Una cerrazón inmoral

febrero 13, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las maniobras del régimen tiránico de Nicolás Maduro para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria destinada a paliar la calamitosa situación que viven los venezolanos, es producto de la cerrazón inmoral de un gobernante que está ciego por defender su dictadura, que solo favorece a una cúpula política, sin ninguna compasión por el sufrimiento de millones de personas  que no tienen que comer, ni posibilidad de sanar sus enfermedades por la falta de medicinas y sin gozar de la libertad a que tienen derecho los seres humanos. Esta lamentable situación que viven loe venezolanos, aunque ocurre a mucha distancia de nuestro país, no debemos verla con indiferencia, porque recordemos que en el 2009 estuvimos a punto de caer en las garras de un orden internacional socialista que buscaba anexarnos como una pequeña pieza más, con la complicidad de un sector de nuestro país que piensa, en forma aberrante, que ese  sistema es una especie de paraíso.



Si Nicolás Maduro tuviera un mínimo de dignidad, por lo menos debería sentir compasión por el dolor de millones de venezolanos, sumidos en la calamidad producto de la desastrosa gestión del chavismo que los ha llevado al punto que están muriendo de hambre. Ese empeño inmoral de bloquear la ayuda humanitaria que envían los países de la OEA, solo exhibe la descomposición mental y emocional de Maduro, impropio de un líder que debería  preocuparse por sus conciudadanos, y muy propio de una persona cuya capacidad racional se ha extraviado en la ideología, al extremo de actuar con el instinto animal con que las bestias matan a los de su misma especie, sin más propósito que el de imponerse por la fuerza.

Esta desdichada irresponsabilidad también recae sobre aquellos países que apoyan a Maduro, por pura cuestión ideológica, llegando al descaro de proveer al tirano venezolano con todos los alientos posibles: armas, dinero y mucho más, para que puede resistir el asedio a que lo han sometido los países de la órbita democrática que, actuando con sentido común, apoyan al líder del parlamento legítimo venezolano, Juan Guaidó, como una forma de garantizar que Venezuela pueda tener una transición democrática para elegir a nuevas autoridades en forma legal.

No solo se trata de sus compinches de la tiranía cubana de los Castro, del nuevo dictador nicaragüense Daniel Ortega, o del líder populista indigenista Evo Morales, sino de países de una diplomacia ambigua como la que hoy tiene México, que se lava las manos con la excusa de mantener una política de no intervención, aunque con esto deja claro que no le importa la oprobiosa dictadura de Nicolás Maduro, ni la enorme cantidad de venezolanos que han muerto y del impresionante éxodo de más de tres millones de ciudadanos que escapan de la tiranía y de las miserias en que esta ha convertido la otrora próspera nación venezolana.

Los hondureños debemos voltear la vista hacia Venezuela y ver lo terrible que le está pasando a ese país, y dar gracias a DIOS que pudimos escapar de una desgracia parecida o peor, de no ser por la decidida intervención de las fuerzas democráticas hondureñas y de nuestras instituciones, en que pudimos salvar ese escollo terrible que fue una gran prueba para que la democracia hondureña le demostrara al mundo que como nación no estábamos oxidados para ser víctimas fáciles.

Hoy la situación en Venezuela es insostenible, con una hiperinflación que supera cualquier pronóstico, con un desabastecimiento calamitoso, una inseguridad desbordante, falta de transporte, servicios de electricidad, luz y agua. El presidente interino Juan Guaidó ha asumido con valentía la defensa del pueblo venezolano, entendiendo que lo primero que debe procurar es enfrentar el hambre de los venezolanos con la cooperación internacional, y dotar de medicinas a los hospitales para que los médicos puedan atender a los enfermos.

Las multitudinarias manifestaciones que se siguen dando en Venezuela no hacen más que presionar a Maduro para que permita el ingreso de la ayuda alimentaria que necesitan los venezolanos. Pero, ante la cerrazón inmoral por parte de la cúpula de la tiranía de Nicolás Maduro, cada día que transcurre aumenta el sufrimiento de los venezolanos, pero también aumenta la responsabilidad criminal de Maduro y sus cabecillas, y de todos aquellos que se empeñan inútilmente en retrasar la inevitable caída de Nicolás Maduro.

Con todos nuestros problemas, los hondureños debemos sentirnos afortunados de no pasar por las calamidades que provoca un régimen como el de Maduro, que ante la vista del mundo es un tirano atroz. Aunque no acertamos a comprender a algunos compatriotas que por su “tiranofilia” no ocultan su simpatía por Nicolás Maduro.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 13 de febrero de 2019.

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