Violencia en las escuelas: ¿quién protege a nuestros hijos? (VIDEO)

febrero 20, 2018

Honduras vive desde hace años varias manifestaciones violentas tanto dentro como fuera de las escuelas y colegios. Resulta difícil dar seguridad a todo el sistema educativo nacional. Por lo tanto, ante la falta de recursos y efectivos de seguridad, la primera barrera de protección debe ser construida sobre el sólido binomio maestros-padres de familia.

Redacción



La muerte no está respetando a nada ni nadie, ni al día ni a la noche. Peor a las escuelas y colegios, hasta hace poco recintos sagrados que se mantenían ajenos a las garras de los delincuentes. Sin embargo, visto lo visto en los últimos años en Estados Unidos, las masacres parecen ser la lección mejor aprendida por algunos psicópatas, muchos de ellos habitando en cuerpos de niños, los que gracias a las facilidades para la adquisición de armas de fuego, dan rienda suelta a sus instintos y a sus resentimientos.

Honduras vive desde hace años otro tipo de manifestaciones violentas tanto dentro como fuera de las escuelas y colegios. En 2017 se vivieron dos episodios funestos: el 22 de febrero, el emblemático Instituto Modelo de Tegucigalpa cerró sus puertas por no poder afrontar el cobro de la extorsión. Mientras tanto, el 20 de septiembre, un supuesto hermano de una alumna del Instituto Técnico Honduras asesinó a sangre fría al maestro Mario Alberto Morazán, solo por haberla reportado tras un altercado. Asimismo, las muertes de los estudiantes del Central Vicente Cáceres suman más víctimas al expediente escolar.

Resulta difícil dar seguridad a todo el sistema educativo nacional. Solamente a nivel público, Honduras cuenta con más 23,000 centros de enseñanza. Si se quisiera protegerlos a todo, apenas contamos con 25 mil soldados y unos 15 mil policías, a razón de un elemento del orden asignado por instalación, pero dejaríamos desprotegida al resto de la población.

Por lo tanto, ante la falta de recursos y efectivos de seguridad, la primera barrera de protección debe ser construida sobre el sólido binomio maestros-padres de familia. Es necesario fortalecer esa unión, porque las circunstancias lo ameritan y porque nuestros hijos lo necesitan. Del trabajo en equipo dependen muchas vidas. Los actuales tiempos que vivimos, y los malos ejemplos de afuera nos dicen que no hay tiempo que perder.

La violencia, onmipresente en la vida de los hondureños, no debe ser una asignatura pendiente, no hasta que surja la próxima víctima, ni hasta que cierren el próximo colegio. La prevención exige organización y mucho trabajo. Después no sirve lamentarse.

TE PUEDE INTERESAR: La infraestructura comercial: la tabla de salvación de Centroamérica (VIDEO)

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *