Yani, no gana

noviembre 14, 2021

Nery Alexis Gaitán

En el pasado quedó la fortaleza del Partido Liberal; se añoran los tiempos donde era el Partido de las multitudes. Sólo los restos quedan.



El descalabro del liberalismo empezó con la traición de Manuel Zelaya, quien lo debilitó al dividirlo, adscribiéndose al fracasado socialismo del Siglo XXI. Luego, de tumbo en tumbo, llegó el maestro del fracaso, Orlando Zelaya.

Este, salido de las aulas universitarias, sin dar pruebas de ello con su comportamiento, se caracterizó por ser soberbio, intransigente, despreciar y dividir al liberalismo aún más; y, sobre todo, sirvió de comparsa a la oposición izquierdista y jamás entendió que debía defender el sistema democrático. La factura política fue terrible, llevó al Partido al fracaso más estrepitoso en toda su historia.

Faltó de verdaderos líderes el Partido lleva de candidato a Yani Rosenthal, ex presidiario, que salió de la cárcel directo a la candidatura presidencial. Impropia elección, ya que pudo haber pagado su condena con la justicia norteamericana; pero la deuda moral y el daño que ocasionó al pueblo, son impagables.

A esto hay que agregar que muchos ex empleados suyos, siguen esperando que les pague sus respectivas prestaciones. Banquero sagaz en perversión, al fin y al cabo.

En esta contienda electoral los liberales tampoco levantarán la cabeza. En las encuestas, Rosenthal aparece en un lejano tercer lugar; al contendiente nacionalista se le adjudica un 38%, a la señora un 27% y al liberal, apenas un 15%. Así que en ningún momento tiene posibilidades de obtener la presidencia.

Tampoco creemos que será significativa la cantidad de diputados que los liberales tendrán en el Congreso. Aun así, Yani entablará negociaciones con el partido que llegue al poder, que así como se vislumbra el panorama político, los nacionalistas seguirán gobernando al país. Y es que la oposición, enfrascada en sus intereses mezquinos, nunca se pudo poner de acuerdo para hacerle frente a la aplanadora azul.

Y es que la alianza entre la señora y el Señor de la Televisión, sólo es una intentona fallida que no les acarreará más votos; olvidan que el arlequín empolvado ya no sorprende a nadie y está plenamente identificado como una persona inconstante y sin ninguna credibilidad.

Volviendo al ex presidiario, es seguro que se irá con el mejor postor en el Congreso; y los nacionalistas corren el riesgo de que se alíe con Libre para hacerles la vida de cuadritos. Recordemos que el control del Poder Legislativo es vital para que el Presidente pueda hacer un buen gobierno; es decir, para que se puedan legislar leyes que apoyen sus propuestas.

Como vemos, los liberales no dan una. La elección de este candidato ha traído más desunión entre el liberalismo, ya que muchos adversan su pasado delictivo. Situación que también le pasará una costosa factura política.
Hasta el momento no le conocemos acciones que estén dirigidas a favorecer a las grandes mayorías. Al contrario, su accionar en el ayer como banquero, sólo nos habla de injustas expropiaciones y abuso a la ley laboral. Lo demás es conocido por todos.

Ojalá que los liberales encuentren su camino de unidad. Y es muy importante que se identifiquen con las grandes necesidades que tiene el pueblo hondureño. Pero, por hoy, están mudos. Sin planteamientos de calidad. Parece que sus intelectuales han desaparecido.

Deben recordar que el pueblo hondureño ya está cansado de políticos sin calidad; con sus mentiras y discursos vacíos. Y especialmente de políticos corruptos que solo llegan a dilapidar el erario nacional.
Si los liberales quieren volver a tener un partido fortalecido deben cambiar de rumbo. Dar lugar al relevo generacional e incluir a los jóvenes en sus propuestas políticas. De lo contrario, les va a ser muy difícil retornar al poder.

¡Ojalá y este no sea el inicio del camino que conduzca al olvido a los liberales!

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