales, pero como todos los que hablan en esos albañales carecen de la condición moral de mostrar la cara, lo que vale es la opinión que sale con voz y rostro responsable en los medios de comunicación.

En nuestro caso, tanto en el Telenoticiero Abriendo Brecha por Telecadena 7 y 4 como en los espacios de TEN TV Canal 10, no albergamos ninguna duda sobre la legitimidad de nuestro estado de libertad de expresión y opinión que tenemos en Honduras, que tampoco es algo que se nos ha regalado, sino que al haberlo conquistado lo defendemos a capa y espada, con la capa del derecho y la espada que estamos prestos a blandir cuando han surgido nubarrones que oscurecen el ambiente de libertades que gozamos.

En nuestro caso, tanto Abriendo Brecha como TEN TV Canal 10, no sostenemos una batalla dialéctica, porque al no estar en pugna con ningún partido político ni con un determinado candidato lo que nos interesa defender es que Honduras se mantenga siempre en un sistema democrático. Y cuando vemos que surgen personajes autocráticos identificados con los sistemas autoritarios que hablan y actúan como autoritarios, no nos queda más que enfrentarlos, porque valorando nuestra democracia no quisiéramos que uno de esos personajes que se presentan como una amenaza para la democracia llegara a apoderarse de los destinos de Honduras.

En este momento tenemos en Honduras líderes con ambiciones de asumir la dirección del país que se muestran partidarios de los modelos autoritarios, y sin haber asumido una pizca de poder ya muestran sus colmillos arbitrarios, y anticipan sus intenciones de coartar la libertad de prensa, la libertad de expresión y la libertad de opinión. Contra este tipo de líderes, los que realizamos el ejercicio de opinión estamos obligados a denunciar sus posiciones antidemocráticas. Tenemos que asumir ese deber, porque apreciamos al máximo el valor de la opinión y la libertad que requiere un pueblo para ser feliz.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de mayo de 2021.

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