Una lección de la Reina

diciembre 16, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las imágenes televisivas y de periódicos mostrando a la Reina Letizia de España, mezclada con los damnificados en los albergues en los municipios del Valle de Sula, conociendo en el plano de la realidad los daños provocados por las inundaciones, reafirman la enorme calidad humana de esta gran señora de la realeza española, que no vino a hacer película sino a constatar a profundidad donde es que realmente se necesita la ayuda en nuestro país. Con su gran experiencia periodística, la Reina Letizia como en sus mejores tiempos de presentadora y reportera de los telediarios españoles palpó el destrozado ambiente del Valle de Sula, conversó con las personas, vio de cerca a los niños que dormían en los albergues, cambió impresiones con madres de familia y escuchó a los funcionarios y autoridades,



¡Qué persona tan humana esta moderna Reina que tienen los españoles! Y no vino con las manos vacías, trajo abundante ayuda para los damnificados y mucho más, ofreció un apoyo financiero de más de 80 millones de dólares para las obras de la reconstrucción a muy bajos intereses a largo plazo, y un ofrecimiento excepcional para expandir la educación por la vía digital. Tan despistados como casi siempre andamos los hondureños, son muy pocos los que valoran una presencia tan significativa, no solo por el volumen del apoyo que trajo a nuestro país, sino por lo que representa que una personalidad de tanto relieve internacional haya descendido de su altura al enfangado territorio hondureño donde las autoridades han hecho lo que está a su alcance para procurar una atención digna a los compatriotas.

La presencia de la Reina Letizia no estuvo coloreada por discursos ni sermones, vino a cerciorarse cuan herido quedó nuestro país por el paso de dos huracanes que es un fenómeno que muy pocas veces se observa en el mundo, y sin duda que el gran sentido humano que siempre le vimos cuando presentaba los telediarios la moldeó para ser una Reina llena de solidaridad cristiana. El ofrecimiento para expandir la educación por la vía digital puede ser el principio de un gran avance que debe ser canalizado por las autoridades educativas hondureñas para replantear el sistema educativo público que necesita de una transformación moderna con la incorporación de la tecnología.

Esta Reina admirable, que revolucionó las monarquías europeas, que ha desechado las tradiciones de la vieja realeza caracterizada por la vanidad y la fastuosidad, nos ha dejado lecciones que debemos asimilar y no dejarlas en el olvido. Una lección soberbia es que siendo una visitante no tuvo reparo alguno en confundirse con nuestros damnificados, porque solo platicando con la gente es como se puede palpar el dolor humano que ha dejado la naturaleza con dos poderosos huracanes. Es una lección especialmente para los hondureños egoístas que han visto con un desdén inhumano la tragedia que ha sufrido el Valle de Sula, porque dicen que eso es asunto del gobierno, lo cual es cierto solo en parte, porque en casos como este en que el país queda herido y seriamente dañado en su economía, nos toca a todos los hondureños hacer nuestra parte.

Lo deseable en estos casos es que se junten las capacidades nacionales e internacionales, no solo de los gobiernos, sino de los sectores sociales, económicos y políticos, para enfrentar las soluciones de las consecuencias dejadas por la fuerza de dos huracanes. Pero dejar solo en manos del gobierno y de los cooperantes para que sean ellos los que reparen los huecos económicos de la calamidad provocada por la fuerza de la naturaleza, es mantenernos dentro de la indiferencia característica de los pueblos atenidos a que todos los problemas les sean resueltos por los demás.

No se trata de que los que no formamos parte del gobierno nos echemos en los hombros toda la responsabilidad de las tareas sociales y humanas que deben asumirse en las zonas más dañadas por la tragedia natural, se trata del deber que tenemos como hondureños de dar un paso al frente para aportar una cuota de ayuda a nuestros hermanos damnificados. Si nos conformamos con que todo nos lo resuelvan los cooperantes de buena voluntad, como es el caso de la Reina Letizia, que sin intención de su parte, al mezclarse con los damnificados llevándoles aliento nos ha dejado una lección a todos los hondureños, demostraremos una vez más que somos un país dividido más que un país herido.

A la Reina Letizia de España, no solo debemos agradecerle su presencia que ha sido tan significativa en este momento, el mensaje que mejor debemos asimilar de ella es aprender que un país que ha sufrido dos embates despiadados de la naturaleza debe dejar a un lado los rescoldos del sectarismo y del odio que han creado los maestros de la intriga y la división en nuestro país.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 16 de diciembre de 2020.

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