Desmadre a la hondureña

abril 20, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Como estamos en un año electoral es casi seguro que el tema de la pandemia tendrá un uso electoralista, especialmente lo que se refiere a la compra de los hospitales móviles, más que la adquisición de la vacuna, que al fin y al cabo, depende que los laboratorios tengan disponibilidad para satisfacer de inmediato a los países de escasos recursos. En realidad, no se había visto nada parecido antes. En comparación con un proceso de compra que ha exhibido en toda su dimensión el descaro de las personas que tenían la decisión de hacer una compra cuidadosa por la necesidad que tenía nuestro país de reforzar el sistema de hospitales públicos para afrontar  la pandemia. Marco Bográn y sus cómplices dentro y fuera de INVEST-H pudieron haberse sentado, servirse algo de beber, disfrutar de unos bocadillos, mientras proyectaban los catálogos de los hospitales y analizaban entre varias propuestas, que las han de haber tenido a mano, que es lo que procedía comprar, tomando en cuenta la urgencia y la disponibilidad económica del país.



Si hubieran tenido estómago en el momento que les tocó tomar la decisión, a lo mejor hubieran perdido el apetito por dedicarse a clasificar entre las ofertas la que mejor convenía al país, pero como no tenían estómago pero si hambre de hacer negocio, encontraron en el proveedor guatemalteco Axel López la grandiosa oportunidad de hacer una operación que les rendía buenas comisiones y un excedente millonario para repartirse. La compra de estos hospitales fue una verdadera trama como para hacer una película, porque uno no se imagina que en un momento tan delicado, con una pandemia mundial que en aquel momento avanzaba desde el viejo mundo sobre el continente americano, hubiera funcionarios hondureños cabildeando una función bastarda de compra que les dejara muy buena ganancia.

El resumen de esta trama de la compra de los hospitales móviles, es que el señor Marco Bográn y sus cómplices pensaron que hacer la operación y quedarse con varios milloncitos de dólares no les caía mal, pero erraron profundamente al confiar que su inescrupuloso socio proveedor guatemalteco Axel López había hecho la mejor transacción con uno de los competentes proveedores de hospitales móviles de Turquía, que gozan de una gran reputación en el mundo. Y fue todo lo contrario, porque el inescrupuloso comerciante chapín, para bajar precio y ahorrarse la mayor cantidad de dinero posible, contrató a chapuceros que tenían ligeras nociones en la materia de construir hospitales móviles. Las fotos logradas del lugar donde se maquilaban los hospitales en Turquía, respaldan la tesis anterior: Axel López no  uso una firma acreditada especialista en el ramo, de las que hay varias en Turquía, sino que contrató un fabricante chapucero que se prestó para cometer el engaño en contra de un país que esperaba obtener hospitales móviles, que por ahora solo dos están medio funcionando con la esperanza de que los restantes algún día funcionarán para dar atención de salud pública.

Pero en el desenlace de este rollo que se ha propuesto el Ministerio Público, aparece que el proveedor Axel López tenía cuando menos un socio hondureño con el que tramitó la oferta de los hospitales públicos ante INVEST-H, que debe ser uno de los clásicos traficantes de influencia, que saben mover hilos para saber dónde está el negocio. Según lo que ha trascendido en el Ministerio Público, Axel López se agenció una millonaria comisión que anda por la nube de los 20 millones de dólares, que en buen lenguaje draconiano se podría decir que es mucha sangre para una sola garrapata, por lo que Axel López con seguridad que compartió esa suma con alguna u otras garrapatas más, porque 20 millones de dólares es una gigantesca ubre como para que un solo ácaro se la hubiera mamado.

Ahora bien, los abogados podrán alegar que esta compra de los hospitales puede dirimirse en el campo del derecho administrativo, donde ni siquiera hay cárcel para los imputados mientras no se establezca algún tipo de responsabilidad penal y criminal contra ellos. Lo que no está en duda es la bajísima concepción moral y humana de quienes urdieron la compra sabiendo que no adquirían lo mejor, en un país donde se hacen los mejores hospitales, pero que el fabricante elegido no estaba en el nivel de ofrecer producción hospitalaria de calidad. Al final los hospitales llegaron, no son los mejores, pero a criterio de varios médicos servirán para atender en el sistema de salud pública.

Mientras tanto en los funcionarios de INVEST-H se refleja la baja calidad humana por la carencia de valores que demostraron al hacer negocio con la necesidad de una nación, que en marzo del año pasado no tenía la mínima idea de cómo enfrentar la propagación del coronavirus. Inevitablemente, la compra de estos hospitales tendrá un impacto de desgaste en el Partido Nacional con efectos electorales negativos. ¿Cómo lo podría atenuar el PN, con qué tipo de equilibrio dinámico podría cambiar la idea de victimismo que han sembrado en la mente de los ciudadanos los sectores de oposición? Lo sabremos hasta el próximo 28 de noviembre.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 20 de abril de 2021.

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