Una capital solidaria

septiembre 20, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las sociedades, sean las naciones o las ciudades, son lo que sus autoridades y sus habitantes hacen y quieren que sean. Un gobierno disparatado que transcurre de equivocación en equivocación, no sirve para sacar adelante a un país, porque con sus errores destruye las esperanzas de la ciudadanía, que en la pérdida de confianza llega al momento de buscar mejores derroteros en otro lado. Hay una característica que debe prevalecer en una ciudad que procede de la esencia de los valores que cultiva la ciudadanía. Cuando los habitantes de una ciudad creen en la solidaridad, tienen capacidad para enfrentar todo tipo de derrumbes, sean morales o materiales.



Tegucigalpa es una ciudad muy compleja, la mayoría de los que la habitamos no nacimos aquí, vinimos de otras ciudades hace muchos años, atraídos por objetivos educativos y laborales y aquí nos fincamos y echamos raíces. Pero hoy la queremos tanto, quizás más de lo que la quieren aquellos que son originalmente capitalinos. Cuando Tegucigalpa es sacudida por una crisis, especialmente originada por una emergencia natural, es muy gratificante ver la reacción de la gente de la capital en un despliegue solidario.

En estos momentos cuando Tegucigalpa se aprestaba a celebrar otro aniversario de haber sido fundada, una parte céntrica se descalabro haciendo que tres colonias muy populares se hundieran, un fenómeno que se está volviendo muy común en varios países, en que la tierra se desliza haciendo que vecindarios y colonias enteras se destartalen y los agujeros creados succionen las viviendas dejando a los propietarios en la calamidad de perderlo todo.

En la colonia Guillén, más la colonia Suazo Córdova y la Santa Rosa, las lluvias copiosas no han tenido piedad y producto de la erosión acabaron con los tres vecindarios, cuyos propietarios necesitan la protección de la autoridad municipal y que los demás vecinos les extendamos nuestra mano solidaria para rehacer sus casas. Estábamos con el entusiasmo de celebrar el aniversario de nuestra capital cuando se vino esta desgracia y la alcaldía que preside el alcalde Jorge Aldana, de una manera solidariamente correcta, decidió suspender toda celebración, postergándola para un tiempo mejor, porque por ahora no hay nada que celebrar en la capital, sino es haciendo cualquier actividad solidaria con nuestros hermanos de la colonia Guillén y demás lugares afectados por los deslizamientos.

No se pueden compartir las sonrisas con las lágrimas, no podíamos estar el resto de los capitalinos en un “chonguengue” carnavalesco mientras nuestros hermanos de la colonia Guillén permanecen a la intemperie buscando rehacer sus hogares en otro lado donde la tierra este firme para reconstruir sus vidas. La determinación tomada por el alcalde Jorge Aldana es correcta, habrá más tiempo para celebrarle a Tegucigalpa sus aniversarios y demás festividades, por ahora los capitalinos vivimos un tiempo duro con la caída de estas colonias habitadas por personas luchadoras y emprendedoras, que ahora viven para buscar la alternancia de una nueva vivienda, porque la Guillén y colonias adyacentes han sido declaradas sectores inhabitables, por la contextura floja de la tierra que la hace insegura para viviendas y por la fallas detectadas por los expertos que desde hace varias décadas pronosticaron que áreas como El Reparto, la Guillén y otras colonias aledañas no son aptas para construir casas.

Todos estos capitalinos se ven obligados a emigrar a otros sectores seguros, y en Tegucigalpa ya no hay mucho espacio para el crecimiento habitacional, queda la colonia Ciudad Mateo construida por el gobierno de Rafael Leonardo Callejas, descontinuada por levantarse en una cuenca próxima a la Represa Los Laureles, lo que despertó la duda en aquel momento, cuando los ecologistas denunciaron que la descarga orgánica de tantas viviendas terminaría por contaminar al máximo las pocas existencias de agua de Los Laureles. Hoy, Ciudad Mateo parece ser la única salida para reubicar a los habitantes erradicados de estas colonias hundidas por los deslizamientos de tierra.

Las autoridades de la capital deben conjugar entre el humanismo, la crisis en que han caído unas 500 familias y el deterioro ambiental de Los Laureles. La alcaldía debe jugársela entre el mal mayor y el mal menor y entre ambos debe prevalecer el aspecto solidario de todos los habitantes de la capital, para condolernos de todos estos hermanos capitalinos que se quedaron sin vivienda a causa de los deslizamientos. Tocará a la alcaldía implementar las medidas que reduzcan el impacto ambiental de Ciudad Mateo si llegara a ser habitada por los exvecinos de la colonia Guillén.

La solidaridad nos debe tocar la sensibilidad a todos los capitalinos en esta tragedia; por mientras celebramos que el alcalde Jorge Aldana haciendo acopio del más común de los sentidos, no dudo en ningún momento en suspender el carnaval programado para este fin de semana. No podía ser de otra manera, que mientras los vecinos de la Guillén lloran su desgracia, otros estuvieran empujando arriba la roca, empinando el codo, ignorando el desastre en un área que ha sido tragada por la tierra. Los capitalinos somos seres humanos, debemos demostrar nuestra generosidad conmovedora con los habitantes de la colonia Guillén y demás colonias destruidas por el fenómeno lluvioso de la época. La generosidad y la solidaridad son dos de las grandes virtudes del Reino de Dios sobre la Tierra.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 20 de septiembre de 2022.

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