Una nueva estrategia de desarrollo

julio 25, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las condiciones en que viene caminando la situación socioeconómica de Honduras desde hace varias décadas, hace imperativo que la élite gobernante replantee las visiones y las políticas que se han venido poniendo en práctica y que hasta la fecha dan las sensación que no funcionan y no dan los resultados que se esperaban. Los resultados y las evaluaciones lo evidencian, salvo en ciertas áreas donde al gobierno se le reconoce que ha puesto toda la carne al asador, como es el combate a la inseguridad, en el que las autoridades se han empleado a fondo para evitar que Honduras se convierta en un Estado criminal.



El asunto es que en el campo económico no ha habido crecimiento y el gobierno por sí solo, nadando contra la corriente como ha estado, luchando incluso contra sectores internos que buscan prenderle fuego al país, no podrá llevar a Honduras a un crecimiento  que despegue de los niveles de pobreza en que continuamos viviendo.

Que un organismo como la ONU proponga para nuestro país un proyecto de desarrollo sostenible hasta el año 2030 debe ser aprovechado sin ningún titubeo, por lo que nos parece que ha sido oportuna la reacción del gobierno de nombrar una comisión que se encargue de atender la propuesta del máximo foro mundial. Esta comisión debe salirse de las esferas del gobierno y ser integrada además por profesionales de reconocida capacidad en la materia del desarrollo económico, social, humano, científico y cultural.

Hay que focalizar las dinámicas de crecimiento en todas estas materias para que los esfuerzos se proyecten no solo en un área determinada, o en dos, porque cuando se habla de un plan de desarrollo, deben atenderse las necesidades muy concretas, más que todo en las áreas comunitarias, en la zona rural, donde no se ha contrarrestado la pobreza porque las voluntades y visiones del sector oficial se mueven casi siempre alrededor de los polos urbanos. Se impone abrir un nuevo fenómeno, el de volver al campo para trabajar más la agricultura, sabiendo que esta actividad es la que nos provee de alimentos a los que vivimos en las ciudades.

Urge entonces un replanteamiento estratégico para lograr el desarrollo de Honduras, nuestro país tiene suficiente territorio, tenemos suficiente agua, suficientes recursos forestales, riqueza que debe ser aprovechada en forma creativa y constructiva. Y no como se ha estado haciendo, en que la mayoría de los recursos se desperdician y se desaprovechan, porque los gobiernos se han negado a dirigir el país bajo el esquema de un plan de nación, con visión de país. En un determinado momento se empezó a trabajar en la focalización de un plan que ordenara a Honduras por los próximos 25 años, pero tal dinámica fue interrumpida y los gobiernos prefirieron manejarse con la política del parche. Lo más lamentable que nos ha ocurrido en Honduras es que los gobiernos emprenden proyectos que luego son abandonados, con la consiguiente pérdida económica, un lujo reprochable que no puede darse en un país pobre como el nuestro.

Sin embargo, hay evidencias que ya  estamos entrando en la sostenibilidad, para citar unos casos podemos mencionar la culminación de los muelles de Puerto Cortes, que han relanzado a nuestro principal puerto al primer plano de la competitividad. Igual que la construcción del Canal Seco, una vía estratégica que al ser concluida le aportará a Honduras grandes ingresos al activarse el tráfico comercial del sur, incluyendo Nicaragua y El Salvador que utilizarán a Puerto Cortés como puerto de embarque comercial hacia EEUU.

El proyecto que ofrece la ONU promete llevarnos al desarrollo por la vía sostenible, pero eso dependerá de la actitud que adoptemos los hondureños, porque cuando se plantean estas iniciativas, por infortunio, somos los mismos hondureños los que por nuestra mala actitud terminamos torpedeando y echando a perder los buenos respaldos internacionales. Por eso, insistimos, que el gobierno al crear una comisión para atender el proyecto de desarrollo sostenible que nos ofrece la ONU, no debe ser exclusivamente gubernamental. En las universidades hay profesionales brillantes que pueden aportar su talento para este proyecto de país, y fuera de ellas también hay mentes preclaras que conocen las necesidades de Honduras y como enfrentarlas para salir del subdesarrollo.

Por ahora la inseguridad, la pobreza y el desempleo son los factores adversos que más afectan a los hondureños, pero no solo de pan vive el hombre. Honduras debe insertarse en un nuevo sistema educativo que responda a las exigencias del siglo XXI, donde la tecnología está revolucionando todo. Y si queremos mejorar las condiciones de vida de los hondureños, a largo plazo, esto solo se conseguirá en función del progreso real que otros países han logrado y sustentado gracias a la educación.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 25 de julio de 2019.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *