Una Corte a lo Redondo

diciembre 21, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El Congreso Nacional, cuya dirección detenta por usurpación una junta directiva impuesta en forma arbitraria, ha entrado en un proceso destituyente peligroso, en que la estructura del ordenamiento jurídico que obliga al pleno respeto y al cumplimiento de la ley comenzando con la Constitución de la Republica, está siendo desguazada a conciencia por el diputado Luis Redondo, que encarna la arbitrariedad en cada uno de sus actos.



Su última declaración, donde su diminuta figura pretende adoptar una pose napoleónica, ensoberbecido por completo, amenazando con tomarse la atribución ilegal de ser el quien decida al final quienes serán los nuevos magistrados de la Corte Suprema, lo retratan como exactamente es: un politiquero fascista, más bien un fascistoide, excesivamente totalitario y autoritario, que por tener el respaldo del coordinador del Partido LIBRE, cree erróneamente que puede tener el control absoluto del Congreso Nacional, como cuando se tiene la sartén por el mango.

La selección de los aspirantes a magistrados de la Corte Suprema es un proceso que se ha estado siguiendo conforme lo establece el protocolo constitucional. La elección de la Junta Nominadora fue un buen principio, este cuerpo ha trabajado enmarcado en el respeto a la Constitución, cuyos integrantes a la vez se han respetado entre ellos mismos. La Junta Nominadora se conformó con hondureños con valores compartidos apegándose a la ley, trabajando en una convivencia armoniosa hasta ahora en que están a punto de concluir su tarea encomendada, que será cuando le entreguen a la sociedad el resultado de su trabajo que será producto de un acuerdo logrado en lo jurídico, en lo social y en lo político.

El gran mérito de la Junta Nominadora es que sus miembros están haciendo lo posible por darle a Honduras la oportunidad de elegir una Corte Suprema de Justicia fuera del manoseo político tradicional, amparándose en el constitucionalismo democrático, acogidos al compromiso democrático, logrando apartarse de los paradigmas ideológicos e inmorales que en los procesos anteriores no le permitieron a Honduras tener un Poder Judicial que respondiera correctamente a la necesidad de tener justicia, por lo que hoy estamos como estamos, entrampados en una injusticia vergonzosa, por culpa de una Corte Suprema incapaz de decidir sobre recursos interpuestos que reclaman que Honduras tenga un Congreso Nacional dirigido con todas las de ley, y no por el actual, que está en manos de una directiva usurpadora a todas luces.

El hecho de que el diputado Redondo, que se mantiene en la presidencia del Congreso Nacional, producto de una usurpación, se atribuya la potestad propia de un político fascista, al decir que bajo su criterio decidirá quién tiene condiciones para ser magistrado de la Corte, es una amenaza peligrosa, porque es evidente su intención de deconstruir de facto el trabajo que ha hecho la Junta Nominadora, hasta arrumbarlo todo, imponiendo su capricho político de seleccionar a las personas que a él y su compinche político les complazca, haciendo inútil todo lo actuado por la Junta Nominadora.

El diputado Luis Redondo parece no tener conciencia de lo peligroso que es para el afrontar en el futuro las consecuencias por el delito imprescriptible que ha cometido, desde que por la vía de la usurpación fue impuesto en la Presidencia del Congreso Nacional hasta la aprobación de un decreto de amnistía que es un paraguas para la impunidad. Y en ese clima ha ido avanzando hasta llegar al atrevimiento de la deslegitimación de instituciones creadas al amparo de la Constitución como es la Junta Nominadora.

Luis Redondo podrá ir adelante durante un tiempo, pero no todo el tiempo. Avanzara hasta donde no encuentre topes y diques que los podría encontrar muy pronto en el mismo Congreso Nacional, que por ahora cree que es algo de su propiedad, como suelen pensar los fascistas. Avanzara hasta donde las bancadas de oposición se lo permitan, porque no vemos a una oposición atemorizada, como lo han demostrado los diputados liberales, nacionalistas y del PSH cuando se han decidido a parar las jugarretas que Mel Zelaya ha querido hacer buscando la aprobación de leyes que son una afrenta a la seguridad nacional y un presupuesto nacional inflado, que no responde a las necesidades del pueblo hondureño.

Engolfado en los poderes que cree tener por el respaldo del coordinador del Partido LIBRE, Luis Redondo parece no ser consciente que al asumir la estrategia fascista de desconocer los límites que le impone la ley, desde ahora está construyendo la que será su morada más segura en un futuro: la cárcel.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 21 de diciembre de 2022.

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