Una Honduras en paz y desarrollada

agosto 31, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



Queremos una Honduras en paz y desarrollada, una expresión que debería ser el anhelo de todo buen hondureño, y que no se la escuchamos a un líder político del país. La pronunció el señor Igor Garafulic, un ciudadano extranjero que desempeña una misión importante como delegado de la ONU en la conducción del diálogo político nacional, que busca que los políticos superen sus desencuentros en el afán de hacerse del poder. Es una perfecta ironía, que un ciudadano chileno que realiza un trabajo importante en Honduras, nos recuerde a los hondureños cuál debe ser el norte que debemos fijarnos todos los que hemos nacido en esta patria, muy especialmente para  los políticos que al buscan el poder para convertirse en los conductores de los destinos del país.

Los políticos en sus discursos casi nunca definen el país qué quisieran para los hondureños, se mantienen a distancia de los compromisos que los líderes serios deben asumir cuando están frente a las personas, de cuyos votos dependen para ganar el poder. Por ahora, JOH ha planteado un compromiso de volver a hacer de Honduras un país seguro, ha marcado ese rumbo y está consiguiendo avances importantes. Ese país seguro que nos promete, que fue en el que vivimos en nuestra niñez y adolescencia, no será fácil de reconstruir. Sin embargo, el gobierno lo está intentando, y de lograrlo al final de su segundo período, habremos de reconocer en forma paladina que el gobierno de Hernández se impuso un reto y no lo ha interrumpido en ningún momento.

Para que tengamos una Honduras en paz y desarrollada como lo expresaba Igor Garafulic, hace falta mucho trabajo por hacer, no solo del gobierno sino de todos los hondureños bien nacidos, que aunque no tengamos una cuota de poder en nuestras manos, con el solo hecho de no volver la espalda a la situación imperante y coadyuvar en el momento que nos tocara en la lucha contra la inseguridad, ya estaremos aportando nuestro granito en el esfuerzo monolítico del gobierno, que hoy mantiene como su  preocupación fundamental, ganarle la partida a las organizaciones delictivas.

Para tener una Honduras en paz y desarrollada es preciso que los políticos que estarán sentados en las mesas del diálogo político nacional, apuesten por su contribución en estas tareas de Estado. El diálogo no debe servir solo para hablar de la corrupción, concepto que hoy constituye un estandarte político para la nueva clase antipolítica y populista. Porque tanto los antipolíticos como los populistas se han matriculado con este lenguaje, pero sin ocultar el descaro que los desnuda cuando vemos que ex mandatarios populistas de varios países, están siendo perseguidos por la justicia y otros ya están purgando penas en las cárceles, por malos manejos y robos de los dineros públicos.

Ciertamente que no todos los políticos se lanzan al ruedo con la obsesión de enriquecerse de manera ilícita, pero para muchos la clave del éxito personal es apropiarse de los dineros públicos. Dos ex presidente salvadoreños, Tony Saca y Mauricio Funes, de partidos diferentes, se pusieron de acuerdo para cometer robos impresionantes por el monto de lo sustraído.

El mensaje de Igor Garafulic debe taladrarle la mente a los dirigentes y líderes políticos, que casi nunca en sus intervenciones asumen el compromiso de trabajar por una Honduras en paz y desarrollada. El sectarismo lleva a la miopía para no ver los logros que se han conseguido en el gobierno de Hernández en materia de seguridad. Los resultados están a la vista, ampliamente reconocidos por los agentes y representantes de EEUU y de los organismos internacionales, que monitorean el paso a paso que lleva Honduras por las decisiones y medidas del gobierno.

La población muchas veces se deja arrastrar por el sectarismo de ciertos políticos, pero esto no ocurre siempre, mucha de nuestra gente ya no es presa fácil de la demagogia, teniendo la suficiente información que los convierte en personas bien informadas, a las que ya no es fácil engañarlas con una perorata de falsedades. Que una política hondureña diga que la cuarta urna y el carretillazo no son delitos, hace que la gente se ría y se burle de ella, porque todos saben lo que se manejó y lo que pasó en ambas cosas.

Y los que hablan con tanto cinismo, son los primeros que rehuyen acudir al diálogo nacional, porque saben perfectamente que en el diálogo habrá que asumir decisiones para adoptar acuerdos, para lograr el gran propósito del que nos hablaba Igor Garafulic: tener una Honduras en paz y desarrollada. Pero, para tener una paz sólida que nos lleve hacia el desarrollo, Honduras precisa que la gente no apoye a los políticos cínicos.

Si queremos una Honduras en paz y desarrollada, hay que respaldar a los líderes políticos serios, y por lo pronto, los que reúnen la condición de seriedad son los que han atendido el llamado de la ONU, para sentarse a dialogar y buscar consensos para atender los asuntos verdaderamente importantes que tenemos en Honduras. Y uno de ellos, es la inseguridad, que por dicha el gobierno de Hernández está enfrentando con toda la decisión que amerita.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 31 de agosto de 2018.

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