Vandalismo intencional

mayo 30, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Para cualquier agrupación resulta fácil convocar a manifestaciones de protesta contra un gobierno, lo estamos viendo en Argentina, en Francia, en México, en Colombia, en Venezuela, en Brasil y hasta en los mismos Estados Unidos. La protesta es un derecho universal, muy inherente a los derechos humanos, pero como todo derecho tiene ante si una serie de restricciones que si los convocantes a los actos no tienen capacidad de controlar a los manifestantes, se les puede escapar de la mano para dejarla en poder de elementos antisociales que aprovechan para mezclarse en las protestas y provocar vandalismo de manera intencional.



La plataforma entre el Colegio Médico y los colegios magisteriales, surgida dizque para emplazar al gobierno de Hernández Alvarado a que derogue los decretos para transformar los sistemas de salud y educación, si de verdad tiene la buena intención de obligar al gobierno a crear un modelo de estado de bienestar que beneficie a los hondureños, debe hacerlo por el camino de la ley, demostrándole al gobierno mediante una propuesta seria, cuales son los pasos conducentes que se deben dar para tener mejores sistemas tanto en Educación como en Salud.

Tanto los del Colegio Médico como los dirigentes de los colegios magisteriales, deben sentirse avergonzados por el resultado vandálico de los actos delictivos en que terminaron las protestas de este día, que dejaron de ser manifestaciones cívicas al convertirse en ataques a mansalva contra locales comerciales, contra las instalaciones del aeropuerto de la capital y diversos vehículos, entre ellos una patrulla de la policía, en los que personas que se encapuchan para cometer sus fechorías, dieron rienda suelta a su furia vandálica, que al final de cuentas no abona a la causa de los médicos y los profesores, por el contrario, el vandalismo mezclado en cualquier protesta solo sirve para desnaturalizar el derecho que tienen las personas a expresar sus desacuerdos.

Si el Colegio Médico y los colegios de profesores llegaran a obstinarse con manifestaciones mezcladas de violencia como la que ocurrió este día, le estarán dando toda la razón a quienes manifiestan que detrás de estas acciones lo que prevalece es el interés político sectario y radical. El gobierno ya dio muestras concretas de ceder en aras de llamar a los gremios a sentarse para estructurar un pacto nacional por la salud y la educación, decretando que ninguno de los proyectos de transformación, tanto en educación como en salud, debe tener el propósito de hacer despidos masivos o de privatizar servicios.

Este es el momento que los dirigentes de los médicos y los profesores, como también el gobierno, se sienten a conversar sobre la necesidad de crear un pacto por la educación y la salud. En Educación, es urgente crear un nuevo marco que permita superar las condiciones insuficientes que prevalecen en el obsoleto sistema educativo hondureño, que se quedó muy rezagado como para poder asumir los nuevos desafíos que plantea al mundo la disrupción tecnológica del siglo XXI. Necesitamos un nuevo sistema educativo que esté articulado a los avances tecnológicos, que promueva trayectorias modernas desde la educación hasta la educación superior.

En el campo de la salud, se requiere de un pacto en que los diferentes sectores y actores en la materia, alcancen un pacto de Estado que saque el sistema de salud pública que atiende a la población, de la confrontación y la intromisión política, porque mantener y mejorar la atención es una prioridad básica.

El pacto de salud debe incluir a todas las partes implicadas en el sistema de salud, empezando por los  pacientes que deben estar siempre en el centro del sistema, igual que los profesionales de la salud, sean médicos, enfermeras, y demás auxiliares, así como los gestores públicos y privados que participan de una u otra manera en el sistema, fabricando y vendiendo medicinas, proveyendo de los diversos artículos a los hospitales y centros de salud, y por supuesto los responsables políticos que con sus decisiones fortalecen o debilitan el sistema de salud pública.

Esto es lo que debería abordarse mediante una propuesta que debe ser ventilada en una mesa de diálogo, para que los médicos y los colegios magisteriales puedan validarse como actores preocupados por contribuir con soluciones y no únicamente llevando la disconformidad a la calle, en la que hay diversos antisociales esperando la coyuntura para encender la pólvora y hacer daño.

El gobierno ya aportó una cuota al ceder a eliminar todo rasgo que pudiera dejar ventanas abiertas para despidos y privatizaciones, ahora les toca a los médicos y los colegios magisteriales demostrar que su interés no solo es crear aquellas condiciones que se salen de la simple protesta para convertirse en oleadas de vandalismo como la que ocurrió hoy en la capital.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 30 de mayo de 2019.