Vuelve la burra al trigo

mayo 25, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Muchos se preguntarán por qué los populistas creen que tienen el encanto irresistible para apuntar a la destrucción de la democracia creyendo que los demás ciudadanos que estamos dispuestos a defender nuestro sistema de vida somos un bulto cualquiera, que aceptará las barrabasadas del populismo marxista que vuelve a la carga, de manera reincidente, como en el cuento de la burra,  que por ser irracional retorna al trigo aunque la hayan espantado a palos. La petición de la bancada del Partido LIBRE, para que el Congreso apruebe la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente con el propósito de redactar una nueva Constitución, es el guion de los marxistas-populistas en todo el mundo, por lo que no sorprende que LIBRE vuelva a la palestra con un proyecto de nefastas intenciones, como si los hondureños fuéramos ingenuos para no entender que lo suyo no es porque se preocupen por resolver los problemas del país, sino por el delirio de crear las condiciones de inestabilidad, que según ellos es el mejor ambiente para empezar su carrera hacia un gobierno a perpetuidad.

La tendencia del populismo, que todos conocemos, es la repetición de Cuba, Venezuela, Nicaragua y varios países donde los populistas no han tenido éxito, pero que no se desaniman y aunque estén guardando prisión por sus fechorías, como el caso de Lula Da Silva en Brasil, se mantienen agitando la bandera de la ilegalidad, desconociendo el Estado de Derecho, y desde la cárcel por haber violado la ley, no desisten en sus propósitos de recobrar el poder.

¿Qué ganaría la nación hondureña con convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para redactar una nueva Constitución? Es acaso que la Constitución es la culpable de los males imputados a los malos políticos que aspiran llegar al poder para perpetuarse al estilo de los hermanos Castro en Cuba y Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela? Nuestra Constitución de la República tiene todos los elementos institucionales para hacer de Honduras un país donde los ciudadanos logremos un estado de bienestar satisfactorio. Ninguna Constitución es responsable que los malos políticos, por su escasa visión, sean de izquierda o de derecha, lejos de ceñirse a los principios constitucionales que establecen la ruta para que Honduras sea un país próspero, se hayan dedicado a gobernar para culminar proyectos políticos de tipo personal.

En el 2009, Manuel Zelaya planteó una cuarta urna para preguntarle al pueblo, según repetía, si aprobaba la instalación de una cuarta urna para consultarles a los hondureños. Con el ardid de que era una pregunta no vinculante, pronto se descubrió que iba mucho más allá de la consulta sino que apuntaba directamente a que la gente dijera si aceptaba una consulta para convocar a una Asamblea Constituyente, cuyo fin era redactar una Constitución, que de paso, ya estaba redactada por encargo a un grupo de abogados españoles de militancia socialista.

Dándose el lujo de mentir una y otra vez, Mel Zelaya y sus adláteres sostenían que la pregunta no era vinculante, pero los demócratas hondureños, que por suerte no son bobos, le descubrieron a Mel Zelaya la trampa en el discurso chorreado de mentira, cuando sostenía que no había nada de que preocuparse, porque la pregunta de la consulta no era vinculante. Y hoy, siguen repitiendo esta cantaleta, creyendo que los demás somos boca abiertas para chuparnos el dedo con la mentira de la consulta no vinculante.

La explicación elemental para entender esta obstinación del Partido LIBRE, con convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, es que esta gente padece de un trastorno mental que los lleva a acciones insólitas, en sentido negativo, al pensar que los hondureños nos tragaremos semejante píldora, aunque si hay gente en el país que sucumbe a este ofrecimiento porque en su fondo responden a las tentaciones totalitarias en las que existen las garantías para trabajar del lado malo, defendiendo actividades ilícitas como el narcotráfico.

Pareciera que ni en el seno del mismo Partido LIBRE hay coherencia para volver a la carga con la convocatoria de la Asamblea Constituyente, para redactar una nueva Constitución, que sería una Constitución con la dedicatoria especial de refundar a Honduras en un Estado socialista. Pero esto no es una buena intención para resolver los problemas del país, ni algo que pudiera incidir creando mejores estadios de bienestar para la población. LIBRE lo que quiere es el regreso de la irracionalidad y la cerrilidad que vimos en el 2009 y que estuvo a punto de llevarnos a un régimen de la selva como el de Nicolás Maduro.

La pretensión de LIBRE de convocar a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución es el caprichoso empeño de Mel Zelaya de crear un ambiente dónde el tenga la supremacía de pisotear las leyes, con el derecho también de pisotear cualquier Constitución, porque su propósito no es más que alcanzar el poder, aunque este anhelo para Mel Zelaya cada está más lejos que los cuernos de la luna.

Asi son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 24 de mayo de 2018.

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