Bochorno diplomático

septiembre 30, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La cordialidad y la cortesía son dos reglas esenciales de la diplomacia que es la gran avenida que permite el entendimiento en todos los niveles de las sociedades y entre los países. Es a través de la diplomacia como las partes se encuentran para limar asperezas y evitar fricciones que a la postre pueden derivar en problemas de mayor dimensión. Desde que la diplomacia entró a formar parte del trato que hay entre los países, se han evitado guerras o se ha puesto fin a conflictos que llegaron a poner en precario al planeta entero.



Los gobiernos nombran sus representantes diplomáticos ante los diferentes países para mantener relaciones cordiales y apoyarse en programas de cooperación de toda índole, según sea la capacidad de cada país. Honduras ha sido beneficiada por distintos países en materia de cooperación, siendo EEUU uno de los principales aliados que nos ha favorecido a lo largo de la historia. Ahora viven cerca de dos millones de hondureños en EEUU, en su mayoría debidamente acreditados y una buena parte en situación de indocumentados, pero gozando del beneficio de poder trabajar mientras mantienen en trámite su proceso de documentación. La masa de hondureños que vive en EEUU genera una importante cantidad de remesas de dólares que constituye el principal soporte de divisas que fortalecen las reservas internacionales en el Banco Central de Honduras. Actualmente, el gobierno de EEUU estudia la extensión del TPS para miles de hondureños que estudian y trabajan en aquel país, y que hasta ahora no han podido legalizar su residencia.

Aparte de que EEUU tiene una cuota de inversión privada a través de distintas empresas que generan una cantidad importante de empleos, continua siendo el principal cooperante en varios aspectos donde el beneficiario directo es el pueblo hondureño. Hay sobradas razones para seguir manteniendo relaciones cordiales con EEUU. Pero, como en todo hay un pero, EEUU como país de leyes se esmera que sus aliados sigan su tradición de apegarse a la democracia, respeto a las leyes para mantenerse en el Estado de Derecho y luchar abiertamente contra la corrupción. A los gobiernos que les da escozor cumplir estos lineamientos democráticos que exige EEUU, más temprano que tarde les da por marcar distancia para alejarse de EEUU.

Ese es el caso del actual gobierno hondureño, que desde el primer momento ha hecho evidente que no tiene interés de tener relaciones cordiales con EEUU, más bien se ha esmerado en despreciar todo ofrecimiento de apoyo de EEUU y no desaprovecha la mínima circunstancia para lanzar mensajes cortantes como el último del canciller Eduardo Enrique Reina, en el que casi advierte que el gobierno puede interrumpir relaciones con EEUU. Como no hay razón suficiente para llegar a ese extremo, creeríamos que el canciller Reina solo es la pieza que usa el gobierno para marcar distancia de la embajada americana.

Como la embajadora Laura Dogu sostuviera una reunión con el designado presidencial Salvador Nasralla y lo tratara de vicepresidente de la República, que políticamente tiene igual condición que un designado presidencial, al percatarse del error en el tratamiento, la señora Dogu hizo lo que procede en la diplomacia que es disculparse y llamar a Nasralla por el cargo que desempeña que es el de designado presidencial. La rectificación se hizo pocas horas después de cometido el error, sin embargo, el canciller Eduardo Reina, nueve horas después, al día siguiente, le dedico una reprimenda a la diplomática con un tono de pocos amigos, que fue una cuasi advertencia de ruptura de relaciones.

Esto es un bochorno para los hondureños en todo sentido, porque la embajadora Dogu rectificó su error con entereza de la misma forma en que equivocó el trato a Salvador Nasralla, lo cual bastaba para que el gobierno aceptara la disculpa, sin embargo, el canciller Eduardo Reina, con el atrevimiento de hablar a nombre del pueblo hondureño, lo cual es un abuso inadmisible, le recetó a la embajadora Dogu una innecesaria reprimenda plagada de descortesía, otra evidencia de que el gobierno de Xiomara Castro no quiere tener relaciones cordiales con EEUU. O por menos, quiere desmarcarse de EEUU por alguna poderosa razón.

Pareciera que, más que el tratamiento de vicepresidente, lo que le chocó muy duro al gobierno de LIBRE es que la embajadora Dogu se reuniera con el designado Salvador Nasralla, persona que ya no es grata para el gobierno de LIBRE, aunque gracias a que sus seguidores votaran por Xiomara Castro fue que LIBRE asumió el poder. El desencuentro entre el gobierno de LIBRE y Nasralla nos puede deparar una serie de nuevos conflictos que pondrán en precario la estabilidad política y social del país, y por lo visto, LIBRE tiene temor que el reconocimiento político que la embajada americana le dispensa a Salvador Nasralla sea más que un simple traspiés diplomático para el gobierno. Salta a la vista que, LIBRE sabe que Nasralla no tiene para ganar, pero conserva poder para echar a perder.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 30 de septiembre de 2022.

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