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Sobrepoblacion

El valor de la sociedad civil

Tegucigalpa, Honduras

Confieso que he sido uno de los que no le han dado mayor importancia al papel que desempeña la sociedad civil en nuestro país, porque me ha parecido que la labor que desarrolla ha sido más en el aspecto conceptual y analítico, pero que ha tenido muy poco potencial para contribuir en asuntos de gran importancia para  Honduras. Sin embargo, con motivo de los últimos acontecimientos políticos estoy  obligado a reconocer que algunos miembros de la sociedad civil han jugado un papel excepcional en el fortalecimiento de nuestra democracia, por lo que debo  detener mi visión sobre la sociedad civil y no solo para  observar, sino para acompañarlos en la gran tarea de construcción social,  de lo  que dependerá que en Honduras se mantengan activos los mecanismos de participación ciudadana,  que constituyen el escudo que hace indestructible nuestro sistema de vida.

El testimonio más reciente de la sociedad civil lo vimos anoche, cuando varios de sus miembros acompañaron   el conteo final de las últimas 1024 actas electorales, como paso final para concluir el proceso electoral del domingo antepasado, en ausencia de uno de  los sectores políticos, que prefirió dejar en soledad al TSE con el deliberado propósito de asestarle un golpe, buscando  con la no presencia de sus delgados, impedir  la terminación legal del proceso electivo.

Honduras es un país curioso, por lo general a los hondureños nos gusta hacerle un vacío a la personas de gran valía, y en casos más extremos, se les despedaza, mientras que a otras que de leguas se ve que están recubiertos de una capa de oscuridad, las ensalzamos más allá del umbral de sus capacidades. Posiblemente la mayor parte de los hondureños ni siquiera están conscientes del papel vital que desempeña la mayoría de los miembros de la sociedad civil, entre los cuales desde luego, hay algunos que otros renacuajos que ni siquiera son capaces de darle un vaso de agua al prójimo, pero que se pintan para hablar pestes y hacerle daño a Honduras.

He visto en los últimos días el papel que han jugado connotados miembros de la sociedad civil, desde los que pertenecen a organizaciones reconocidas, hasta el humilde representante de la confederación de patronatos, que ante las perspectivas de que un sector perjudicara el final del proceso electivo, dieron un paso valiente, acompañando a los observadores internacionales el domingo y madrugada del lunes, en el extenso conteo de las últimas 1024 actas. Por cierto, el pueblo hondureño que tuvo aguante  para presenciar por la televisión el conteo final  efectuado en forma pública, pudo constatar que, el personal del TSE tardó 14 horas para evacuar  tan solo 1024 urnas, lo cual da una idea del tiempo que se necesita para escrutar más de 17 mil urnas.

Para que esa operación se revistiera de credibilidad, el TSE contó con la observación de las misiones extranjeras y de los nacionales, entre los cuales, además de  representantes de la empresa privada, de las iglesias y de organismos importantes en la vida jurídica del país, estaban los miembros de la sociedad civil, reflejando con toda su capacidad,  un   intenso interés por coadyuvar con el TSE en la conclusión del conteo de las últimas actas electorales. El obstáculo que parecía ser insuperable, la ausencia deliberada de uno de los partidos en contienda, con el acompañamiento de diversos representantes de la sociedad civil, fue superado y al final el conteo de las 1024 actas se hizo a lo largo de 14 extenuantes horas de trabajo de todo el personal adiestrado, habiéndose efectuado el conteo, que no hubiera tenido ningún crédito, de no ser por la presencia de los veedores  internacionales y el valioso acompañamiento de elementos patrióticos de la sociedad civil.

Los miembros de la sociedad civil no son zorros de la política, son ciudadanos que se desempeñan en distintos campos de la vida nacional, son líderes de organizaciones y ante todo, ciudadanos y padres de familia que interactúan en la promoción del desarrollo y la defensa del interés nacional. Con sus organizaciones forman el llamado tejido social, interactuando con otras organizaciones,  con las que coexisten y trabajan defendiendo los intereses de sus comunidades y sus miembros,  exigiendo respeto por los derechos individuales y colectivos. A esto último se debió  su papel activo  acompañando al TSE y a observadores internacionales para que, se pudiera efectuar el conteo de las últimas actas que hacían falta para completar el escrutinio de las elecciones pasadas, a las que concurrió la población hondureña para elegir sus autoridades.

Lo que me parece extraordinariamente importante del papel que asumieron los miembros de la sociedad civil que acompañaron al tse y observadores internacionales en el conteo de las últimas 1024 actas, es que,  con su intervención le dieron una enorme lección al sector político que ya se acostumbró a jugar a ganar en nuestra democracia, conspirando, lo que le niegan las urnas.

Fueron los miembros de la sociedad civil, los que hicieron lo que hacía falta para que el conteo de las últimas actas se realizara, porque, muy diferentes  a aquellos que juegan con el honor de la Patria, los miembros  de la sociedad civil,  alejados de  aspiraciones políticas, advirtieron el riesgo de no concluir el conteo de las actas y sin miedo alguno, asumieron el papel de hondureños con honor, para acompañar el conteo final. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 4 de diciembre de 2017.