Una conmemoración para desacreditar a Honduras

julio 1, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

¿Cuál fue el verdadero propósito de conmemorar el décimo aniversario de la separación de Mel Zelaya de la Presidencia de la República en 2009? Cuando se dice que fue para conmemorar el décimo aniversario del golpe de Estado contra Zelaya, se incurre en una falacia, porque hace diez años, en Honduras no hubo un golpe de Estado, porque si ese hubiera sido el caso los militares se hubieran convertido en gobierno, y entonces cabría la figura de golpe de Estado. Alguien de afuera, de los que vinieron a conocer lo que había acontecido en nuestro país, para registrarlo sin distorsiones en la historia de la humanidad, debería explicar con la razón y el conocimiento que da la doctrina, que el incidente político del 2009 fue en efecto un golpe, pero no de Estado, sino un golpe de gobierno o un golpe al Ejecutivo, como lo definieron los miembros de la comisión de juristas de la biblioteca del Congreso de EEUU, y la Comisión de la Verdad que presidió el guatemalteco Eduardo Stein.



Mitificar el hecho del 2009 como un golpe de Estado, ha sido un trabajo sostenido de la izquierda hondureña, con la resonancia implacable de la izquierda internacional, que se pinta para distorsionar los hechos, haciendo aparecer como víctimas a los que confabulados con el foro de Sao Paolo y el Socialismo del Siglo XXI, planearon adherir a Honduras al proyecto de Hugo Chávez, como lo reconoció el malogrado comandante en una triste admisión de fracaso en el punto más débil del Socialismo del Siglo XXI, que era Honduras. Y a esto se le ha agregado, por ignorancia natural o por ignorancia deliberada, un sector variopinto de nuestra nación, donde hay analistas, líderes de varios sectores y por supuesto, no podían faltar los políticos que dicen ser de oposición, pero que actúan más como oportunistas consumados, y que para lograr sus objetivos personales, no tienen empacho en repetir todas las excrecencias políticas que son proferidas contra Honduras.

Nuestra posición es que, no se puede defender lo indefendible, pero tampoco se puede aceptar por complacencia, o por temor a la izquierda de todo el mundo, que aquí hubo un golpe de Estado, solo por vanagloriar con el beneficio del victimismo a Manuel Zelaya, que fue separado de la Presidencia de la República, por violar la norma constitucional. En la doctrina está bien establecido que, cuando ocurre un golpe de Estado, por lo general son militares quienes desplazan del poder a un gobierno electo, para asumir las riendas del Estado. Oswaldo López Arellano dio dos golpes de Estado contra Ramón Villeda Morales en 1963 y contra Ramón Ernesto Cruz en 1972. Posteriormente, entre militares hubo dos golpes de barraca: el Gral. Melgar Castro con el apoyo de las FFAA destituyó a López Arellano en 1975 y el Gral. Policarpo Paz García destituyó a Melgar Castro en 1977. Ya en el retorno a la vida institucional hubo un intento de golpe de gobierno en el período de Roberto Suazo Córdova, acción que fue impedida por el Congreso Nacional.

La separación de Manuel Zelaya fue un golpe de gobierno como lo tipificaron los juristas de la biblioteca del Congreso de EEUU, o golpe al ejecutivo como lo calificó la comisión de la verdad. Es un deber cívico desmitificar una repetición maliciosa que distorsiona la historia de Honduras; aceptar esa mentira repetida una y otra vez por los sectores de izquierda, es aceptar la debilidad de la mayoría de ciudadanos hondureños, que, si bien por lo general es desconocedora de los conceptos jurídicos y no atina a diferenciar entre una y otra cosa, corresponde a quienes cursamos la carrera de Derecho en la Facultad de Leyes, hacer un enjuague obligatorio para limpiar una herida que se le infiere a la verdad histórica de Honduras, cuando se califica de una manera impropia una situación infortunada en la vida política de nuestro país. Suponemos que, quienes hablan de una sucesión constitucional es porque parten que, al faltar un presidente y no haber un vicepresidente o designado presidencial, le toca al Presidente del Poder Legislativo, suceder al mandatario separado, aunque el concepto de sucesión constitucional no existe de ninguna forma contemplado como figura en la Constitución.

Honduras tiene muchas debilidades como Estado y como nación, pero no se puede permitir más deslealtades contra un país al que le llueve sobre mojado, a lo que contribuye la indiferencia de quienes pudiendo luchar para contrarrestar la campaña de descrédito, nos acogemos a la comodidad de conformarnos con ver como se agrede a la Patria. Quizás la indiferencia se debe, a que por carencia de principios, creemos que ese papel defensivo solo le toca asumirlo al gobierno y al partido oficial que ganó el poder.

Sin embargo, hay que aclarar algo, no hay que confundir resistencia u oposición con contumacia, porque la oposición tiene derecho a criticar todo lo que considera que hace mal el gobierno, lo cual es un derecho permitido en un clima democrático. Lo que no es moral ni permitido es desacreditar a Honduras, impidiendo que se concreten reformas electorales que la misma oposición exige, pero que al mismo tiempo bloquea al pretender violar procedimientos elementales, como el exigir nombramientos de representantes en los nuevos organismos electorales, que todavía no se han creado porque la ley que los engendra no ha sido aprobada por una conducta gamberra de LIBRE, que llaman insurrección legislativa. Y en muchos países creen que es por corrupción que no se aprueban las reformas electorales.

De principio el Partido LIBRE siempre ha demostrado una escasísima fe democrática, porque lo que caracteriza a este partido es atemorizar para ganarle el pulso a los adversarios y a todos los demás. Nada más que esta vez en el Congreso Nacional se enfrentan a un hueso duro de roer, que es el presidente de la Cámara Mauricio Oliva, que ha dejado su habitual sonrisa humorista, para decirles con firmeza que se dejen de payasadas, y que se vengan a hacer quorum para aprobar la ley y proceder después a elegir a los miembros de los nuevos organismos electorales.

Y lo mismo les decimos nosotros, recordándoles a los diputados de LIBRE y en general a todos los diputados, que sus salarios se pagan con nuestros impuestos, que hoy son tan altos como las nubes que rodean al Monte del Himalaya.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 1 de julio de 2019.