El escudo de silicio

julio 19, 2021

Juan Ramón Martínez

Desde Honduras, con mucha vocación de caminar viendo el suelo, no se tiene claro el balance de fuerzas; ni mucho menos, las posibilidades y oportunidades de Taiwán. Algunos creen que es un bocado que China no engulle, porque no quiere. Y, además, que cuando lo haga, Estados Unidos no reaccionará. Ni tampoco que, algunas espinas envenenadas, se le incrustaran en la garganta, impidiéndole respirar y continuar luchando. Incluso, colegas que escriben en este periódico, creen que la caída de Taiwán es cosa de poco tiempo. Cuando China así lo quiera. Sin embargo, no reparan en el hecho que, aunque China ha hecho declaraciones terminantes; y que, está dispuesto a usar medios no pacíficos, para tomar a lo que ellos llaman provincia rebelde, sin embargo, no se atreve a hacerlo. Claro, en los últimos tiempos surgen ciertas dudas sobre porque, pudiendo aparentemente China invadir y dominar Taiwán, no lo hace. Y, dentro de una concepción de mentes colonizadas, se llega a una fácil conclusión: no atacar a Taiwán, porque Estados Unidos reaccionará atacando a China, golpeándole en su base misilera y debilitando sus sistemas de comunicación. Y es cierto. Estados Unidos no permitirá que China se apodere de Taiwán; pero no por orgullo o solidaridad, sino porque esta pequeña república, tiene un gran valor para Estados Unidos. Y paradójicamente, también para China. Porque Taiwán produce más del 50% de los chips que usan tanto Estados Unidos como China, para mantener en movimiento sus dispositivos guerreros, sin los cuales, se convierten en inútiles chatarras. En otras palabras, un ataque de China en contra de Taiwán, afectará en igual proporción a China que verá paralizado sus sistemas defensivos, volviéndose vulnerable, mucho más de lo que es actualmente frente a Estados Unidos. Y Estados Unidos, ante un ataque exitoso, que deje intactas las fábricas de chip de silicio en que Taiwán basa sus fuerzas y sus poderes, sería devastador para Estados Unidos. Por eso es que, este país, le ha pedido a Taiwán, dentro de su estrategia de autonomía tecnológica, que instale sus plantas de silicio en territorio estadounidense. Y Taiwán lo está haciendo en forma acelerada, porque de esa forma neutraliza la posibilidad de un ataque exitoso en que China logre apoderarse de Taiwán, preservando la integridad y la operación de las plantas en donde concentra su producción de estos chips, componentes básicos para operar aviones, submarinos, dirigir misiles, orientar satélites, activar medios defensivos por medio de radares, operar computadoras y manejar celulares. Es decir que, una guerra entre China y Estados Unidos es probable; e incluso imposible de evitar en caso que los dos imperios quieran suicidarse. Porque, desde que el desarrollo nuclear se ha impuesto en los arsenales, ninguno de los poderes enfrentados podrá cantar victoria: los dos, se destruirán.



Por ello es que Taiwán es clave. Si China la toca, se daña a sí misma, en una proporción mayor que el daño inferido a lo que llaman provincia rebelde en forma equivocada, porque Taiwán, es para todos los efectos, una nación independiente y ahora muy influyente por su desarrollo tecnológico. Y si logra conquistarla intacta, cosa difícil; pero no imposible, se colocará en ventaja frente a Estados Unidos, cosa que este país no podrá aceptar. En el reto aéreo, Estados Unidos, ya tiene fórmulas para disminuir el poder de fuego chino. Las últimas maniobras aéreas suyas, muestran una capacidad de dispersión desde el aire, sin planificación sofisticada aprecia, lo que disminuye las posibilidades del aparato misilístico chino. Lo que puede inclinar la balanza, es quien tiene acceso a la tecnología del silicio de Taiwán. Y hasta este momento, lo tiene Estados Unidos que, una vez que Taiwán instale sus fábricas en el sur este de USA, le dará a este país una superioridad y una fortaleza, a la que no se atreverá China a enfrentar.

Y todo ello, por lo que se llama el Escudo de Silicio. China no puede intentar pasarlo porque le causaría daños inconmensurables, paralizando su capacidad militar en más de un 50%. Y para los Estados Unidos es fundamental su integridad, porque de esos chips que Taiwán tiene el patrimonio, depende su capacidad para frenar a China. Entonces, este pequeño país, de solo 24 millones de habitantes, que para algunos es una nación condenada a desaparecer, resulta el gigante que en la pelea entre las dos potencias competidoras, decidirá la paz. O la guerra.
Por lo anterior, es importante para Honduras entender esto. Y aprovecharlo militarmente para superar su poder de reacción frente a El Salvador o China, especialmente. Si estuviera vivo Juan Lindo, –en vez de JOH–, se habría dado cuenta que es una tontería abrir una oficina comercial en China. Pero como para tonto no se estudia, Juan Lindo, estaría negociando un tratado defensivo con Taiwán a estas alturas, porque habría entendido que Israel o Moscú, son peones sin valor, en este juego de grandes ligas

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