Una infamia diabólica

mayo 6, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La voz santurrona que se ha encargado de propagar por las redes de internet un mensaje infame, advirtiéndole a la población que por ningún motivo permita que se les haga la prueba del coronavirus, porque los hisopos especiales que se introducen en la boca y fosas nasales están infectados del virus en forma deliberada por las autoridades de Salud, es lo más infame y diabólico usado como mecanismo de boicot para hacerle la vida imposible al equipo sanitario que anda de casa en casa, en los sitios que han sido identificados como focos de infección, en el Valle de Sula y en la capital de la República.



La maldad es una galaxia donde orbitan los malvados, muchos de los cuales tienen fines políticos confesos y como lo único que les ilusiona y les quita el sueño es llegar al poder a como dé lugar, no les importa torpedear un trabajo complicado como el que realizan nuestros médicos, enfermeras y auxiliares que se han lanzado en una búsqueda intensa, en sitios focalizados donde se ha detectado que el virus se ha propagado en cantidad en muchas personas que aunque por el momento no presentan síntomas, han estado en el radio de la contaminación, lo que los hace sujetos obligados a practicarse la prueba.

La voz de una mujer, en tono santurrón, incitando a las personas a rebelarse, a resistirse a que les practiquen la prueba del coronavirus, es la expresión de un boicot diabólico montado por algunos sectores que, como todo lo ven desde el prisma de sus ambiciones, creen que poniéndose del lado de la pandemia debilitan al gobierno de turno, como que si es la vida de los gobernantes lo que está en juego frente a la amenaza de la pandemia. El instinto diabólico que predomina en ciertas personas los lleva a querer provocar un contagio masivo, más del que ya pudiera existir en el país, producto de la desobediencia insensata de miles de compatriotas, a los que hemos visto deambular por las calles sin usar la mínima protección que es la mascarilla para evitar el contagio en todo lo que sea posible.

Todos estas semanas de inacción preventiva en miles de hondureños ha bastado para que el virus se haya incubado en espacios inimaginables, tan solo la intuición médica hace suponer que si en un vecindario aparecen varios contagiados, es en los alrededores de ese lugar a donde los agentes sanitarios deben ir en forma presurosa a realizar las pruebas para detectar los contagiados, para ponerlos en el recaudo de la cuarentena con el tratamiento respectivo. Pero, si los agentes sanitarios llegan a las casas del sector focalizado como centro de contagio y las personas se resisten a dejarse hacer las pruebas, el colectivo de salud choca con un muro humano impenetrable que ha sido preparado por esa campaña tan infame como diabólica, que indispone a la gente con la falsedad que las hisopos especiales con que se hace la prueba han sido contaminados con el supuesto infernal de que las autoridades de salud quieren contagiar a más personas para enviarlas al panteón.

Como nuestra gente más sencilla es la que se ha vuelto más adicta a escuchar todo tipo de mensajería perniciosa, llega a creer a pies juntillas que todas las falsedades que se hacen circular por esa vía constituyen la última verdad que llega a sus oídos. Lo podemos constatar con el personal que nos colabora, jóvenes que aunque se esfuerzan en estudiar y prepararse, se rinden ante todo lo que aparece en sus teléfonos, producto de su sencillez mental que no sabe diferenciar lo bueno de lo malo, ni distingue entre lo que es cierto y la falsedad. Por eso es que ese mensaje de la mujer que en tono diabólico se ríe para sus adentros sabiendo que el efecto maligno que producirá en millares o millones de personas, creará en forma artera un estado de intimidación y temor colectivo en la población al solo oír que tocan en la puerta de su casa y que los que se anuncian son agentes sanitarios de Salud Pública.

Si con el estado de propagación del virus que ya existe en los dos grandes núcleos poblacionales del país, Tegucigalpa y San Pedro Sula, los agentes sanitarios ya tienen un trabajo intenso que les ocupa horas tras horas para poder practicar las suficientes pruebas que se requieren para saber cuál es el estado real del nivel de contagio en el país, con este golpe malévolo que se ha lanzado a través de la diabólica voz femenina que indispone a las personas para resistirse a la prueba, por ahora no habrá forma de sacar de su indisposición a muchas personas que viviendo en localidades que han sido viciadas por el contagio de muchos residentes, lo que puede provocar una consecuencia catastrófica, que por infortunio ya ha sido proyectada por los organismos internacionales de salud que prevén para junio un contagio masivo en el Valle de Sula en más de 260 mil personas.

Pero, además este boicot malévolo que a nuestro juicio procede de algún sector político de los grupos radicales que no se tocan el hígado para hacer cualquier cosa que les abone el terreno para alcanzar el poder público, provocará un retraso fatal en la aceleración de toma de pruebas para determinar el nivel real de contagiados en Honduras. Esto significa que tardaremos más tiempo en conocer el pico de la curva de la pandemia, porque entre menos pruebas se practiquen más tiempo tardaremos en saber cuál es el nivel real de contagio que hay en Honduras. En el país ya ha habido un contagio masivo, la expansión del virus empieza a ser detectada en la medida que los agentes sanitarios van aumentando el número de pruebas, para muestra un botón, de 400 pruebas que se están practicando en los últimos días, aparecen 91 o más personas contagiadas, casi el 25 por ciento de las pruebas realizadas.

¿De dónde proviene el boicot que persigue la misteriosa mujer que incita a las personas a no dejarse practicar las pruebas del coronavirus? Yo ya expresé mi presunción, pero con la misma facilidad con que la tecnología permite que personas llenas de odio y ponzoña transmitan mensajes infames, también puede facilitar a que expertos en el arte de la identificación de las características de las personas, incluyendo la voz, empiecen a rastrear a la mujer que lanzó la infame campaña para boicotear el trabajo de los agentes de salud pública en perjuicio de la salud de millares de hondureños. Hay que traer expertos del exterior si fuera necesario para identificar la malévola voz y capturar cuanto antes a la mujer para deducirle responsabilidades por causar una catástrofe que bien podría llegar a ser un genocidio.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 6 de mayo de 2020.