Un varapalo para LIBRE

septiembre 18, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El coordinador del Partido LIBRE tuvo un varapalo de padre y señor mío, propiciado por una buena parte del público del inmenso tendido de sol del Estadio Nacional, como rechazo a la intromisión de los colectivos de LIBRE por interrumpir el desfile cívico cuando empezaba a ponerse en su mejor momento. Tomarse el estadio con sus grupos de choque, impidiendo el ingreso de la mayoría de los colegios a la instalación deportiva, fue un logro pírrico para Mel Zelaya, porque la gritería que tuvo como respuesta a la afrenta cometida con sus colectivos de LIBRE, más la andanada de bolsas de agua y latas vacías, debe quedarle grabado a Zelaya para comprender que si sus propias huestes lo irrespetaron con un abucheo estruendoso, hay mucho más en el resto de la ciudadanía que no comulga con sus ideas ni con su proceder político que no contribuye y más bien impide que la presidenta Xiomara Castro tenga una buena gobernanza en beneficio del pueblo hondureño.



Sin embargo, la aparición de Mel Zelaya, mostrándose como un cesar victorioso interrumpiendo el desfile cívico, no le ha de haber caído muy bien a la Presidenta Xiomara Castro, en primer lugar porque su llegada enturbió el ambiente festivo que prevalecía en el estadio en ese momento, cuando miles de personas que esperaban el ingreso de los demás colegios se encandilaron al ver el cuadro grotesco de los colectivos que impedía que los jóvenes desfilaran, haciendo el espectáculo tradicional que los ciudadanos disfrutan en la fiesta de independencia. Como Mel Zelaya es un personaje del conflicto, quiso captar una especial atención entrando con su hija Hortensia Zelaya Castro, la “Pichu”, en una pose de ingreso victorioso, enviando un mensaje que genera inquietud en los seguidores de LIBRE, y mucho más en los que se consideran aspirantes potenciales para suceder a Xiomara, entre ellos su hijo varón Héctor Zelaya y Rixi Moncada, muy mencionada como aspirante presidencial, aun sin contar con la simpatía de la Presidenta Xiomara Castro.

El ingreso de Mel Zelaya al estadio pudo ser concertado en familia, pero el resultado desastroso que fue algo inesperado, fue un revés de categoría mayor que sin duda ha sido lamentado por la Presidenta Castro, que no pudo ocultar su estado de profundo nerviosismo, al observar a la distancia como se producía frente sus ojos una avalancha de objetos lanzados por el público en una manifestación de rechazo que resultó ser un termómetro que les indicaba como la temperatura se ha vuelto en su contra en apenas ocho meses de gobierno. Los políticos, entre más garrudos y tercos, cometen muchos errores de cálculo y el de ayer es uno de los peores que le costó a Mel Zelaya la vergüenza de sentirse humillado, con gritos proferidos que le recordaron a la autora de sus días y de paso una desaprobación con silbatina mezclada con gritos de los más soeces, una sinfonía cruel acompañada con bolsas de agua y latas vacías que les fueron lanzadas. Todo un gran bautizo para la “Pichu”, que no se lo esperaba.

El recibimiento estruendoso, plagado de insultos no es para vanagloriarse. Buscar la excusa acusando que la barra de la gradería de sol era de militancia nacionalistas, es cometer el pecado del avestruz; el público en las graderías era un grueso militante de LIBRE que aplaudió a Xiomara en todo momento, pero que le correspondió con otro lenguaje, nada amistoso, a Mel Zelaya, cuando ingreso a la pista olímpica con la “Pichu”, en una especie de introducción o presentación, como cuando los papas llevan a las hijas quinceañeras para presentarlas en sociedad. Fue obvio que la Presidente Xiomara Castro no pudo ocultar su nerviosismo, dedicándose a partir de ese momento a repartir abrazos, llegando a la exageración populista de abrazar a los niños que acompañaban a los padres que integraban los colectivos, con lo que la Presidenta buscaba restañar el daño que minutos antes había sufrido su ego presidencial.

La razón errada de Mel Zelaya de echarle la culpa de la silbatina a los nacionalistas es una enorme doble metida de patas, porque si eso fuera cierto significa que la militancia de LIBRE le hizo el vacío al gobierno, a la Presidenta Castro y al mismo Mel Zelaya. Los nacionalistas no se han curado de sus heridas por la derrota electoral, no están para andar en celebraciones de ninguna clase, lo que había ayer en el estadio era pura gente de LIBRE, sumamente cabreada al ver como la familia Zelaya y sus adláteres se han recetado con la cuchara grande los mejores empleos en el gobierno. Revisen la grabación y escuchen los gritos insultantes, los reclamos que acompañaron con las nada gloriosas notas HDP, iban dirigidos en ese sentido: reclamaban los empleos que no han recibido porque los mejores puestos se los han recetado los familiares del gobierno y otros que han sido copados por figuras nefastas que no han hecho más méritos que hacer ditirambos al coordinador de LIBRE.

La consecuencia más bochornosa de la andanada de gritos, bolsas de agua y latas vacías de parte del público de LIBRE, al colectivo que encabezaban Mel Zelaya y la “Pichu”, al responderle a toda esa gente que son nacionalistas, es un seguro resentimiento que difícilmente podrá ser revertido ni reparado, con la consiguiente factura que recibirá LIBRE en las próximas elecciones.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 16 de septiembre de 2022.



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