Una política del bien común

enero 24, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

En Europa y Estados Unidos tienen muy bien definida la función de la política para que un país viva en democracia, siendo que entre todos los sistemas, el democrático es el que mejores resultados garantiza a los países y a los pueblos. Una sociedad que menosprecia la política se pone en peligro, por eso, cuando hay ciudadanos o personas que dicen detestar a los políticos, hay que ponerles mucha atención, porque pudiera ser que los agentes antisistema estén trabajando bajo tierra para incitar ese menosprecio contra los políticos, haciéndole creer, especialmente a los jóvenes, que hay personas que son mejores cartas para conducir al país que los políticos.



Asi es que surgieron líderes mesiánicos como Fidel Castro y Hugo Chávez, que lograron con engaños, llegar al poder para eternizarse. Sin embargo no hay que desconocer que cuando los políticos no han aprendido que su papel es alcanzar el poder para trabajar por una política del bien común, son ellos mismos los que les hacen el mandado a los agentes instigadores y azuzadores para vender el antisistema como algo mejor que la democracia.

Cuando Martin Luther King lanzó su mensaje, que ha quedado grabado para la eternidad, “Yo tengo un sueño”, involucró una serie de ilusiones que anhelaba se hicieran realidad para que todos los ciudadanos, sin distingos de ninguna clase, vivieran en el mejor estado de bienestar posible. En el fondo, Martin Luther King hablaba de una política del bien común, que es el antídoto contra la mezquindad y el egoísmo que practican muchos políticos para favorecer solo a sus correligionarios cuando están en el poder. Esto es lo que desnaturaliza las campañas electorales, donde los políticos prometen hasta los codos y una vez alcanzado el poder, no es que se quedan cortos en el cumplimiento por insuficiencia de recursos, lo que los desprestigia es la maldita tendencia del favoritismo político que escoge selectivamente solo a los de su partido para remunerarles el apoyo electoral.

A esto se debe que organismos internacionales como el Banco Mundial y el BID, igual que gobiernos como el de EEUU, últimamente cuidan que los gobernantes de países como el nuestro, manejen programas sociales de desprendimiento, que aunque hagan aparecer que se está en campaña, establece una conexión con los habitantes de sectores abandonados y afectados por factores climáticos, para que puedan enfrentar por lo menos con bolsas alimentarias las condiciones críticas que dejan las malas cosechas por las sequías prolongadas a falta de lluvias.

Hay que estar informados para entender estas presencias gubernamentales con alimentos, medicinas y productos esenciales para el campo, en aquellos sectores empobrecidos por las razones geográficas mencionadas. Los organismos internacionales han analizado bien esta situación, son ellos los que han recomendado que para que el bien común se haga efectivo desde el gobierno hasta los sectores más desfavorecidos, es necesario que los políticos y los gobernantes entren en contacto con la vida de la gente de esa forma. Pero además, que aprendan a respetar los reclamos de los ciudadanos que es a quienes se deben, porque es la manera de aprender de verdad las fracturas de la convivencia que marcan la vida de los pobres.

Los políticos deben aprender que hay que ir en busca de las ayudas internacionales para consolidar el desarrollo y bienestar en los lugares más necesitados. Porque en el mundo hay una gran intención de ayudar a los países como Honduras que están luchando por vencer el subdesarrollo. Sin embargo no hay que salir con actitud pedigüeña, la cooperación internacional exige es que se le presenten proyectos que busquen el bien común, y que acepten someterse al escrutinio riguroso de las auditorias para evitar que la cooperación internacional sirva para enriquecer a determinadas personas o sectores en lugar de favorecer a los sectores necesitados.

Honduras está dando pasos importantes que los medios de comunicación por la incapacidad de análisis no atinamos a entender para explicárselo a la gente. En el gobierno de Hernández Alvarado, sobre todo, se están trazando rutas directas para conseguir objetivos que sienten las bases del desarrollo. Los próximos gobernantes que asuman a partir del 2022 en adelante, tendrán el reto de darle sostenibilidad a esos avances. Honduras ha estado trabajando mucho en fortalecer las exportaciones, que pudieran incrementarse si el gobierno mejorara los estímulos que requieren los sectores productivos. Honduras requiere elevar el nivel educativo y estimular al sector privado que trabaja para exportar. Las exportaciones son una inyección fundamental que vigorizan la economía nacional.

En este déficit, los medios de comunicaciones debemos dedicar más tiempo a analizar asuntos de mayor interés nacional, como la política del bien común, por encima de los asuntos de la política tradicional criolla.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 24 de enero 2020.