Un sistema electoral embrujado

marzo 8, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Estamos corriendo en la última semana de las elecciones primarias del domingo 14 de marzo, elecciones completamente inéditas en la historia política de Honduras, dadas las circunstancias que han surgido por el interés de ganar el poder por la vía de las alianzas, el elector de a pie no repara qué horizontes se podrían dar en nuestro país si las facciones del Partido Liberal se «abisagran», una de ellas para recibir apoyo de LIBRE y formar una alianza para enfrentar con posibilidades de derrotar al PN, y la otra, para ofrecerle a Salvador Nasralla en bandeja de plata el PL para destronar a los nacionalistas. Esta no es una elección primaria tan simple con cualquier otra del pasado, en estas elecciones primarias se estarán dando dos cruces de apoyo, ambas dependen del PL que podría resultar encumbrado al poder de una forma extraña, porque prestaría su concurso para que Salvador Nasralla tenga el refuerzo que necesita para ganar, esto por un lado, pero por el otro lado, LIBRE le estaría ofreciendo su membresía a Yani Rosenthal para que este gane la presidencia a cambio de que incluya en su planilla presidencial a Xiomara Castro, como designada presidencial o vice presidenta.



Miren que cruces tan interesantes los que pueden darse el domingo, que aunque por ahora son imaginarios no están del todo alejados de la realidad política hondureña, porque en el fondo lo que existe es un interés, casi desesperado por sacar a los nacionalistas del poder, cosa que no es fácil pero que tampoco es imposible. El asunto se ha puesto más interesante por las escabrosidades que se dan en el organismo electoral donde la confianza que se deposita en las personas nombradas para administrar el proceso electoral termina perdiéndose cuando vemos que, en lugar de tigres los que están al frente del CNE actúan como cachorros. Estando a pocos días de las elecciones, dentro del CNE en lugar de mantener la certeza de la realización del evento se habla de incertidumbres y temores, con lo cual terminan por transmitir inseguridad al electorado, casi pidiéndole que mejor no vaya a votar el domingo.

Esto ocurre por la carencia de liderazgo que hay en Honduras, reflejada en el CNE, en el que el temor y la incertidumbre arruinan la confianza que es fundamental para imprimirle seriedad al proceso electoral y hacer que el pueblo hondureño como una sociedad política acuda a las urnas con la vehemencia de ir a elegir a quienes considera que son las personas idóneas para dirigir los destinos de Honduras en los siguientes cuatro años. Por inconsistencias que son atribuidas a la incompetencia que conlleva al desorden, más que por truculencias, el CNE está lanzando SOS de última hora al Congreso Nacional, para enderezar entuertos que difícilmente podrían corregirse a tan pocos días de las elecciones, entuertos que si fueran tan fulminantes en contra del proceso electoral habría que buscar corregir en el menor tiempo que la distancia a las elecciones lo pueda permitir.

¿Por qué suceden estas improvisaciones en cada evento electoral? Pareciera que el sistema electoral hondureño está embrujado para que en la recta final de todas las elecciones surjan los desatinos de siempre, que se buscan corregir a última hora, dando la impresión de que las elecciones están en hilos de cucaracha. Una vez que un proceso electoral está en la parte final, resulta una verdadera obscenidad que los propios magistrados lancen manotadas de ahogado como si no supieran lo que ellos han estado trabajando. Una invocación al Congreso Nacional para rellenar baches a estas alturas debería avergonzar a los magistrados del CNE, porque han tenido todo el tiempo necesario para haber hecho las correcciones a su debido momento y no en las postrimerías del evento, cuando lo que debería de irradiar el organismo electoral es certeza y seguridad, para infundir la confianza que necesitamos los electores que estamos listos para acudir a las urnas desde horas tempranas del domingo.

No es posible que el sistema electoral hondureño esté maldito por culpa de un hechizo, echado quien sabe por quién, para hacer rehuir a los electores al hacer trascender las mismas cosillas de siempre, que parecieran ser los enroque que buscan cambiar ciertas situaciones a última hora. Entonces, si hay algo que necesita nuestro sistema electoral es un enderezamiento moral que corrija los errores que pareciera que se introducen adrede o de manera intencional, fruto de un esfuerzo de la insensatez de personas que están apuradas por malograr el proceso electoral. Y no es muy difícil saber qué sector es el más interesado en afectar las elecciones. El Partido Nacional y el Partido Liberal están fuera de toda sospecha porque ambos tienen los suficientes andamiajes para salir avante en las elecciones primarias.

Hay otros partidos que no tienen suficientes andamiajes y que desde la oposición quieren llegar al poder demoliendo el sistema, porque piensan que minando el aspecto político tradicional se ganan la simpatía de los jóvenes, sobre todo de los llamados millenials que no creen en nada ni sienten mucho afecto ni respeto por nadie, porque han sido moldeados en el extremismo que propalan las redes sociales que no hacen más que incitar a la violencia callejera y a desfigurar la poca confianza que hay en ese sector juvenil por el sistema en que vivimos.

Nadie va a pedirle a estos sectores instrumentalizados y fanatizados por las redes sociales que cambien y giren en torno a la sensatez, sobre todo si hay líderes nuevos que combaten el sistema, aunque se aprovechen de él para llegar al poder. Con todo y esto, estamos seguros que la mayoría de los hondureños apreciamos y defendemos las elecciones primarias del domingo porque son fundamentales para seguir viviendo en democracia.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 8 de marzo de 2021.

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