Una apuesta por el turismo

agosto 18, 2017

Tegucigalpa, Honduras 

El gobierno hondureño ha lanzado una apuesta por el turismo por considerar que el rubro donde se puede capitalizar una generación masiva de puestos de trabajo, una percepción que es certera, puesto que el turismo es una actividad que se desarrolla por regiones a lo largo del país, contrario a otras actividades que centraliza la inversión. Al haberse aprobado la ley que incentiva el turismo, con alicientes que permiten financiar proyectos de pequeña, mediana y gran escala, los beneficios son repartidos sin concentrar la atención en grupos turísticos que han alcanzado un desarrollo bastante notable.



El gobierno invertirá 50 millones de dólares a través de los bancos privados, con exoneraciones de impuestos, lo que indudablemente fortalecerá a todas aquellas pequeñas y medianas empresas hoteleras y de servicios de turismo que aunque no lo parecen, son plataformas de empleo para miles de personas que realizan trabajos diversos en atención al turista.

Todo esto está muy bien, la intención del gobierno es acertada, pero no basta con el buen entusiasmo, es necesario que el sector turismo empiece a trabajar siguiendo patrones o modelos exitosos, dentro del patrón latinoamericano. México, es quizás el modelo por el que debe guiarse el sector turismo de nuestro país. La financiación es importante porque sin recursos no se puede impulsar esta industria, pero hay algo que debe manejarse que es la armonización de políticas públicas, para que no choquen con el buen propósito de desarrollar la industria.

Todo lo que tiene que ver con el medio ambiente debe ser objeto de una regulación razonable, porque en el país hay una concentración de opinión de los grupos ecologistas que trabaja solo para oponerse a que las empresas se puedan desarrollar realizando instalaciones que se requieren para volver más atractivos los sitios turísticos. Cuando el turismo se desarrolla como una actividad sostenible, respetando aquellas condiciones naturales que son explotables sin necesidad de causar un daño al entorno natural, de repente surgen los grupos ecologistas que se oponen a que se haga hasta lo mínimo por convertir en una atracción turística un entorno que por si mismo no representa mayor atracción.

México ha logrado superar este escollo, aunque los dirigentes de este rubro admiten que no ha sido fácil y que ha tomado tiempo consensuar entre los empresarios, el sector oficial y los grupos ecologistas. ¿ Cómo lo han logrado? Esto es lo valioso q ué vale la pena conocer, y sin duda que los mexicanos no son reticentes en compartir sus experiencias. En primer lugar hay que lograr que las diferentes dependencias del gobierno armonicen sus regulaciones para que se puedan explotar todos aquellos sitios que son puntos atractivos para el turismo nacional.

De nada sirve tener una belleza natural sin que pueda ser explotada, aunque haya empresarios emprendedores, con buenas ideas, para desarrollar sitios que atraigan a turistas nacionales y extranjeros. Lo natural puede estar allí, intacto, por toda la vida, con una belleza esplendorosa, pero no es razonable que pudiendo ser explotado para generar beneficios diversos, entre ellos generación de empleo y riqueza, se quede en la forma primitiva como nació.

Hay que sopesar entre el sentido común y la intransigencia, porque el bien y el mal son dos conceptos difíciles de diferenciar cuando la sinrazón se entromete y no permite que se escoja entre el uno y el otro.
Hace poco le preguntaron a Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, porque su gobierno había entregado más de la décima parte del territorio nicaragüense a la minería. Y Ortega respondió que si el país tiene recursos que ayuden al crecimiento económico mediante la generación de empleo y desarrollo social, no debe haber descontento si las concesiones se otorgan en base a la ley, que impone regulaciones para proteger el medio ambiente.

Ese mismo concepto debe aplicarse en Honduras, porque de nada serviría que el gobierno le apuesta al sector turismo un fuerte respaldo financiero acompañado por una ley que otorga incentivos excelentes, si en primer lugar el choque de políticas públicas se convierte en el primer impedimento para aprovechar la iniciativa. Porque en la aplicación de esas políticas se basan los grupos ecologistas para oponerse al desarrollo de importantes inversiones en el sector turismo.

Hay que darle paso al sentido común, aprovechar el impulso que el gobierno le da al sector turismo para el crecimiento económico y seguir un modelo como patrón para nutrirse de experiencias para no caer en el fastidioso escenario de las improvisaciones. Usando el lenguaje turístico, no hay que permitir que el sentido común se vaya de vacaciones. Hay que ponerlo a trabajar en favor de esta gran iniciativa que busca impulsa el turismo como fuente generadora de empleo y de riqueza.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 18 de agosto de 2017.

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