Ya no hay nada escrito en piedra

mayo 21, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Los médicos italianos demostraron que los desatinos en que incurrieron los tecnócratas-políticos de la OMS aumentaron las cifras de mortalidad en la pandemia, y dos premios Nobeles dieron fe que el máximo organismo mundial de la salud no actuó con criterio médico sino respondiendo a intereses políticos y económicos de China Continental, que aunque apenas es un contribuyente de nivel medio para el sostenimiento de la OMS, es el país que controla el grupo de países socialistas que conforman el bloque mayoritario que elige a los funcionarios de la Organización Mundial de la Salud.



En una pandemia como el COVID-19 queda demostrado que lo que debe prevalecer es la medicina y no la tecnocracia, la humanidad está enfrentando una nueva cepa del coronavirus con un alto poder de contagiosidad y con manifestaciones diversas, de manera que entre los más expertos que están al frente de la batalla luchando por salvar vidas todavía prevalece el desconcierto al momento de efectuar la prueba para detectar el contagio. Los mismos médicos chinos aseguraron este día que hay síntomas distintos en los casos más recientes del COVID-19, lo que vuelve cada vez más enigmático este mal.

La historia dice que la ciencia en el campo de la medicina nunca es exacta desde un principio, a veces mediante el ejercicio de la prueba y error es que los médicos llegan a determinar cuál es la fórmula para detener una epidemia, lo que descarta la tesis tradicionalista que para aplicar un tratamiento hay que apegarse a estamentos internacionales que fueron aprobados en otra época. La frase más escuchada es que el gobierno debe adoptar sus decisiones en base a criterios técnicos que guarda el Protocolo de Helsinski, algo así como que lo que aprobaron hace un tiempo los países es una especie de mandamiento universal que por estar escrito en piedra, es la madre del cordero de la medicina frente a la que no caben las innovaciones de los tratamientos.

Apelamos a la cordura y al buen juicio de todos nuestros médicos, entre ellos respetables amigos nuestros, porque como se trata de salvar vidas, lo que debe de ser tomado en cuenta es el factor resultado de un tratamiento. Si el protocolo MAIZ CATRACHO que vienen poniendo en práctica los médicos hondureños Miguel Sierra Hoffman, Fernando Valerio y Oscar Díaz, está ofreciendo resultados, en muchos casos, no debe haber una oposición a que se ponga en práctica en hospitales y centros médicos. Igual que debe contemplarse el protocolo SOLIDARIDAD que tiene el respaldo del científico Salvador Moncada y su discípulo Marco Tulio Medina. Y hasta pudiera ser, que como el COVID-19 está resurgiendo con síntomas distintos, no será un solo protocolo el que baste para tratar al virus, sino también otros tratamientos que sean aplicables por su efectividad contra el virus.

Lo que debe haber en el sector médico es un solo criterio: SALVAR VIDAS, sin importar cuál sea el método o protocolo para lograrlo. Y no apelar esta vez a un estamento internacional que sin duda fue un monumento a la racionalidad científica en su momento, pero igual que la ciencia, los males que afectan el ambiente del planeta y los virus y las bacterias desplegadas en el universo, evoluciona de tal manera que lo que sirvió en un tiempo para atenuarlos y combatirlos hoy apenas es un paliativo con alcances muy cortos para enfrentar una pandemia que cada vez desconcierta y pone a parir a los científicos e investigadores.

Construir un puente, diseñar un programa o idear una nueva aeronave, requiere de conocimientos técnicos, pero combatir una epidemia como el COVID-19 que le está jugando la vuelta a la ciencia, apareciendo cada vez con una variedad de síntomas no es asunto de apelar a un estamento como el de Helsinski, que a lo mejor, a estas alturas ya está rebasado y requiere más bien dejar que los científicos se atrevan, en base a sus exploraciones y experiencias, a practicar tratamientos que demuestren ser efectivos en el control del virus.

Soy uno de los que están de acuerdo en que el gobierno hondureño ha hecho lo que tenía que hacer al impedir la circulación de las personas, y sin embargo, debido a la desobediencia insensata de miles de compatriotas hoy están apareciendo, especialmente en Cortés y Francisco Morazán, centenares de contagiados que al ser detectados en forma tardía pudieron haber contagiado a muchas otras personas con las cuales se relacionaron.

Ahora viene una situación a la que hay que ponerle mucho cuidado, siendo que los que presionan por priorizar la crisis económica sobre la crisis sanitaria le ganaron el pulso al gobierno, a partir de junio un porcentaje del 20 por ciento de las fuerzas que mueven la economía podrán reincorporarse, lo cual otorgará el libre ejercicio de circulación a miles de personas, alrededor de las cuales irá otro porcentaje igual, puesto que si con el toque de queda nunca hubo un respeto fiel a la medida, con el solo anuncio de la reapertura a partir del 1 de junio podremos ver el desparpajo de personas en las calles. Entonces, es casi seguro que habrá un mayor impacto del virus en la población de los dos departamentos más contagiados: Cortés y Francisco Morazán.

Como para los empresarios hondureños es posible abrir la economía observando las medidas biosanitarias, ellos deben juntar fuerzas con el gobierno para hacer una campaña masiva, con un mensaje contundente que taladre la conciencia de nuestros compatriotas, para que todos se metan en una sola mística, la de protegernos por nosotros mismos, en base a la teoría de la reciprocidad, yo me cuidado pero tú también te cuidas haciéndonos ver todos que cuidar nuestra salud está en nuestras manos, es decir que depende de nosotros mismos. Que debemos usar mascarillas que sean confiables, que ahora están disponibles a un precio al alcance de todos. Que debemos guardar la distancia no menor de dos metros respecto a otros, que debemos evitar las aglomeraciones humanas, olvidarnos del apretón de manos, del abrazo fraternal y de los besos en la mejilla.

Como decíamos, ya nada está escrito en piedra, todos estos nuevos hábitos que debemos practicar, descartan los anteriormente mencionados, igual que los postulados médicos suscritos entre países hace algunos años no deben constituir un óbice para obstaculizar el paso a nuevos tratamientos que han surgido de las nuevas mentalidades científicas, entre las que afortunadamente hay médicos hondureños que se están fajando en el frente de batalla, atendiendo a los contagiados, salvando vidas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 21 de mayo de 2020.