Violencia alienta la migración de niños a EE.UU.

julio 24, 2014

Muchos de los inmigrantes que llegan en oleadas a la frontera sur de Estados Unidos dicen huir de pandillas violentas en Centroamérica.Sin embargo, expertos señalan que esas pandillas son una consecuencia de las políticas estadounidenses en los años 90 que enviaron a muchos inmigrantes de vuelta a sus países tras ser adoctrinados en Estados Unidos sobre la cultura de bandas. La violencia que llevaron consigo arraigó con facilidad y floreció en El Salvador, Honduras y Guatemala, países con gobiernos débiles y disfuncionales. Algunos datos sobre la cuestión.

¿DE DÓNDE PROCEDEN LAS PANDILLAS CENTROAMERICANAS?



Un estudio estimó que unos 350.000 inmigrantes salvadoreños llegaron de forma ilegal al sur de California entre 1980 y 1985 intentando escapar de la guerra civil y la corrupción de su país.Llegaron con pocos conocimientos de inglés y muchos se asentaron en barrios pobres con fuertes pandillas mexicanas y afroamericanas.

Para sobrevivir y evitar el acoso, algunos formaron pandillas como la mara Salvatrucha o se unieron a otras como la Banda de la Calle 18. Los miembros de estos grupos cometieron delitos graves y fueron enviados a prisión, donde se aumentó su exposición a la violenta cultura de pandillas.

En los 90, Estados Unidos aumentó las deportaciones de inmigrantes acusados de delitos, en especial miembros de pandillas. Hasta 1.500 jóvenes salvadoreños, guatemaltecos y hondureños eran devueltos al mes a Centroamérica.

Llegaban con la notoriedad de ser mafiosos de Los Ángeles.»En estos tres países hay esta enorme explosión de bandas y miembros de pandillas, en parte debido a la forma en que los niños de la calle ganaban estatus y reputación, y en parte porque es una forma de sobrevivir», explicó Tom Ward, profesor asociado de la USC y que ha estudiado el fenómeno.

¿QUÉ RELACIÓN HAY ENTRE LAS PANDILLAS Y LA OLEADA DE INMIGRANTES EN LA FRONTERA ESTADOUNIDENSE?

Mucha gente que sale de Centroamérica dice estar huyendo de la violencia de las pandillas. Pero la migración también es un intento de reunificar a las familias. Al menos el 80% de los jóvenes detenidos en la frontera tienen un progenitor o un pariente cercano ya en Estados Unidos, señaló Doris Meissner, ex comisionada del Servicio de Naturalización e Inmigración de Estados Unidos y miembro del Instituto de Política de Migración, un grupo de estudios bipartisano de Washington. Los miembros de la familia que ya están en el país han ahorrado dinero para pagar a un coyote que lleve a sus hijos a través de la frontera para que sus hijos no sean reclutados a la fuerza en las pandillas y sus hijas no sean objeto de violencia sexual.(TOMADO DE AP).

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