Una mirada desde la carretera

abril 6, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Si como decía una vieja canción que viajar es un placer, es verdaderamente placentero viajar en una buena carretera, disfrutando los paisajes multicolores que solo se pueden apreciar estando en tierra, porque en el aire lo que vemos desde el avión no es distinguible. De por si, viajar en auto es una de las mejores experiencias, porque nos permite visualizar mejor nuestros pueblos del interior y nuestras ciudades cabeceras, que últimamente, casi todas han alcanzado niveles de progreso que las hace lucir modernas y atractivas. Viajar por una buena carretera es algo que nos hace salir de nuestros límites emocionales, y si el viaje es por una buena carretera como la CA-5, es una experiencia fascinante.

Cuando se viaja en una carretera como la CA-5 resulta extremadamente placentero, es todo un hecho que nos da tiempo para apreciar pequeños detalles a lo largo de sus más de 200 kilómetros de extensión, de manera que cuando uno va por una carretera tan buena como esta, más importante que el mismo destino se vuelve el viaje. La cantidad de diversos paisajes que hay a lo largo de la CA-5 es algo impresionante, y todo porque la construcción y reconstrucción de esta vía se hizo midiendo todos los aspectos que contribuyen a que el viajero se llene de una absoluta felicidad espiritual.

Es la primera vez que los hondureños tenemos una súper carretera, que nos debería hacernos sentir orgullosos, porque además de garantizarnos un viaje cómodo en nuestro vehículo, ofrece las mejores condiciones para mejorar la movilidad. Pero una carretera de calidad no la puede sostener el gobierno en ninguna parte del mundo. El gobierno tiene la obligación de abrir vías modernas, pero una vez construida nos toca a los usuarios acarrear los costos del mantenimiento. Y para eso se creó el modelo del peaje, que es la forma que garantiza la sostenibilidad de la obra en el tiempo.

Solo en los países paternalistas, que por lo general son aquellos donde existen los modelos socialistas,  es que se cree que el gobierno debe cargar con todo, pero al no poder hacerlo por su incapacidad productiva, las obras llegan a caer en el deterioro hasta quedar convertidas en carreteras de tierra. Si los hondureños queremos tener buenas carreteras tenemos que adherirnos a la idea que se impone en los países desarrollados, donde apuestan por las carreteras sostenidas por el peaje. De la manera convencional, que es como hemos estado, esperando que sea el gobierno el que además de construir la vía le de mantenimiento, no tendremos buenas carreteras y viajar por tierra será el peor de los fastidios, tanto para el viajero común como para el transportista que necesita una efectiva movilidad comercial.

A pesar de ser muy criticado, el peaje es la única solución para tener carreteras de primera calidad como la CA-5, que es una vía que da respuesta a las necesidades de futuro en materia de transporte, con numerosas ventajas. No hay país que tenga excelentes carreteras dependiendo del mantenimiento del gobierno, una vía como la CA-5 requiere un financiamiento inmediato que le compete aportar al usuario que es el beneficiario directo de la estructura. Tener una autopista como la que hoy conecta a Tegucigalpa con SPS garantiza una potenciación del comercio y del turismo, y está demostrado que no hay otra manera de mantenerla en óptimas condiciones si no es por la vía del peaje.

Los hondureños debemos aprender que tener autopistas como la CA-5 es una gran ventaja tanto para el comercio como para el turismo, porque una carretera de calidad reduce los atascos y facilita el desplazamiento en el tiempo razonable, sin necesidad de pensar que debe irse a velocidades temerarias. Está demostrado que una carretera como la CA-5 es más segura que el resto de las carreteras, por lo tanto, el aspecto tarifa que se cobra por el peaje compensa la seguridad y la facilidad del transporte, pero lo que no debemos pensar es en tener carreteras de buena calidad sostenidas por el gobierno, porque eso es morir soñando.

Los hondureños no debemos pensar que una obra así nos caerá del cielo, la facilidad y la comodidad recibidas en una carretera tienen un costo que hay que pagar. Naturalmente, que quienes hacen turismo o hacen negocio en el transporte, o actividad comercial que se desplaza por el transporte terrestre, deben tener conciencia que además de la movilidad cómoda que se obtiene en una súper carretera como la CA-5 hay otras ventajas, que son atinentes a la salud, por el hecho de que ahora podemos observar cuando viajamos al norte o viceversa que hay menos contaminantes de los vehículos y menos contaminación por el polvo molesto de las carreteras de tierra, lo cual es un beneficio para la salud.

Si no queremos contribuir a tener una buena carretera tampoco podemos exigirle al gobierno que construya y mantenga las carreteras, porque este molde es algo del pasado, que ya no existe en ningún país, excepto en los más atrasados del mundo, especialmente aquellos de corte paternalista, donde el socialismo se ha empecinado en hacerlo todo, aunque al final es casi nada lo que hace y lo único que deja es ruindad y atraso.

Hay que cambiar de mentalidad, la CA-5 puede ayudarnos a entender que las carreteras de alta capacidad, además de mejorar la posibilidad de producción y distribución para el comercio, garantiza un viaje placentero para los viajeros. Los usuarios de las vías, al final, somos consumidores de un servicio indispensable como es la vía terrestre y por su buena calidad debemos pagar, porque una carretera eficiente como la CA-5, que es más segura y cómoda, tiene un costo que debemos asumir.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 6 de abril de 2018.

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