Una retirada digna

noviembre 19, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La noche de las recientes elecciones celebradas en España, luego que el candidato del partido Ciudadanos, Albert Rivera, junto con su cúpula resultaron derrotados en una forma desastrosa, su discurso fue digno de un líder honesto que sabía que todo su esfuerzo electoral, que previamente había sido objeto de las más optimistas calificaciones, terminara descolgado con un respaldo tan mínimo que indicaba que su corta trayectoria política había finalizado. Rivera no necesito que alguien le dijera que ya nada tenía que hacer en política, él sabía que haber obtenido tan pocos votos le deparaba un amargo final, no intentó ninguna maniobra para hacer alianzas para sostenerse, hizo lo que un caballero de la política debe hacer al sufrir una derrota escandalosa, se despidió con altura de toda actividad política, sin perder la entereza en un momento emocional tan difícil.



Traemos este episodio de la política española al escenario hondureño porque aquí hay seudo-políticos que desconocen que al entrar en una contienda electoral se deben asumir responsabilidades personales para no echarle la culpa a los demás. Cuando en las elecciones del 2017 el candidato liberal Luis Orlando Zelaya obtuvo el resultado más pobre que jamás se había dado en la historia del Partido Liberal, la gente de este partido creyó que por la miseria de votos obtenidos, Luis Orlando Zelaya adoptaría salir por la puerta de la dignidad, entregando las riendas del partido, pero en los meses siguientes constatamos que ese no era su estilo.

Luis Orlando Zelaya no respondió por sus resbalones tácticos, que fueron determinantes para obtener un resultado estrepitoso para un partido histórico lleno de glorias que de pronto cayó arrastrado en medio de la peor campaña que jamás se vio en el liberalismo; Luis Orlando Zelaya venía precedido de ser rector de una universidad privada en la que quizás los méritos de los éxitos de esa casa de estudios no eran suyos, sino del equipo que lo rodeaba y que trabajó por una causa, éxitos que como suele suceder son saboreados inmerecidamente por la cabeza del equipo.

El Partido Liberal es un partido necesario para la democracia hondureña, sin embargo, bajo la conducción de Luis Orlando Zelaya no es una alternativa en las próximas elecciones, en las que ya se vislumbra como contendores potenciales al candidato del PN y al candidato del Partido Salvador de Honduras. Luis Orlando Zelaya cree que los liberales solo en una alianza tendrán posibilidades, alianza que está en los cuernos de la luna, porque con Nasralla al frente de su partido solo cabría ir de cola, conformándose con las migajas que pudieran ser unos cuantos ministerios.

Con LIBRE, ya dijo Mel Zelaya que la candidatura o es de Xiomara o es para su hija Hortencia “La Pichu”, en iguales condiciones, es decir, alianza para ir a la cola conformándose con algunos cargos. Una alianza en tales condiciones para el PL sería el acabose, porque sin presidir la cabeza de la alianza significaría hacer del Partido Liberal una pequeña bisagra para que otro partido sea el que conquiste el poder.

El futuro del PL está en articularse con los cuadros que le quedan, construir liderazgos desde ahora con los líderes jóvenes que tienen edad para prepararse en el mediano plazo de 8 años para alcanzar figuración nacional, que actualmente no la tienen. Los liderazgos se construyen con el tiempo: Villeda Morales aguardó 20 años para alcanzar la presidencia, Modesto Rodas tuvo una trayectoria de 35 años y murió sin alcanzar el poder, Beto Reina luchó por más de 30 años para ser presidente, Carlos Flores estuvo 20 años haciendo carrera, Mel Zelaya lo logró después de 22 años, Callejas tuvo una carrera política de más de 20 años, Pepe Lobo tuvo más de 25 años de carrera antes de ser presidente y el mismo JOH desde muy joven incursionó en la política.

Los líderes son luchadores, pero cuando una persona sin sentido de responsabilidad y sin nociones ni conceptos de lo que es ser un líder político, se aferra a la conducción de un partido como si este fuera un matadero, después de haber sufrido una derrota escandalosa, al final los militantes saben que al partido ni siquiera le quedan esperanzas de sobrevivencia. Por eso ponemos de ejemplo el caso del candidato Albert Rivera del partido Ciudadanos de España, que después de conducir a su partido a un descalabro, optó por un elegante adiós, con una retirada muy digna, en defensa de su partido y de su país.

En un momento algunos pensamos que Luis Orlando Zelaya era el outsider que necesitaba el Partido Liberal, pero cuando lo vimos actuar en el transcurso de la campaña nos dimos cuenta de inmediato que nos habíamos equivocado de cabo a rabo. Pero ya en ese momento era demasiado tarde, la suerte estaba echada cuando le escuchábamos decir que estaba a dos puntos del candidato nacionalista mientras Nasralla estaba en el fondo. Y todos sabíamos, porque las encuestas lo indicaban, que en el fondo estaba el candidato liberal, porque las encuestas indicaban que Luis Orlando Zelaya nunca pudo despegar.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 19 de noviembre de 2019.