Visitas políticas

agosto 12, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Pido disculpas a todos los compatriotas que han sobrevalorado la visita de los congresistas estadounidenses, encabezados por Nancy Pelosi, líder de la facción demócrata, pero considero que la presencia de los congresistas tuvo una finalidad política, en momentos que Donald Trump vuelve a comerles el mandado, al apuntalarse con los resultados económicos favorables atribuidos a su gobierno, que lo sitúan como favorito para reelegirse. A todas luces, como se dice, la visita de los congresistas demócratas no tendrá mayor connotación, porque en estos momentos su capacidad está muy reducida a legislar, y cualquier buena intención que tuvieran no tendrá el respaldo de Donald Trump, que tiene clavada la mirada en contra de los inmigrantes, que en su mayoría proceden de México y los países del triángulo norte centroamericano.



Esperar ayuda de estos congresistas, responde al problema de la autoestima del hondureño, del que hemos venido hablando, que nos hace estar pensando y creyendo que los problemas que tenemos deben pasar por la ayuda generosa de los países amigos para resolverlos. Y si hay algo que debemos reconocer como positivo de esta visita, es la declaración de la congresista Nancy Pelosi, al ser preguntada por una reportera sobre si el gobierno de EEUU continuará ayudándole al gobierno de Honduras. La señora Pelosi aclaró, lo que ya conocemos desde hace algunos años, que EEUU ya no le entrega ninguna ayuda al gobierno de Honduras, y que toda la cooperación se maneja a través de USAID con las agencias y ONGs que realizan tareas sociales diversas. Declaración que, pronunciada por la congresista Nancy Pelosi, resulta muy buena, porque le aclara a los hondureños, muy especialmente a los que están en la oposición, que hace varias décadas toda cooperación norteamericana la ejecutan en obras las ONGs que contrata USAID.

Uno de nuestros grandes males es vivir, sempiternamente atenidos, pidiendo que sean los países amigos los que nos vengan a resolver los problemas, lo cual se ha convertido en una mala costumbre en los hondureños, que trabajamos muy poco, y así, tardaremos mucho tiempo en conseguir el que debe ser nuestro verdadero sueño, que es salir del subdesarrollo. Los congresistas demócratas tienen un afán político que cumplir, en estos momentos que Trump amenaza con reelegirse a pesar de todas sus decisiones, entre desaciertos y aciertos, que los ha tenido, y uno de ellos, el que tiene mayor incidencia en el electorado estadounidense, es que la economía de EEUU anda bastante bien, lo que permite tener una tasa de desempleo bastante baja.

La parte que hace invisible la visita de los congresistas demócratas, es que no tuvieron el mínimo de cortesía política para reconocer el trabajo intenso que desarrollan las autoridades del gobierno hondureño, enfrentando en una forma decidida al crimen organizado, lo que en mayor medida beneficia a los intereses de EEUU, porque si bien el objetivo de esta lucha es para recuperar la seguridad para los hondureños, cuando la misma se lleva al plano del triángulo norte centroamericano, Honduras, que lidera las acciones en este triángulo, se convierte en un traspatio de guerra contra los delincuentes que realizan negocios ilícitos, especialmente el tráfico de drogas con destino a EEUU que sigue siendo el mayor consumidor de estupefacientes.

Que los congresistas demócratas de EEUU no reconozcan este trabajo duro de las autoridades de Honduras, es una mezcla de miopía y mezquindad, porque lo menos que podían hacer, aunque fuera en el plano de la cortesía, era mencionar esta parte, que corresponde a una guerra no convencional, en que nuestro país pone los muertos y su propio dinero para financiar con los impuestos que pagamos los hondureños, las acciones en contra de las organizaciones antisociales. En cambio EEUU solo exige y exige, y de remate cada vez encarniza más sus medidas anti-inmigratorias, deteniendo a personas que ya están trabajando en fábricas, empresas e industrias, que los han contratado para diversos trabajos.

No reconocer todo esto, los hace ver como políticos marcados por el mantra del sectarismo; no tuvieron el cuidado de observar el fiel de la balanza, se dedicaron a escuchar más a las personas desafectas al gobierno, y en cambio redujeron a cero el reconocimiento, al ignorar la lucha crucial contra el orden criminal, que salvaguarda los intereses de EEUU, porque al capturarse y facilitar la extradición de personas vinculadas al tráfico de drogas, el más favorecido es EEUU.

Además, con esta actitud los congresistas demócratas demostraron que, como su enemigo mortal en EEUU es Donald Trump, también lo son aquellos gobiernos que cooperan con el actual gobernante de EEUU, en materia de seguridad y migración. O sea que, con esta visión política, mezcla de miopía y mezquindad, Honduras lleva siempre las de perder. O como dice Juan Pueblo: si enchutas pierdes, y si no enchutas, también. Estamos amolados de todas maneras.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de agosto de 2019.