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Una tensión más emocional que real

TEGUCIGALPA, HONDURAS

A medida que nos acercamos al día de las elecciones, 26 de noviembre, ya quedan unos 18 días, el ambiente electoral en el país pareciera sufrir tensiones más de tipo emocional que reales, en cuanto a la actitud de los partidos políticos que participan en la contienda, ateniéndose a las reglas del juego que fijan las leyes del máximo organismo electoral, excepto por la situación inédita de la reelección presidencial, que como hemos dicho, si bien no pasó por la regulación del Congreso Nacional ni fue sometida a un referendo nacional, todos los partidos contenedores se avinieron a registrarse en el evento sin condicionar el hecho de la reelección. Otra cosa hubiera sido que al momento de inscribirse, los partidos opositores hubieran establecido una protesta en la que rechazaran participar en las elecciones existiendo la reelección. Al no hacerlo, como lo hemos repetido, fue porque aceptaron enfrentarse al candidato nacionalista y actual Presidente JOH, en las urnas, con lo cual le dieron el beneplácito partidista a la reelección. Ahora, ya no pueden hacer nada y el partido que intente boicotear las elecciones con el argumento de rechazar la reelección se expone a ser sancionado conforme a la ley, y hasta a perder la personería jurídica.

Estamos en la llamada recta final, donde los políticos se crispan porque nadie tiene el triunfo asegurado, existiendo un amplio sector de indecisos que pueden voltear cualquier pronóstico que han hecho algunas encuestas en forma anticipada. Pero conociendo los volúmenes electorales que mantienen los partidos, por lo pronto lo que si se puede anticipar es conque respaldo entra cada candidato al día D, que será el 26 de noviembre. El PN tiene un caudal electoral que oscila por el millón doscientos mil electores, descontando una extraña cantidad de votos nulos y en blanco que se dieron en las pasadas primarias y que podrían ser la expresión de sectores disidentes internos del nacionalismo, con lo que el candidato JOH tendría un poco más de un millón de nacionalistas respaldándolo. El PL en las dos elecciones anteriores demostró un caudal entre 750 y 850 mil electores, porque el resto del liberalismo se sumó al proyecto político de Mel Zelaya en el 2009. LIBRE en su mejor momento, en las pasadas elecciones, se posicionó en el segundo lugar por una votación liberal que se negó a apoyar a Mauricio Villeda, pero en las pasadas primarias afloró su verdadero caudal electoral, que lo relegó a su verdadera posición: un tercer lugar bien abajo. El respaldo de Nasralla se le esparció cuando decidió aceptar ser el candidato de LIBRE, por lo que aporta muy poco a su candidatura, de manera que partiendo de una estimación real, LIBRE con los votos de Nasralla, podría sumar unos 600 mil votos.

Con estos censos electorales por partido, se deduce que JOH tiene mayor respaldo, aunque el candidato liberal ha fincado sus ilusiones en el sector indeciso, donde hay un 31 por ciento del padrón electoral, que en cifra aritmética corresponde a un millón 800 mil personas. Y aquí es donde está el ojo del cordero, porque el candidato que logre atraer más a los indecisos, es el que ganará la elección el 26 de noviembre. Los dos candidatos con más posibilidades de mover a los indecisos son JOH, que además de nuevas propuestas habla con las obras de su gobierno, y Luis Zelaya, que desde su posición seria, ha mostrado dotes de estadista respetable. Salvador Nasralla es una especie de conejillo de indias que se buscó Mel Zelaya, para no cargarle a LIBRE ni cargar en lo personal, con una tercera derrota. Nasralla ha querido emular a Donald Trump, siendo un reguero de absurdos, totalmente incoherente de cabo a rabo, porque en su cabeza no hay razonamiento político, lo que tiene es un menjurje mental.

Afortunadamente no hemos visto un nivel de conflictividad social, como se esperaba, más bien hemos disfrutado hasta ahora de un ambiente bastante tranquilo, y la crispación que se observa en algunos políticos y funcionarios electorales es de tipo emocional, es decir lo que vemos es una tensión más emocional que real, porque lo que ha habido son ejercicios y calistenias de los tres partidos por las calles que se dirigen al TSE. Primero lo hicieron los liberales, con una marcha de unos 5 mil personas, bien ordenadita y muy colorida de banderas rojo-blanco-rojo, después lo hicieron los nacionalistas el domingo con una multitudinaria marcha formada por unos 45 mil nacionalistas de todo el país. Y por último una manifestación de LIBRE este día, con una cantidad que se apreció fue de unas 5 mil personas, nada parecido a la mega marcha que anunciaron sus dirigentes.

Todo esto no es para pensar que estamos en un ambiente donde hay un peligro que amenace las elecciones, todo lo contrario, el trabajo que ha realizado el TSE, analizado en forma responsable, está siendo muy bien valorado por los representantes diplomáticos y los organismos internacionales. A eso se debe que tendremos en estas elecciones una observación impresionante de representantes internacionales, como no se da en otros países como Nicaragua y Venezuela, donde rechazan a los observadores extranjeros. Así que por este lado, el proceso electoral estará bien asegurado por la observación internacional, de manera que quien quiera enlodar el resultado tendrá que asumir su responsabilidad histórica, porque si algo garantiza que estas elecciones representarán la expresión de los electores, es tener el ojo avizor permanente de los observadores internacionales.

Por el bien de Honduras, apelamos a la conducta responsable de todos los políticos. No tendrá perdón la cobardía de aquellos que ordenen a sus seguidores a lanzarse a las calles para actuar como guerrilleros, siguiendo la voz que los incite a maltratar a la patria, con tal de saciar sus intereses particulares.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 7 de noviembre de 2017.