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Sin duda que el secretario general de la OEA es un abusivo de oficio

Un zorrocloco en la OEA

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Sin duda que el secretario general de la OEA es un abusivo de oficio. Porque ha llegado a un cargo continental importante y lo ha convertido en una trinchera para darle rienda suelta a su militancia populista que la trae desde sus años de “tupamaro” en el Uruguay. Vulnerar la regla de oro de la discreción que existe en la diplomacia es una falta propia de su demagogia, al decir que reveló el nombre del brasileño Luis Guimaraes, para el cargo de vocero de la MACCIH, porque el gobierno tardó en otorgarle el beneplácito.

Solo a los populistas les corre por las venas el impulso de desafiar las reglas y las leyes, por la obsesión de desconocer los procedimientos, prefiriendo la rutina de dispararse para salirse con la suya, que es el menester de la gente que ha pertenecido a la extrema izquierda. Almagro pudo proponer a cuanta persona se le ocurriera para la vocería de la MACCIH, pero esa persona no puede integrarse al cargo hasta tanto tenga la complacencia y el beneplácito del gobierno de Honduras.

La OEA está contribuyendo en una misión importante pero eso no le da el mínimo derecho al secretario general a disponer como si el fuera una autoridad en nuestro país, queriendo decidir por encima del gobierno hondureño. Almagro sabe perfectamente que, cualquier país u organismo puede proponer su representante ante Honduras, pero mientras el gobierno no le concede el beneplácito, ese representante no puede asumir el cargo, ni siquiera puede venir a Honduras en calidad de miembro, porque no es reconocido oficialmente y por lo tanto cualquier acto suyo será ilegítimo y no reconocido.

La diplomacia es un compendio de reglas donde la cortesía y la discreción son elementales, en este campo nadie puede saltarse las trancas porque así lo quiera, como lo ha hecho Luis Almagro, que piensa que todavía vive sus años de insurgencia en que le tocaba saltar barricadas cuando los agentes de la ley lo conminaban a no delinquir. Honduras es una nación soberana, con sus instituciones vigentes, con una sociedad que se enmarca en el Estado de Derecho y que respeta las reglas del escenario internacional. Pero al mismo tiempo exige como nación digna que se nos respete como país soberano y en esta posición Honduras no flaquea, y los buenos hondureños estamos dispuestos a defender ese derecho que está contenido en el glorioso precepto de la dignidad.

Luis Almagro nació como producto del populismo, en los rescoldos del movimiento revolucionario de los tupamaros del Uruguay, por eso se siente cómodo en el ecosistema  del “zorrocloco”, el más taimado de los maliciosos, y cuando constata que hay un escenario para ganar figuración mediática la aprovecha al dedillo de manera instintiva, recordando sus años de agitación callejera, en las movilizaciones de la extrema izquierda. Almagro sabe que la figura como secretario general de la OEA lo devolverá a la decadencia política y para evitarlo no encuentra mejor fórmula que convertir su espacio en la OEA en el redil agitador, buscando provocar desestabilización en Honduras.

Almagro ha ideologizado su cargo, con la antigua consigna de politizar el escenario, tan tristemente parecida a la que usaron con frecuencia los fascistas, porque lo suyo es crecer mediante la estrategia de hacer daño.

El gobierno de Honduras está en su perfecto derecho de descartar a cualquier funcionario o agente extranjero propuesto por país u organismo internacional, sobre todo si la conducta de esa persona no se ajusta a las necesidades de un cargo. El señor Guimaraes es simpatizante del socialismo brasileño, y eso lo hace tener un sesgo de costumbre para preferir o favorecer a todo militante de ese cuño político, y de hacerle daño a quien no milite en esa corriente ideológica. Con ese rasero como antecedente no es la persona idónea para ocupar un cargo en la MACCIH, porque sin duda vendrá con un furor incendiario en contra de todas las personas que no estén de su lado político.

El gobierno hondureño está en todo su derecho de rechazar la mala intención de Luis Almagro, una suerte de zorrocloco que juega con las reglas de la malicia, irrespetando las reglas de la diplomacia. Como su condición es la de un antiguo radical tupamaro del Uruguay, hay que ver con cuidado su proyecto en contra de nuestro país. Almagro no descansará de estarnos dando lata buscando convertir a Honduras en una hoguera. Pero, desde aquí le advertimos, puede inquietarnos con su jugarreta, pero lo que no logrará, es intimidarnos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 13 de abril de 2018.