Un triunfo institucional

diciembre 8, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Una de las mejores enseñanzas de la famosa obra «Por qué fracasan los países» de los profesores Daron Acemoglu y James Robinson, es que el buen funcionamiento de las instituciones es lo que marca la diferencia entre los países que tienen una democracia estable y los países empobrecidos por la mala cabeza de sus gobernantes y autoridades con instituciones inoperantes. La institucionalidad peruana demostró ayer que no esta tan maltrecha como en su momento lo creyó el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, porque el principal poder del Estado peruano no se dejó intimidar por un aprendiz de dictador como es el expresidente Pedro Castillo, y en cumplimiento de la Constitución lo puso en el lugar donde debe estar: la cárcel.



Hace unos meses el programa televisivo de investigación PANORAMA, de Panamericana Televisión, desarrollo dos horas de reportajes en las que puso al descubierto la red criminal en la que participaba el expresidente Castillo, su esposa y una hermana. La montaña de aportaciones que hicieron los reporteros del programa televisivo impresionó a peruanos y extranjeros: los peruanos votaron para que los gobernara un grupo familiar delictivo mezclado en toda clase de actividades ilícitas. Esa fue la razón para que diputados del Congreso del Perú iniciaran acciones para destituirlo, objetivo que no alcanzaron por las triquiñuelas de la política que bien manejadas sirven para afianzar en el poder a personas malsanas que llegan a los cargos a enriquecerse con el manoseo del tesoro público, y la realización de negocios ilícitos propios del crimen organizado.

Como se realizaba el tercer intento del Congreso peruano por destituirlo, el expresidente Pedro Castillo quiso jugar con pelota adelantada, disolviendo el Congreso y demás órganos institucionales, pretensión que hizo que la institucionalidad peruana se hiciera un nudo para evitar el golpe de Estado que se proponía dar Castillo, impidiendo además que se fugara a través de la embajada mexicana en Lima, que le hubiera permitido a Castillo jugar el papel de falso mártir, apoyado por élites políticas de izquierda, que saben manejar muy bien el esquema de la farsa.

La oportuna reacción del Congreso peruano, en conjunción con las demás instituciones de ese país, es un espejo en el que deben verse el resto de las democracias. Particularmente en Honduras, los políticos deben aprender de la lección peruana que no hay democracia operante sin pesos y contrapesos, que en los Estados modernos, es lo que establece el equilibrio entre las instituciones y los ciudadanos para garantizar las libertades y los derechos fundamentales, para impedir o cuando menos minimizar que por actos o acciones arbitrarias, medidas de fuerza o disposiciones amañadas, los delincuentes metidos en política se apoderen de la conducción del país con un manoseo repudiable del poder.

El ejemplo del Perú es réquete valioso y oportuno, como lo dijera en su momento el expresidente Harry Truman en EEUU, en algún punto de la democracia la cadena de responsabilidades finaliza, y una decisión arbitraria de quien ejerce el poder llega al final cuando terminan enfrentando el contrapoder que lo establece el sistema de pesos y contrapesos que funciono a la maravilla en el Perú, cuando el Congreso y demás instituciones impidieron que Pedro Castillo burlara la Constitución para evadir la justicia que lo perseguía desde hace meses por sus actividades delictivas y criminales.

La política ha sido invadida por capos del crimen, producto de la falta de tacto de los electores que no atinan a percibir quienes son los candidatos que tienen una trayectoria que se enmarca en el respeto a la ley y apego a la Constitución, dejándose guiar por el arrebato que producen los «antis», que por lo general son aprovechados en forma magistral por los cerebros del mal que saben utilizar la ingenuidad del ciudadano común para encumbrarse a la dirección del poder público, que fue el caso de Pedro Castillo, a quien la televisora peruana PANAMERICANA TELEVISIÓN ha desnudado todas sus actividades ilícitas, propias de un verdadero capo, que por fortuna hoy ya guarda prisión.

No hay nada reprochable en la actuación del Congreso y demás instituciones peruanas, los que pueden experimentar algún grado de solidaridad con Pedro Castillo es porque desconocen el hallazgo de la estela de actividades ilícitas que estaba dejando Pedro Castillo y su grupo familiar y que la televisión peruana Panamericana, puso al descubierto desde hace varios meses.

Le toca a nuestras instituciones y a la opinión pública hondureña, tener una actitud similar a la peruana, porque en Honduras últimamente el partido de gobierno ha hecho añicos la Constitución, la que utiliza como bálsamo para cometer arbitrariedades como haber impuesto de manera ilegal la directiva del Congreso Nacional, lo cual es una terapia funesta.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 8 de diciembre de 2022.

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