Una temeridad letal

septiembre 9, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Contrario a lo que habían dicho, la dirigencia de la FENAFUTH y SINAGER, el Estadio Olímpico registró una asistencia que pudo andar arriba de los 25 mil aficionados, más los colados, los cuerpos de jugadores, auxiliares, cuerpo arbitral, taquilleros y elementos policiales, en suma anoche pudieron estar entre 25 y 28 mil personas, retozando al principio cuando la Selección nos daba un alegrón de tontos, y refunfuñando en el segundo tiempo en la medida que los norteamericanos le daban una tunda a la pobre Selección, que anoche demostró porque hace honores a ese horrible apelativo que a saber que inteligente le clavó para castigarla como «el equipo de los mudos».



Lo lamentable no es la aporreada que nos dieron los gringos, lo triste fue ver como unos 25 mil hondureños, algunos usando mascarilla, contrario a la mayoría que andaba con la nariz descubierta, perdidos entre las emociones cruzadas por creer al principio que fácilmente se ganaba el partido para terminar apabullados por un equipo que indiscutiblemente es superior en todo sentido. Lo más lamentable es lo que podríamos tener en una semana cuando veremos las consecuencias de un contagio masivo que tendrá repercusiones graves en los hospitales y triajes, como igualmente se dio en El Salvador, donde los hospitales están repletos de personas contagiadas que asistieron la semana pasada al Estadio Cuscatlán.

Anoche no hubo ninguna estrategia sanitaria en el Estadio Olímpico de SPS. Las gradas estaban casi llenas y las personas no guardaron la distancia física, más el hecho de no usar mascarillas, suponemos que para no sentirse incómodos durante el retozón futbolístico, garantiza que tendremos una espiral de contagio en toda la población del Valle de Sula que explotará dentro de una semana en los hospitales públicos del Valle de Sula.

Pobrecitos los médicos y las enfermeras que son los que deben pagar los patos atendiendo a tanto inconsciente que parecieran no estar dispuestos a concederle importancia al COVID-19 con sus variantes, por muy letales que sean, por lo que las próximas semanas es seguro que veamos una concurrencia de ambulancias recogiendo personas contagiadas en todo el Valle de Sula y quizás en otras ciudades aledañas, que en lo más puro de la terquedad se atrevieron a mezclarse en la muchedumbre futbolística que bailó al principio pero que lloró de angustia al final del partido tras la apaleada que los gringos le dieron a la seleccioncita hondureña.

Anoche no hubo un gran partido para nuestros hondureñitos que asistieron al Estadio Olímpico de SPS, lo que hubo fue un espectáculo de temeridad letal, porque todas esas personas sabían a que se exponían asistiendo al estadio en forma masiva, pero pudo más en ellos el morbo y la pasión que la necesidad de cuidarse, para, a su vez cuidar a los suyos. Pero hay algo más grave en todo esto, y es el hecho que tanto la dirigencia de la FENAFUTH como las autoridades de SINAGER incurrieron en el «delito contra la salud pública», que es aquel que al cometerse provoca daños a la salud colectiva y por consiguiente afecta en forma negativa el interés general.

La FENAFUTH y SINAGER estaban obligadas a regular la asistencia mínima al Estadio Olímpico y al no hacerlo han caído en el campo de la irresponsabilidad, lo que los hace acreedores a un castigo que de oficio puede ser incoado por las autoridades del Ministerio Público. Un delito de este tipo es perseguido en el mundo, un caso igual no fue permitido por las autoridades brasileñas de salud la semana pasada, cuando entraron al estadio y frenaron el partido entre Brasil y Argentina cuando el juego ya había comenzado. Una violación a las reglas sanitarias llevó a las autoridades de salud de Brasil a suspender el partido eliminatorio contra Argentina, cuando ya había comenzado. Eso sucede en un país serio, donde las reglas que velan por la salud colectiva no tienen ningún tipo de contemplaciones con los que las violan. Como los encargados de organizar el juego no cumplieron las regulaciones, el partido Brasil-Argentina fue suspendido, porque para las autoridades brasileñas vale más la salud colectiva que un partido fútbol, por muy importante que se considere.

Si las consecuencias de la muchedumbre permitida anoche en el Estadio Olímpico, dejaran un contagio masivo que se refleje en los hospitales en una semana o más días, tanto a los dirigentes de la FENAFUTH como los de SINAGER, habría que deducirles responsabilidades por haber incurrido en el delito contra la salud pública. O lo que es igual a cometer temeridad letal contra el bienestar colectivo del país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 9 de septiembre de 2021.

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