Una honrosa rectificación tributaria

marzo 22, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El gobierno, a petición del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, pidió al Congreso Nacional que emitiera un dictamen para eliminar el 1.5 % que grava a las empresas en su producción total de ventas, lo cual significó una especie de albarda sobre el aparejo que ya constituía la gama de todos los impuestos que en concepto de tributos se deben pagar al fisco. Ningún país progresa sin el esfuerzo tributario de las empresas y los ciudadanos, pero también ninguna empresa puede crecer y generar más empleo cuando las cargas tributarias la abruman en demasía, especialmente cuando se afrontan tiempos difíciles en que los ingresos no son lo que los empresarios anhelan por varias situaciones, especialmente porque la economía del país se deprimió por los hechos violentos protagonizados por sectores radicales.



El hecho de que el gobierno atendiera al COHEP para modificar esta medida tributaria es una rectificación satisfactoria que bien podríamos calificarla de justicia fiscal, porque si bien el gobierno nutre sus finanzas con los impuestos, desde la perspectiva de la justicia económica lo cierto es que muchas empresas están alcanzadas con sus obligaciones tributarias, porque están obligadas a privilegiar en primer lugar el pago de las planillas de sus empleados, luego los servicios públicos como la electricidad que es imprescindible y demás cargas sociales, atrasándose en el pago de los impuestos, cuando la renta que se percibe no es suficiente para cubrirlo todo.

El asunto de los impuestos en nuestro país es que la base tributaria queda reducida a determinado número de empresas y ciudadanos, que son los que cargan con todos los tributos, mientras hay una cantidad de economía informal que genera buenos ingresos pero que por su condición no paga impuestos. En este sentido lo que debe haber en Honduras es un consenso que tienda a la promoción de una nueva naturaleza tributaria en los ciudadanos, y esto se conseguirá en la medida que la ciudadanía palpe en obras de beneficio colectivo el pago de sus impuestos. Porque, a decir verdad, los contribuyentes nos sentimos orgullosos cuando vemos obras como la hermosa carretera CA-5 que une el centro con el norte, o la carretera conocida como corredor logístico, que muy pronto aportará una inyección de grandes proporciones a la economía nacional, cuando conecte al sur con el norte, al punto de convertirse en una segunda alternativa para el comercio de los países del Pacífico con las grandes ciudades de la costa este de EEUU, donde está el mercado de consumidores más importante del planeta.

Sin embargo, para que una política tributaria garantice una correcta redistribución de la riqueza dentro de una economía, debe procurar el crecimiento de las empresas que son las mayores  generadoras de empleo y de esta manera es como se produce la dinámica del circulante, porque cuando las empresas crecen y producen más empleo, hay más personas devengando salarios, y en consecuencia hay más consumo, que es la clave para que haya una buena economía. Los únicos que se oponen al consumismo son los marxistas, porque en los regímenes totalitarios el Estado paternalista asume el control de la economía hasta llevarla al fracaso como ha sucedido en Cuba y Venezuela.

Cuando el gobierno libera a las empresas del 1.5 %, que era una carga adicional a todos los impuestos que existen, produce un desahogo que reduce una presión matadora en una gran cantidad de empresas, que en las actuales condiciones están sobreviviendo, manteniendo una operación con el primitivo modelo de “coyol quebrado, coyol comido” en que los empresarios son auténticos héroes, porque hacen hasta lo imposible por mantener a flote las empresas, de las que dependen miles de familias hondureñas.

Y una forma de enfrentar la pobreza es mediante la generación de empleos, lo cual recae en las empresas privadas, que son el motor de la economía a través de la creación de plazas de trabajo. El gobierno es un mediano empleador, su mayor responsabilidad es crear las condiciones para que haya más inversión nacional y extranjera, y en las condiciones políticas de los últimos 8 años es el inversionista local el que le saca las castañas del fuego a la economía. Entonces, una política tributaria con sentido de justicia tiene más potencial que las cargas impositivas altas para favorecer la motivación del empresario y el inversionista a que expanda y crezca en sus operaciones.

Haber reformado el artículo 22-A de la Ley del Impuesto Sobre la Renta para liberar el pago del 1.5% a muchas empresas, responde a una rectificación honrosa del gobierno, que beneficiará a la economía. Se puede decir que esta vez, ha habido un consenso tributario, al haber prevalecido la armonía entre el gobierno y el consejo del sector empresarial que nos representa a todas las empresas, sobre todo gracias a que ha ganado la sensatez y el buen entendimiento. Y al final, al gobierno le irá mejor, porque las empresas equilibrarán sus ingresos y pronto estarán en condiciones de cumplir a tiempo sus obligaciones tributarias. Y en resumen, el país gana tranquilidad, que es lo que necesita Honduras para seguir progresando.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 22 de marzo de 2018.

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