Valor estoico

noviembre 4, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando las fuerzas de la naturaleza se desatan sobre el planeta no es porque existan designios destructivos como cree erróneamente muchas personas. Por principio de sus propias leyes la naturaleza tiene ciclos que los seres humanos debemos aprender a conocer mediante el estudio y el análisis que nos impone la astronomía y meteorología. Desde la antigüedad las distintas civilizaciones se ocuparon por aprender esas leyes para domeñar la furia de la naturaleza y volverla a su favor. Los egipcios nos legaron una sabia enseñanza de aprovechar las embravecidas aguas del Río Nilo que cada época invernal provocaban inundaciones en las riberas arrasando con todo lo que sobre ellas se construía. Los egipcios aprendieron que contra esa fuerza natural era imposible luchar, por lo que los sabios de su tiempo analizaron que al pasar las aguas dejaban una inmensidad de tierra fortalecida y abonada con las materias sedimentosas que la enriquecían. Y fue así como nació el legendario Delta del Río Nilo, una extensa superficie que los egipcios destinaron exclusivamente para la agricultura, donde sembraban comestibles de toda clase para una larga temporada.



Contra la naturaleza no se lucha, de ella se aprovecha lo mejor de su fuerza. Hoy, en medio de una pandemia que nos tiene cercados por la insensatez de una buena cantidad de personas que se rebelan a cumplir las medidas bio-sanitarias nos llega una tormenta tropical precedida de pronósticos alarmantes que nos dejará lluvias intensas a lo largo de su recorrido por casi todo nuestro territorio. ¿Procede que los hondureños nos declaremos en estado de guerra contra la tormenta? Sería una completa idiotez hablar de luchar contra una tormenta, lo que tenemos que hacer es aprender como los egipcios a utilizar esta inmensidad de aguas lluvias que en otros países se represan en estanques artificiales para usarlas en diferentes fines.

Obvio que como seres inteligentes los hondureños no deberíamos esperar hasta tener el agua hasta el cuello para pensar qué hacer con el agua lluvia. Hay planes hidrológicos creados en países asentados sobre zonas desérticas como Israel y los países árabes, donde anhelan las lluvias y se preparan para aprovechar sus aguas cuando llega la época lluviosa.

El huracán Eta debilitado en tormenta podría dejarnos muchas lluvias durante este y los próximos 3 días, por lo cual el gobierno de nuestro país y sus correspondientes organismos coordinan la mejor manera de enfrentar una situación intensamente lluviosa, especialmente para nuestros compatriotas que habitan zonas inundables en las que se les ha permitido vivir aún sabiendo que son tierras de bajo nivel proclives a inundarse en tiempos lluviosos. Y como la ocupación del gobierno ha estado centrada en combatir la propagación de la pandemia del coronavirus y en contener el crecimiento del dengue, repartir sus equipos estratégicos para auxiliar a los damnificados por causa de las lluvias requerirá que todos los hondureños nos hagamos un solo haz de voluntades para hacer causa común de Estado en esta triple tarea que hasta ahora es una triple adversidad inédita.

De nuevo surge la necesidad de incorporar en estas tareas a las Fuerzas Armadas, porque el papel que pueden jugar los militares, con su capacidad estratégica, de organización y disciplina es fundamental cuando hay tres frentes de acción que requieren esencialmente del trabajo ordenado para salir avante, para el que los militares se forman a lo largo de su carrera. Hay que auxiliar al aparato productivo que puede perder gran parte de sus cosechas por el temporal, mucha producción del campo agrícola que está en su punto de cosecha requiere del auxilio oportuno para no perderse.

Muchos dirán entonces: ¿y no es que el agua no hace daño? Efectivamente, el agua es milagrosa, divina, somos las personas las que no nos preparamos para salvar la producción y las cosechas cuando llega el agua en mayores proporciones que las normales. Esta es una materia que a los hondureños no nos ha interesado aprender hasta ahora, pero que no es tarde para aprenderla, como lo hicieron los egipcios, que con valor estoico resistían y aprovechaban los embates de la naturaleza para sacarles beneficio. Porque la naturaleza en ningún momento es destructiva, sin ella el hombre no pudo vivir a lo largo de la historia de la humanidad.

Bienvenida la lluvia, solo un mentecato es capaz de maldecir la lluvia. Porque sin la lluvia no tendríamos agua y sin agua no podríamos vivir.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 4 de noviembre de 2020.

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