Un tributo a los valientes

abril 1, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Mientras estábamos ayer en plena transmisión de este noticiero, sonó el timbre de mi teléfono con un corto mensaje del Dr. Arturo Bendaña anunciando la triste noticia del fallecimiento de la Dra. Murillo. Hasta ese momento ninguno de los médicos que están inmersos en los hospitales librando la batalla contra el coronavirus había rendido la jornada víctima del virus. En Italia han caído víctima de la pandemia varios médicos, igual que en España.



A pesar de todas las carencias que hay en nuestros hospitales los médicos hondureños están trabajando dando sus mejores esfuerzos, es posible que la mayoría de los ciudadanos, viendo los toros desde la barrera, no percibamos la grandeza de espíritu que se anida en el corazón y en el sentimiento de esta generación de profesionales de la medicina, en cuyas manos está nuestra salud, y que a lo mejor nunca imaginaron en sus tiempos de estudiante que les tocaría afrontar una batalla sanitaria histórica donde se están rifando la vida. Porque en efecto así es, los médicos deberán hacer acopio de toda su valentía para no caer en los brazos de la desesperación que los pudiera llevar a perder la ecuanimidad. Y cuando decimos estas palabras, con franqueza confesamos que es muy fácil pedirles ecuanimidad a los demás cuando hacen un trabajo titánico donde se exponen a dejar el pellejo y hasta la vida.

Seguro que los médicos, que en su mayoría son padres de familia, en primer lugar lo están haciendo por sus hijos, pero en general combatiendo el virus por todos nosotros. Para darnos la mejor oportunidad posible de vivir, algo que debemos agradecer sin ningún titubeo. Cuando decíamos ayer que los ciudadanos esperamos de los médicos un comportamiento fuerte, es porque desde niños nuestros padres nos inculcaron que los doctores son los más grandes en cualquier país, porque confiando primero en DIOS nuestra salud está en sus manos y en sus conocimientos.

En un momento como el que vivimos, cuando se nos anticipa que en las próximas cuatro u ocho semanas es cuando veremos el brote más agresivo de la pandemia, la entereza de los médicos será el ancla más firme de la que nos podríamos agarrar para no hundirnos y naufragar en la desesperación. Cuando lleguemos al clímax de la crispación sanitaria, los médicos serán los gigantes de la fe y la esperanza, serán los soportes más grandes que tendremos los hondureños, lo serán para los que siendo adultos hasta el más anciano somos los más vulnerables, pero también para los niños y hasta para los recién nacidos. Porque en efecto los médicos son los más grandes, los que arriesgan su salud todos los días para que mantengamos la nuestra.

Es cierto que los hondureños que en forma responsable nos acogemos a la cuarentena para cortar la propagación del virus a veces sentimos que nos ahogamos en el confinamiento, pero, para los médicos el confinamiento es más grave, el no poder salir del hospital y permanecer rodeado de toda clase de personas enfermas, sea por el coronavirus o por cualquier otro mal, constituye un tormento emocional que no cualquiera de nosotros es capaz de resistir.

De toda esta experiencia incomparable con cualquier otra que hayamos experimentado en la vida, cuando los hondureños salgamos de la pandemia con la ayuda de DIOS y de nuestros médicos, debemos tener la responsabilidad de construir una sociedad mejor que la actual, para evitar que se repita tener que afrontar una catástrofe sanitaria sin estar preparados como estamos hoy. No obstante, lo bueno es que estamos demostrando que somos una nación capaz de hacer milagros. El hecho que los sectores sin distinción estén dejando a un lado sus diferencias para hacerle frente a la pandemia, es un verdadero milagro. Hoy tenemos al gobierno enlazado con el colegio médico y organizaciones de la sociedad civil, más el principal centro académico superior como es la UNAH, hechos un solo haz de voluntades en un gran frente nacional contra el coronavirus. Aunque todavía hay tercos en las calles, los médicos no deben sentirse solos, tienen el respaldo de todos los hondureños. Ese respaldo es un tributo a los más valientes que son nuestros médicos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 1 de abril de 2020.

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